jueves, 12 de mayo de 2016

Bajo el sol de Satanás

- Georges Bernanos-



"Estamos en esa hora de la vida en la que la verdad se impone por sí sola con irresistible evidencia, en la que cada uno de nosotros no tiene más que extender los brazos para subir de un tirón a la superficie de las tinieblas y alcanzar el sol de Dios. Entonces la prudencia humana no es más que trampas y locuras. ¡La Santidad! (...) Al pronunciar esa palabra ante usted, para usted solo, ¡cuánto daño sé que le estoy haciendo! Usted no ignora lo que es: una vocación, una llamada. Allá donde Dios le espera, tendrá usted que subir, subir o perderse... La misma cosa ignorada seguía faltándole, le faltaba a su vida. ¿Pero qué? ¿Pero cuál? En vano se enjugaba las mejillas desgarradas con sus uñas, los labios mordidos; en vano miraba a través de los cristales la luz del amanecer; en vano repetía con su triste voz sin timbre: “Se acabó..., se acabó!...” La verdad aparecía ante sus ojos; la evidencia le oprimía el corazón; hasta la locura le negaba su asilotenebroso. ¡No! No estaba loca, no lo estaría nunca. Le faltaba algo, que había tenido en sus manos –¿Pero dónde? ¿Pero cuando? ¿De qué manera? Y ahora no cabía duda de que desde hacía unos instantes había estado representándose la comedia de la demencia para enmascarar, para olvidar –al precio que fuera– su mal real, incurable, desconocido".

miércoles, 11 de mayo de 2016

Bergoglio: "No sé si quiero a Jesús"

El jesuita Antonio Spadaro, que pasa por ser uno de los consejeros áulicos de Bergoglio, cuenta sobre el libro "Querido papa Francisco": el papa responde a las cartas de niños de todo el mundo", este insólito episodio:

"Recuerdo la pregunta de otro niño, que en su inocencia le pregunta: "¿Tú quieres a Jesús?". Una pregunta extraña para un Papa -comenta el jesuita-. Y el Papa responde: "No lo sé, pero sé que él me quiere mucho" (http://www.periodistadigital.com/religion/vida-religiosa/2016/05/09/padre-spadaro-todos-los-gestos-de-ternura-del-papa-no-son-solo-simbolicos-son-reales.shtml).

Una de las razones de más peso por las que vengo afirmando desde hace años que este sujeto, Jorge Mario Bergoglio, no es el Vicario de Cristo, aparte de las jurídicas, canónicas y también, como no, la de naturaleza herética que cubre al personaje, la sustento principalmente en este dialogo que mantiene Nuestro Señor Jesucristo con el apóstol Pedro: "Y volvió a decirle por segunda vez: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro le dijo: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Pastorea mis ovejas. 17Le dijo por tercera vez: Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Pedro se entristeció porque la tercera vez le dijo: ¿Me quieres? Y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas".

Para ser Pedro en la Iglesia, hay que amar a Jesús, amarlo hasta dar la última gota de sangre.  Para la Iglesia católica el rojo cereza siempre ha simbolizado la sangre de los mártires que dieron la vida por Cristo. ¿Entienden ahora porqué Bergoglio lleva zapatos negros?. Para ser sucesor de Pedro en la Iglesia católica hay que querer a Jesús. Y para apacentar las ovejas, hay que ser Pedro. Si no eres Pedro no puedes apacentar las ovejas. Si ni siquiera sabes si quieres al Señor, ni eres cristiano y mucho menos eres el Vicario de Cristo en la tierra. Si no sabes si amas a Jesús, ¿cómo vas a saber que Él te quiere?. Bajo esa respuesta supuestamente improvisada al niño se esconde una monstruosidad de dimensiones apocalípticas, además de una egolatría enfermiza digna de estudio. Alguien que dice ser el Sumo Pontífice de la Iglesia católica responde a un niño, para mayor escándalo, que desconoce si realmente quiere a Jesús. ¿Que nos falta por ver?

Tal vez, ya que han cambiado el espíritu de los Evangelios, o al menos están en ello, finalmente cambien también la letra:
- ¿Pedro me quieres?
– No lo se, Señor, no lo se…