sábado, 25 de junio de 2016

El destructor a lo suyo...


Bergoglio: "Jesús nos da únicamente «un ideal» hacia el cual Él meramente nos acompaña y requiere la obediencia tan «sólo en la medida en que sea posible».


En Veritatis Splendor, Juan Pablo II declaró, muy a pesar de padrecito Jorge, que: "Sería un error gravísimo concluir que la norma enseñada por la Iglesia es en sí misma un “ideal” que ha de ser luego adaptado, proporcionado, graduado a las —se dice— posibilidades concretas del hombre: según un “equilibrio de los varios bienes en cuestión”… en cambio es inaceptable la actitud de quien hace de su propia debilidad el criterio de la verdad sobre el bien, de manera que se puede sentir justificado por sí mismo, incluso sin necesidad de recurrir a Dios y a su misericordia.     
Semejante actitud corrompe la moralidad de la sociedad entera, porque enseña a dudar de la objetividad de la ley moral en general y a rechazar las prohibiciones morales absolutas sobre determinados actos humanos, y termina por confundir todos los juicios de valor».

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