martes, 1 de noviembre de 2016

Bergoglio, paradojicamente, alienta mi fe

Observo a veces los pasos de Bergoglio, señor de las moscas, eterno aspirante a idiota mayor de los ultimos siglos, como lo haría un entomólogo con una bandada de mariposas carnívoras. Horrorizado. Desde el mismo momento que hizo su fantasmagórica aparición en el balcón de la logia vaticana custodiado jerarquicamente por parte de su guardia putoriana, gente de mala reputación y mala baba a la que no dejaría mis sobrinos ni un minuto a su cargo.                      
                             
Dientecitos de blancos marfil es como una mariposita negra. Fea y envidiosa. Negra como el carbón. Negada a ver la Luz. La envidia lo corroe. Menos Luz. No obstante, sus guarradas teológicas y su inconmensurable inmoralidad e inmundicia a prueba de bombas, alienta mi fe. Sí, tal como suena. La fortalece.

En un primer momento, nada mas verlo con sus manitas juntas, su cara de cemento armado estreñida por la tensión y los psicotrópicos y doblando la cerviz ante la marabunta encolerizada por su humildad. .. la fe, mi fe, algo se desvaneció, o eso al menos parecía. Pero nunca iba a dejarme robar la fe que tanto sudor, oración y lágrimas me costó tallar en mi desgarrada alma por un chulomaricas de segunda regional. Sin saberlo, sin pretenderlo, el apóstata argentino poco a poco empezó misteriosamente a iluminar mi fe. ¿Cómo será eso?. A encumbrarla hasta altos lugares que aún, y debido a la lentitud de mi conversión, no tocaba. A Cristo por Maria, y a la verdad, que es Cristo, por el sufrimiento. Agarrados a la cruz. Besando la cruz. Cargando la cruz. ¡¡Cuánto me ha hecho sufrir este cabrito !!.

"No, no he perdido la fe! Esa expresión "perder la fe", como si se perdiera el monedero o un manojo de llaves, me ha parecido siempre un poco necia. Sin duda pertenece a ese vocabulario burgués, legado por esos tristes sacerdotes del siglo XVIII, tan habladores (no hay que irse al XVIII, Sr. Bernanos). No se puede perder la fe…. Algunas veces parece que se ha alejado, que subsiste donde yo no me he atrevido a buscarla; en mi carne, en mi mísera carne, en mi sangre y en mi carne perecedera pero bautizada".

Total, que comencé a buscar municiones con las que enfrentarme honrosamente a este desgraciado alabado, peloteado y aplaudido por el mundo y la mayoría de bautizados. Que ya hay que tener ganas. La necedad humana es verdaderamente ilimitada. Reconocer a Bergoglio (el amiguito de la asesina encarnizada de criaturas inocentes: Enma Bonino!!!!) como papa significa reconocer el error, la herejía y el odio a lo católico como algo proveniente de Dios. Tomen nota los tibios y acobardados,  los fariseos y los perros mudos.

Algo había que hacer. Y  de repente, sin buscarlo, me dí de bruces con estas palabras de Isaías, palabras que marcan a fuego el rumbo de mi fe, palabras de uno de los profetas que con voz fuerte hace llamadas al pueblo: "¡Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad; que dan amargo por dulce, y dulce por amargo!". Otra de esas frases cargada de Verdad y sabiduría que golpeó mi conciencia como un rayo pulveriza un árbol la dijo San Jerónimo: "Los enemigos de la Iglesia deben ser mis enemigos".

Ahí quedó eso. Y en eso estamos.

Desde su "Dios no es católico" (ya sabemos por él que es ecologista, tierno y mediopensionista), hasta el día de hoy, ha soltado muchas maldades, imnumerables blasfemias, ha confundido más, y más se ha reído de la fe de nuestros padres.
Y, de Dios.

Estos días anda tonteando con la entronización y lavado de cara de Lutero. Otro depravado espiritual igual que él. Quien conoce al heresiarca alemán, conoce el sufrimiento y la destrucción que dejó a su paso. Los jirones de piel que arrancó. Las almas que condenó. La perversidad con la que actuó para dividir la Iglesia. Normal que el impío se identifique con él. Son tan parecidos. Tal para cual. Apestan tanto los dos al mismo malhadado perfume que nace de la corrupción y la podredumbre.

 Bergoglio: "Lutero dio un gran paso para poner la Palabra de Dios en manos del pueblo’".  Arrea! Le preguntan al fenómeno de la preter/naturaleza : ¿qué podría aprender la Iglesia Católica de la tradición luterana?. Responde: “Me vienen a la mente dos palabras: ‘reforma’ y ‘Escritura’. Uno: es falso que Lutero fuera un reformador. El monje diabólico, como mucho, fue un deformador. Un cancer que destruyó a conciencia el cuerpo de la Iglesia. Por sus obras lo conoceréis. Reformadores fueron los verdaderos santos. San Francisco. Santa Teresa de Jesús. San Ignacio. Dos: la Escritura, la palabra de Dios, que nos llega de Lutero, por tanto, está adulterada y corrompida. Tergiversa la Palabra para llevar a cabo un fin demoníaco. En eso también es clavado a su compadre Bergoglio. Vayamos al grano. Esto es lo que Lutero vino a cargarse y padre Jorge pretende rematar: Canon 11 del Sagrado Concilio de Trento sobre el Santo Sacrificio de la Misa: ¨Si alguno dijere que la sola fe es preparación suficiente para recibir el sacramento de la santísima Eucaristia, sea anatema. Y para que tan grande sacramento no sea recibido indignamente y, por ende, para muerte y condenación, el mismo santo Concilio establece y declara que aquellos a quienes grave la conciencia de pecado mortal, por muy contritos que se consideren, deben necesariamente hacer previa confesión sacramental, habida facilidad de confesar. Más si alguno pretendiere enseñar, predicar o pertinazmente afirmar, o también públicamente disputando defender lo contrario, por el mismo hecho quede excomulgado¨.

Enseña San Alfonso Maria de Ligorio que " El Diablo siempre ha buscado privar al mundo de la Misa por medio de
los herejes, (uno de los principales fue Lutero) constituyéndolos
precursores del Anticristo, cuyos primeros esfuerzos consistirán en
abolir el santo sacrificio del altar y, según el profeta Daniel [VIII,
12], como castigo a los pecados de los hombres, esos esfuerzos serán
fructíferos: «Sobre el sacrificio perpetuo fue instalada la iniquidad, y
se echó por tierra la verdad»”.

"Las intenciones de Martín Lutero no estaban erradas", tal y como afirmó provocativamente a su vuelta del viaje a Armenia el Judas argentino, más perverso aun que el Iscariote. Van a por la abolición de la Eucaristía. La Abominación de la desolación era esto. Al menos, una parte. Y no menor.

Por último,  me ha dejado un mal sabor de boca unas palabras del Documento conjunto que han firmado la Federación mundial luterana y la falsa iglesia que representa ese trastornado. En el se pide humildemente: ""Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa". 

Que especifiquen claramente qué tipo de mesa quieren. ¿Una del Ikea, del Conforama, o del Carrefour, que están de oferta? 

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