miércoles, 8 de junio de 2016

Bergoglio es un Anticristo

De la Primera Carta de Juan: «¿Quién
es el mentiroso si no aquel que niega que Jesús es Cristo? El Anticristo es
el que niega al Padre y al Hijo. Quienquiera que niegue al Hijo, también
niega al Padre; quien profese su fe en el Hijo también lo hará en el Padre»
(1 Jn. 2, 22 y ss)        


"Yo creo en Dios. No en un Dios católico, no existe un Dios católico, existe Dios. Y creo en Jesucristo, su encarnación. Jesús es mi maestro y mi pastor, pero Dios, el Padre, Abba, es la luz y el Creador. Este es mi Ser. ¿Le parece que estamos muy distantes?” Jorge Mario Bergoglio (Entrevista con Scalfari 1 de octubre de 2013)                          
                                           

Con ese "pero Dios...." delatador y traicionero,  Bergoglio está negando ni más ni menos que la condición divina, la condición de Dios, a Nuestro Salvador Jesucristo, Dios y hombre verdadero, y negando tambiénsu Luz creadora. Efectivamente, el blasfemo argentino, como él mismo reconoce, y bien que le gusta y lo disfruta, no se encuentra nada "distante" del pensamiento que alumbra -y aplasta- al ateo anticatólico Scalfari. Especie viejuna y boba de confidente pseudoilustrado, con gachas de celestino alcahuete, que el mamarracho ha elegido para soltar sus eructos.

 El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que no se ha de creer en ningún otro que no sea el Dios Uno y Trino. El único Dios verdadero para los católicos es el Dios Uno y Trino profesado por la Iglesia Católica. Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Esta Santísima Trinidad la niega contundentemente Jorge Mario Bergoglio. Negando con ello su salvación y, de paso, creando miserablemente dudas morales y confusiones teológicas en muchas almas.

Este es el proceder del Anticristo que denunciaba San Juan en su Primera Carta. Esta es la forma que tiene un lobo de hincar los colmillos a los indefensos. Enredando, "haciendo lío", confundiendo y engañando. Inoculando en la Iglesia el veneno de la corrupción y el relativismo en -de momento- pequeñas dosis. Por tanto,  al no reconocer a Cristo como Dios, somos testigos, y lo proclamamos a los cuatro viento, de la iniquidad de un hombre sin Ley ni moral que ha venido a traer la Abominación de la desolación al Lugar Santo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.