jueves, 8 de diciembre de 2016

La coprofagia de Bergoglio.

Bendiciendo hojas de coca
Hay palabras que marcan una personalidad, un carácter. Palabras que en el uso de ellas nos habla de nuestra forma de ser y entender la realidad, la vida, los problemas. Palabras que pertenecen a uno mismo por derecho propio. Tal vez esa persona en la que usted piensa no inventó esa palabra X,  pero la ama. La disfrutan. La adoptan como suya. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Nuestro Rodríguez Zapatero, por ejemplo, estaba unido íntimamente a la palabra "talante". Cada vez que la decía en público se le encendían las pupilas y su "contador de nubes" se ponía a mil por horas. Qué espectáculo tan grandioso era verlo pontificar sobre su "talante". Cómo se venia arriba el cabronazo. Era su palabra/fuerza. La palabra motor de su corazoncito socialdemócrata. La palabra clave para acceder a su reino de Tulipán, mandiles y escuadras.

 A Jorge Mario Bergoglio le sucede algo parecido, pero con otra palabra: COPROFAGIA. La nombra, y automáticamente todo el aire a su alrededor se llena de hadas pringosas y tiernos diablillos. La primera vez que supe de la existencia de esta extraña palabra fue gracias a él. Era arzobispo de Buenos Aires. Se la dedicó a ciertos periodistas que no comulgan con sus ideas. Sos "promotor de coprofagias". Realmente me asombró que un obispo tuviese conocimiento de esta palabra tan sucia y alejada del mundo católico y la santidad a la que debe aspirar un siervo de Dios, cuando ni yo mismo era conocedor de su existencia. Insólito que alguien que por su cargo debía tener un cierto decoro moral y ético usara esta bomba gramatical llena de pus y asquerosidades. Sólo alguien con un odio satánico hacia sus críticos los puede calificar de coprófagos. Si esto dice de unos periodistas anónimos, qué no dirá de los cardenales que le recuerdan que debe respetar la Doctrina católica.

¿Saben ustedes que significa COPROFAGIA?. Pues es ni más ni menos que una inclinación morbosa a comer excrementos u otras inmundicias. Papa Francisco dice en la entrevista concedida a la revista católica belga TERTIO: "(...) la gente tiene la tendencia a la coprofagia". Bien que lo sabe él. Al sentirse él mismo parte de esa coprofagia que devora la gente,  por cierto, su gente. Pongamos toda la parte de la entrevista donde hace referencia a esta "enfermedad": "La desinformación es probablemente el daño más grande que puede hacer un medio. Porque orienta la opinión en una dirección, quitando la otra parte de la verdad. Y después, los medios yo creo que tienen que ser muy limpios, muy limpios y muy transparentes. Y no caer –sin ofender, por favor- en la enfermedad de la coprofilia: que es buscar siempre comunicar el escándalo, comunicar las cosas feas, aunque sean verdad. Y como la gente tiene la tendencia a la coprofagia, se puede hacer mucho daño".  htmhttp://www.religionenlibertad.com/francisco-una-cosa-laicidad-otra-laicismo-53597.htm

Traducimos: a la gente le gusta comer mierda y a los periodistas que no bailen a mi son, más todavía. ¿Qué tipo de mierda?. Hay una gran variedad de mierda. Incluso hay gente que se tragan sus discursos, sus mentiras, sus engaños. Mierda pura. Bergoglio sabe de sobra que la coprofilia no es una enfermedad. Es una parafilia considerada como una clase de fetichismo, consistente en la excitación sexual producida por las heces. ¿Por qué recurre un obispo de la Iglesia a este mundo sórdido del sadomasoquismo para denigrar a la gente? ¿Qué le ha hecho la gente? Incluso tratándose de Berg olió, escandaliza. Hay palabras técnicas que solo conocen los técnicos que trabajan con ellas. Coprofilia es una de ellas. El material quirúrgico solo lo conocen los que trabajan en la sala de operaciones. La coprofilia y la coprofagia son palabras que pertenecen al mundo sadomasoquista. Fuera de él, no existe. Se desconoce su existencia al no usarlo.

La información requiere un cajón para almacenarla, elaborarla y sacar conclusiones. Este tipo está dejando un reguero de información sobre él mismo en el que solo hay que tener paciencia para ir engarzando datos sobre su personalidad. Esos datos nos habla de alguien con el alma muy sucia, y aun más sórdida. Dios infinitamente misericordioso deja seguir haciendo a este indigente por algo. Por nuestros pecados. Para nuestra purificación. Sea por lo que sea, nada nos impide seguir desenmascarando a este impostor.


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