domingo, 13 de noviembre de 2016

Bergogio: "Cristo no anula culturas"


(FUENTE)


Es falso lo que dice el engañabobos que han puesto en Roma. Cristo sí anula culturas. Culturas de la muerte, culturas nacida del mal, culturas que esclavizan al hombre, culturas que odian la verdad, que es Cristo. Para sembrar la levadura del cristianismo en una tierra, en una cultura, lo primero que caritativamente debe hacerse es erradicar ciertas malas costumbres y hábitos de esa cultura, ciertas tradiciones incompatibles de ese pueblo con la Palabra de Dios. Esto lo sabe cualquiera con dos dedos de frente menos Bergoglio, que muestra un desaforado interés en dar las perlas de los Misterios a los cerdos. Él sabrá porqué. Lo santo no puede mezclarse con lo impuro. Ni el Bien con el mal. Hay culturas en las que resulta imposible, quimérico, que brille la Luz de Cristo sin antes haberles limpiado los ojos y el alma. Recuerden al misionero San Francisco de Javier golpeando sus sandalias contra el suelo para quitarles el polvo de la arena de ciertas aldeas y lugares contaminadas por el Maligno y, lo peor, sin ninguna ganas de renunciar a Él. Culturas incompatibles con las enseñanzas de Jesús, con los Evangelios, con la Cruz de Cristo. Culturas atiborradas y empachadas durante siglos del veneno que nace de las profundidades del infierno. 
Forma cultural respetada por Bergoglio

¿Degollar cristianos es pecado? Para un musulmán fanático forma parte de su “cultura”, no atenta contra su conciencia, ellos creen hacer bien y estoy seguro que su conciencia alienta ese acto. Y según Francisco ese acto no es pecado, ya que: “Dios perdona a quien obedece a su propia conciencia”.Como le respondió en una carta abierta a Eugenio Scalfari, fundador del diario “La Repubblica”. Hay culturas que creen en la reencarnación. Otras, como la de los indios aztecas, por ejemplo, eran en la antigüedad muy dadas a arrancar de cuajo los corazones de los hombres para entregarlo sacrificialmente al demonio de turno. Creían y adoraban a Lucifer. Por consiguiente, sólo “anulando” esa terrible tradición, esa cultura, a Lucifer, solo eliminando y anulando de la mente del hombre esas malditas culturas del demonio, esa abominación cultural, esa cultura diabólica, puede sembrarse sosegada y profundamente en ese pueblo, en esa cultura, el Bien Supremo, que es Cristo. 

Por lo tanto, a diferencia de como enrevesadamente mantiene Bergoglio, es imposible creer en el Dios católico (en el que él, por cierto, confiesa no tener fe: "Yo creo en Dios, pero no en un Dios católico". El aspira mejor a un dios sincretista, donde todas las culturas y los pueblos vivan en armonía aunque para llegar a este punto haya que anular la Verdad de la Iglesia católica), sin antes arrasar con el Diablo que esclaviza a ciertas culturas, a ciertos pueblos. Esto que escribo, la inmensa mayoría de cardenales y obispos lo saben y lo conocen de sobra, saben que Cristo no baja a cualquier lugar, pero callan por miedo a Francisco, a lo que representa Francisco en la Iglesia: La cultura del relativismo. El Mal, con todas sus letras.

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