sábado, 10 de abril de 2021

En la muerte del Duque pecador ...

En la pérfida Albión ha muerto un príncipe de relumbrón. Se va al otro mundo cumpliendo sus deseos, Señor: Por si alguien no lo sabía, Felipe de Edimburgo fue el que eligió esta forma de reencarnación: "Me reencarnaría en un virus mortal, para reducir la población mundial"


Dios parece haberlo escuchado en su petición y le ha otorgado esa condición, al Comandante supremo de los grados 33 de la masonería al servicio del Satanón. Que eso ante los ojos de Dios, es de temer que no lo tenga en consideración, pues, quien nace tonto muere lechón. Pero.... ay!, amigo príncipito, lo de reducir la población, mucha gracia no creo que le haga al Buen Dios. 

Así que pídale a Su Albóndiga Majestad de la Gran Bretaña que les dé un achuchón a los curas católicos de su nación. Y acabe en esa condición, la de virus chino mutado en camaleón. Pues Dios a veces concede lo que se le pide, y ya que usted pidió acabar aplastado en una mascarilla como un vulgar virus de sarampión, confíe, por favor, pues ya sabe que su hijo, el orejón, pidió ser compresa de Camila Paker Bowl, y también se lo concedió. 

****"

El pedófilo Biden, igual de pedófilo y asqueroso que Andrés, el hijo de este hijo de la campiña inglesa, ha dicho del duque, que "era un gran tipo" -como él- : "Era un gran defensor del medio ambiente". Es lo mejor que se le ha ocurrido decir. Sin duda, reducir la población mundial, asesinar, matar, es defender el medio ambiente. Mientras menos gente más posibilidades de salvar el planeta. Que les den...

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