domingo, 6 de noviembre de 2016

Bergogio: “La Iglesia no puede interferir en la vida de los homosexuales”



El filósofo británico John Locke, y otros como él, tratan la religión cristiana como un asunto privado e individual que afecta solamente a la relación del hombre con Dios, no a las relaciones humanas. Del todo punto de vista entendible desde una óptica luterana, herética o bergogliana, que viene a ser lo mismo. Pero ahora me surge un problema, o varios. Según esta egoísta concepción, según la cual, no debemos interferir en la vida espiritual o trascendental de ningún individuo, los Incas o aztecas andarían todavía sacrificando y arrancando los corazones de sus congéneres para entregarlos a un dios preternatural y hambriento de sacrificios humanos y los sodomitas condenando sus almas al fuego eterno en pos del vicio y la corrupción. En ese cambio que hubo de corazones arrancados de cuajo por Mandamientos de la Ley de Dios, me da que los indios salieron ganando. ..Y Bergoglio, y los demonios como él, perdiendo.

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