sábado, 20 de junio de 2015

Sobre la basura Ecosocialista de Bergoglio Laudato Si

Ciudad del Vaticano, miércoles, 28 febrero 2007 (ZENIT.org).-

El bufón del Anticristo
El cardenal Giacomo Biffi ha presentado a Benedicto XVI y a la Curia Romana «la advertencia profética de Vladimir S. Soloviev» sobre el anticristo. El predicador de los ejercicios espirituales hizo referencia al filósofo y poeta ruso, que vivió entre 1853 y 1900, para explicar que el anticristo, en realidad, consiste en reducir al cristianismo a una ideología, en vez de ser un encuentro personal con Cristo salvador.
Citando la obra de Soloviev, «Tres diálogos» (1899), el arzobispo emérito de Bolonia recordó que «el anticristo se presenta como pacifista, ecologista y ecumenista». Según la síntesis de su predicación de este martes por la tarde, ofrecida por «Radio Vaticano», el cardenal explicó que «la enseñanza que nos dejó el gran filósofo ruso es que el cristianismo no puede ser reducido a un conjunto de valores. En el centro de ser cristianos está, de hecho, el encuentro personal con Jesucristo».

En su «Relato sobre el anticristo» Soloviev prevé que un pequeño grupo de católicos, ortodoxos, e hijos de la Reforma resistirán y le responderán al anticristo: «Tú nos das todo, menos lo que nos interesa, Jesucristo». Para el cardenal Biffi esta narración es una advertencia. «Hoy, de hecho, corremos el riesgo de tener un cristianismo que pone entre paréntesis a Jesús con su Cruz y Resurrección», lamentó. Para el purpurado italiano, este es «el peligro que los cristianos corren en nuestros días»: «el Hijo de Dios no puede ser reducido a una serie de buenos proyectos homologables con la mentalidad mundana dominante».

El predicador de los ejercicios precisó en la capilla «Redemptoris Mater» del Palacio Apostólico del Vaticano que, por otra parte, «hay valores relativos, como la solidaridad, el amor por la paz y el respeto por la naturaleza. Si estos se convierten en absolutos, desarraigando o incluso oponiéndose al anuncio del hecho de la salvación, entonces estos valores se convierten en instigación a la idolatría y en obstáculos en el camino de la salvación». Al concluir, el cardenal Biffi afirmó que «si el cristiano para abrirse al mundo y dialogar con todos diluye el hecho salvífico, se cierra a la relación personal con Jesús y se pone de parte del anticristo».

domingo, 14 de junio de 2015

Bergoglio es una cloaca de impurezas satánicas



sinmoral

-BOLG Lumen mariae-

«Esto es lo que indigna: Benedicto fue un teórico torre de marfil. Escribió libros y esperaba que ellos persuadieran mediante la razón. Pero el Papa Francisco conoce cómo vender sus ideas. Él está comprometido con el mundo de los negocios» (Charles J. Reid Jr, profesor en la Universidad de St. Tomás, Escuela de Derecho).
¡Qué gran verdad! ¡Ha resumido, en pocas palabras, lo que es Bergoglio!
La mula Francis, Bergoglio, no sabe hablar, no sabe pensar, no sabe escribir un libro exponiendo el magisterio de la Iglesia. No le interesa. Nunca le ha interesado. Ha estudiado la teología sólo con un propósito: destruir por dentro la Iglesia. Es sacerdote sólo con un fin: combatir a la Iglesia desde dentro. Combatir a Cristo en su mismo Altar, en su mismo Calvario, como hicieron tanta gente que asistía a la Pasión para blasfemar a Cristo.
Son tantas las barbaridades que dice este hombre a diario, que necesita gente a su lado para que le limpien las babas.
Este chivato del demonio está sentado en la Silla de Pedro sólo para darse gloria a sí mismo. Pero necesita la publicidad, el marketing, porque él no tiene ninguna inteligencia.
Si a este hombre le quitaran la publicidad, no hubiera estado tanto tiempo sentado en la Silla que no le corresponde.
Pero lo subieron a esa Silla con el apoyo mundial de todos los que quieren un cambio sustancial en la Iglesia.
Los que están detrás del gobierno de Bergoglio no son sólo esos Cardenales que hicieron renunciar a un Papa para poner a un pelele. Sino otros hombres, mucho más influyentes que los Cardenales, que son los que manejan el hilo de todo este desastre que se ve en el falso papado de Bergoglio.
Bergoglio sólo está realizando su gran obra de teatro, puesta con el mayor lujo de detalles desde el Vaticano, para que todos vean que ese hombre es “el papa” que va a salvar al mundo y a toda la Iglesia.
¡Están destruyendo la Iglesia por dentro y todos lo están negando! ¡No quieren darse cuenta! ¡Lo ven, pero se apuntan al mundo de los negocios que ha abierto Bergoglio en la Iglesia!
Bergoglio está destruyendo todo lo sagrado, todo lo divino, toda la vida espiritual de la Iglesia.
¡Cuántos aplauden esta destrucción!
Es lo que hace la Jerarquía de la Iglesia:
«Llevábamos año y medio padeciendo una ficción, que nace de un supuesto equivocado, el supuesto de que el Papa Francisco quiere un cambio en la doctrina, en la moral y en la pastoral de la Iglesia» (Ver video)
¿Una ficción? ¿Un supuesto equivocado?
Así comienza su charla el famoso sacerdote de las masas, que una vez puso el grito en el cielo porque veía un cisma en la Iglesia. Ahora, le han dicho que cambie su estilo de predicar. Le han obligado. Pero, esto él no lo puede decir. Ahora, ese sacerdote actúa como falso profeta. Es el castigo por obedecer la mente de Bergoglio como su papa.
Él, como sacerdote, tiene que acomodarse obligatoriamente a lo que diga su papa. Por tanto, ha quedado ciego para juzgar a ese hombre. Ve sus claras herejías, pero como tiene que obedecer por ley canónica, entonces anula la ley de la gracia, que le exige oponerse a ese hombre por su clara herejía; y sigue la ley canónica: si no me someto a este hombre, me quedo en la calle sin trabajo, me quedo sin mi negocio en la Iglesia.
Por eso, ahora predica que todo eso es una ficción.
¡Dios mío, cómo han quedado de ciegos los sacerdotes!
¡Por su falsa obediencia a un hereje!
¡Y no hay otra razón!
Este sacerdote ya no es de Cristo: sigue a Bergoglio. Sigue a un judas. Sigue a los herejes. Y, en esa charla, está defendiendo a Kasper:
«Acaba el cardenal Kasper de aclarar las cosas, con una triple negación…en una entrevista concedida…a EWTN… Kasper ha dicho: no, no no. Es decir, el papa no está a favor del cambio; el papa está a favor de que se debata el tema».
¡El pecado ha llegado a un nivel tal que ha vuelto brutos a los sacerdotes!
¡Qué animal que eres, padre Santiago Martín!
Quien quiera que debata el tema de algo que es magisterio infalible y auténtico en la Iglesia, quiere automáticamente el cambio de doctrina.
No se puede debatir lo que no se puede tocar, lo intocable. Para llegar a ese dogma ya se ha debatido mucho en la Iglesia. Que no venga, ahora, un pelele a enseñarnos lo que es la verdad en la Iglesia.
Para rematar su desfachatez, dice este falso sacerdote:
«Esta postura del Santo Padre será juzgada, en su momento, por la historia. No soy quién yo para hacer un juicio, y menos en este momento en que todo está en caliente. La historia juzgará. Pero, en todo caso, lo que no se puede es pensar que el Santo Padre está a favor de esto».
Bergoglio el mayor santo de todos los tiempos: que te juzgue la historia. Que te juzgue el tiempo. Que te juzguen otras cabezas. Ahora, yo quiero comer, quiero seguir teniendo un status social y, por eso, no soy quién para juzgar.
Este sacerdote se ha aprendido el “¿quién soy yo para juzgar?” de su maestro, de su gran papa. Señal de su obediencia a la mente de ese hombre. Ya no puede obedecer, con su mente, a la Mente de Cristo. Un sacerdote que caerá en la mayor oscuridad, como los demás, en el Sínodo. Y le será muy difícil salvarse.
Bergoglio es un hombre que no cree en Dios, que no cree en la Divinidad de Jesús, que no cree en la Maternidad de la Virgen María, que no cree en la Iglesia que Cristo ha fundado en Pedro. Un hombre que sólo cree en lo que hay en su podrida cabeza humana. Y ahí están sus obras. Durante dos años, ¿qué obras ha hecho Bergoglio para que lo tengamos como Papa de la Iglesia Católica? Ninguna. Por ninguna de las obras de ese hombre, Bergoglio merece ser llamado Papa.
No es la historia la que juzga. Es cada corazón que posee la verdad el que juzga a Bergoglio.
Esta postura de Bergoglio la tiene que juzgar toda la Iglesia: todos los Cardenales, Obispos y sacerdotes de la Iglesia, porque es una postura propia de un hereje. No es la postura de un Papa legítimo y verdadero.
Un Papa verdadero convoca un Sínodo para centrarse en el magisterio auténtico e infalible de la Iglesia, para dar un nuevo dogma a toda la Iglesia. No se convoca un Sínodo para destruir el dogma.
Por tanto, lo que hay que pensar es que, no sólo Bergoglio está a favor de destruir la doctrina, sino que toda la Jerarquía quiere esa destrucción. Habrá unos pocos que no la quieran. Pero, la mayoría de la Jerarquía está limpiando las babas de Bergoglio, como hace este sacerdote, porque tienen su negocio en la Iglesia: están en la Iglesia custodiando sus bienes privados. Y no quieren perderlos. Y ya no les interesa la salvación de las almas, sino hacer videos para esta demagogia, para esta política, para esta clara corrupción.
Que es lo que ahora van a hacer con el vómito de la ecología.
«Como parte del esfuerzo de la encíclica, altos funcionarios del Vaticano… van a promover una campaña por Francisco para instar a los líderes mundiales…. a promulgar nuevas leyes duras para recortar las emisiones que causan el calentamiento global…La en cíclica será acompañada por una campaña de 12 semanas,… en la que participaran algunos obispos católicos que plantearan la cuestión del cambio climático en sus sermones, homilías, entrevistas…» (ver noticia)
Los científicos de la NASA ya han respondido a Bergoglio:
«…sabemos que el CO2 es un compuesto no contaminante muy especial, incoloro, inodoro, una sustancia química diseñada por nuestro Creador, esencial  para sustentar la vida de todas las plantas, los animales y también la vida humana».
Es decir, el CO2 no es el que contamina el clima.
Y ellos dicen: «el papa arriesga su status moral y su credibilidad…» (noticia en españolnoticia en ingles)
Bergoglio no tiene moral. Bergoglio no tiene credibilidad. Pero la Iglesia va a perder todo su status moral y toda su credibilidad, porque Bergoglio se pone bajo las faldas de la ONU. Es lo único que le interesa: el mercado de negocios.
Si Bergoglio necesita alimentar a sus malditos pobres, necesita dinero. Necesita una nueva economía mundial. Obligatoriamente, se tiene que vender a la ONU. Tiene que vender sus ideas, no con un libro, con un magisterio, con una doctrina, sino con negocios financieros mundiales, que abran la puerta a una iglesia mundial y a un gobierno mundial.
Bergoglio es el destructor. Y destruye la Iglesia con sus obras, no con sus palabras.
Esta reunión que ha tenido en Roma con mil sacerdotes, en la que se ha dedicado a burlarse de toda la Iglesia, es sólo propaganda. Es para entretener a la masa, mientras se va haciendo lo otro por debajo.
Bergoglio sigue su vida sin importarle lo que piensen  los demás de él. Él sabe que le llaman hereje, pero la entrepierna la tiene muy grande y sobada,  y hace pasar por ella todos los asuntos de la Iglesia, que son asuntos espirituales.
El mismo Bergoglio, con sus palabras se degrada, se auto-degrada, porque no  quiere humillarse delante de Dios, delante de toda la Iglesia, y reconocer que está dividiendo a los católicos, que está creando el cisma con su gobierno horizontal, que está llevando a las almas a la apostasía de la fe con su falsa doctrina de la misericordia.
Bergoglio sólo está descendiendo cuando habla. Le tienen que aupar, levantar otros con la publicidad a sus ideas maquiavélicas.
¡Cuánto ha descendido Bergoglio y él mismo no se da cuenta! ¡Él mismo se ha elevado –con su soberbia y con su orgullo- a una altura tal que, cuando caiga, el impacto va a ser sonado en todo el mundo!
Bergoglio tiene el pensamiento, el corazón y el alma de un animal, de una gran bestia que tiene una profunda relación con el mal.
Bergoglio ha tomado el rostro de Satanás en demasía, en exceso, en claro atrevimiento.
¿Quién es Bergoglio? Un demonio, una serpiente, que se atreve a destruirlo todo, que pone en riesgo la vida de muchas almas en la Iglesia.
Bergoglio tienta a las almas como lo hace el demonio: constantemente tiene que dar sus ideas a las almas; tiene que hablar siempre sobre lo mismo; dando vueltas, machaconamente, como lo hace el demonio, a una idea, a un sentimiento, a un lenguaje vacío de toda verdad.
Todos pueden ver lo que es Bergoglio: una cloaca de impurezas satánicas. El pensamiento de Satanás rige a ese hombre, juega con él, y cuando habla expresa la misma mente del demonio, que muy pocos saben reconocerla, verla, discernirla.
Creen que Bergoglio es muy humilde, muy pobre, muy santo, muy justo, y que son los demás los que se equivocan, los que viven un sueño, una ficción, como dice ese anticristo, Santiago Martín. En la Iglesia, el único lúcido: Bergoglio. Los demás, se han creído una ficción, se han inventado un sueño, están luchando por algo que no va a pasar.
Todos los católicos están idiotizados. Todos.
Y he ahí al payaso para la masa de los idiotas.
¡Cómo entretiene Bergoglio a todos los católicos! ¡Qué gran bufón!
Hay que echar a Bergoglio de la Iglesia, del sacerdocio. Y hay que meterlo en un hospital para locos de atar. Esto es lo que lo que hay que hacer, pero -es claro- que nadie va a mover un dedo para quitar la abominación instalada en la Iglesia.
La Iglesia está sin camino. Salgan de todo porque ya ven cómo está la Jerarquía: atando los cabos para producir un cambio sustancial en todas partes.

martes, 9 de junio de 2015

FRAGMENTO DE LA CONCLUSIÓN DEL LIBRO DE JULIO MEINVIELLE: “DE LA CABALA AL PROGRESISMO”

Bergoglio besuquando a Tinelli,
corruptor de la TV argentina
Ya hemos entrado en la sexta edad del mundo, en la cual Cristo inició para nosotros el camino nuevo. Después de la ley natural y mosaica, la ley evangélica. Qué curso han de seguir los pueblos en sus desvaríos, no lo puede conocer el hombre. Porque la Revelación sólo le da a conocer "ea quae pertinent ad necessitatem salutis" (4). El hombre sólo puede vislumbrar generalidades sobre el curso de los acontecimientos y sobre la densidad de la historia. Esta densidad se ha de medir por un acercamiento más o menos grande a la norma de Cristo, que constituye el centro y el eje de la historia. La Historia se ha de acomodar a la tradición cabalística o a la tradición católica. No hace falta mucha sagacidad para ver que desde hace cinco siglos el mundo se está conformando a la tradición cabalística-El mundo del Anticristo se adelanta velozmente. Todo concurre a la unificación totalitaria del hijo de la perdición. De aquí también el éxito del progresismo. El cristianismo se seculariza o se ateíza.
           

Cómo se hayan de cumplir, en esta edad cabalística, las promesas de asistencia del Divino Espíritu a la Iglesia y cómo se haya de verificar el portae in feri non prevalebunt, las puertas del infierno no han de prevalecer, no cabe en la mente humana. Pero así como la Iglesia comenzó siendo una semilla pequeñísima (5), y se hizo árbol y árbol frondoso, así puede reducirse en su frondosidad y tener una realidad mucha más modesta. Sabemos que el m ysterium iniyuitatis ya está obrando (6); pero no sabemos los límites de su poder. Sin embargo, no hay dificultad en admitir que la Iglesia de la publicidad pueda ser ganada por el enemigo y convertirse de Iglesia Católica en Iglesia gnóstica. Puede haber dos Iglesias, la una la de la publicidad, Iglesia magnificada en la propaganda, con obispos, sacerdotes y teólogos publicitados, y aun con un Pontífice de actitudes ambiguas; y otra, Iglesia del silencio, con un Papa fiel a jesucristo en su enseñanza y con algunos sacerdotes, obispos y fieles que le sean adictos, esparcidos como "pusillus grex" por toda la tierra. Esta segunda sería la Iglesia de las promesas, y no aquella primera, que pudiera defeccionar. Un mismo Papa presidiría ambas Iglesias, que aparente y exteriormente no sería sino una. El Papa, con sus actitudes ambiguas, daría pie para mantener el equívoco. Porque, por una parte, profesando una doctrina intachable sería cabeza de la Iglesia de las Promesas. Por otra parte., produciendo hechos equívocos y aun reprobables, aparecería corno alentando la subversión y manteniendo la Iglesia gnóstica de la Publicidad.
           

La eclesiología no ha estudiado suficientemente la posibilidad de una hipótesis como la que aquí proponernos. Pero si se piensa. bien, la Promesa de Asistencia dé la Iglesia se reduce a una Asistencia que impida al error introdu cirse en la Cátedra Romana y en la misma Iglesia, y además que la Iglesia no desaparezca ni sea destruida por sus enemigos (7).
Ninguno de los aspectos de esta hipótesis que aquí se propone queda invalidado por las promesas consignadas en los distintos lugares del Evangelio. Al contrario, ambas hipótesis cobran verosimilitud si se tienen en cuenta los pasajes escriturarios que se refieren a la defeccióú de la fe. Esta defección, que será total, tendrá que coincidir con la perseverancia de la Iglesia hasta el fin. Dice el Señor en el Evangelio: "Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la tierra?" (8).
           

San Pablo (9) llama apostasía universal a esta defección de la fe, que ha de coincidir con la manifestación del "hombre de la iniquidad, del hijo de la perdición".
Y esta apostasía universal es la secularización o ateización total de la vida pública y privada en la que está en camino el mundo actual.
La única alternativa al Anticristo será Cristo, quien lo disolverá con el aliento de su boca. Cristo cumplirá entonces el acto final de liberar a la Historia. El hombre no quedará alienado bajo el inicuo. Pero no está anunciado que Cristo salvará a muchedumbre. Salvará sí a su Iglesia, "pusillus grex" (10)

, rebañito pequeño, a quien el Padre se ha complacido en darle el Reino.



NOTAS:

(4) Sólo aquellas cosas que son necesarias para la salvación (Santo Tomás, Suma Teol.. 1-2. 106, 4, ad. 2).
(5) Mi., 13, 32.
(6) 2 Tes., 2, 7
(7) Las promesas están contenidas de modo particular en: Mt., 16, 13-20; 28, 1820; Juan, 14,
16-26.
(8) Lc., 18, 8.
(9) 11 Carta a los cristianos de Tesalónica, 2, 3. (10) Le., 2, 32.

lunes, 18 de mayo de 2015

FRANCISCO, EL NUNCIO Y EL TIRANO

Francisco recibió al tirano Raúl Castro y, en medio de sonrisas y amabilidades mutuas, estrechó largamente sus manos ensangrentadas, llegando a pedir al líder comunista que rezara por él; es una escena escalofriante y estremecedora que, delante de Dios y de la Historia, marcará de manera indeleble el actual pontificado.
Se levantan las más graves preguntas, no solamente sobre Castro y sus secuaces, sino sobre las intenciones de fondo de la “ostpolitik” vaticana con relación al comunismo cubano, a sus objetivos y a sus metas: ¿qué se pretende?; ¿hacia dónde se va?; ¿hasta dónde se pretende llegar?; ¿y cuáles son las consecuencias para la fe y la doctrina católica, de estas actitudes tan disímiles con la enseñanza tradicional católica sobre el comunismo “satánico” e “intrínsecamente perverso”?

ARMANDOVALLADARESFHR
Por Armando F. Valladares. **

En uno de los más significativos lances simbólicos de la “ostpolitik” vaticana a favor del comunismo cubano, el pontífice Francisco recibió al tirano Raúl Castro y, en medio de sonrisas y amabilidades mutuas, estrechó largamente sus manos ensangrentadas, llegando a pedir al líder comunista que rezara por él. Es una escena escalofriante y estremecedora que, delante de Dios y de la Historia, marcará de manera indeleble el actual pontificado.
“Como ya les he dicho a los dirigentes cubanos, yo me leo todos los discursos del Papa y sobre todo los comentarios que él hace. Y si el Papa sigue hablando así, comenzaré a rezar y volveré a la Iglesia. Y no lo digo en broma” (Página 12, Buenos Aires, 11-05-2015). Fueron éstas las frases pronunciadas por el dictador, que más llamaron la atención. Para no dejar dudas sobre la continuidad de su real pensamiento, el tirano reafirmó su condición de “comunista, del Partido Comunista de Cuba” (Radio Habana Cuba,10-05-2015). Cínicamente recordó que los católicos cubanos pueden pertenecer al Partido Comunista de Cuba, como si en realidad no fueran posiciones doctrinales contradictorias y excluyentes. Y dejó escapar que había conversado recientemente con el tristemente célebre religioso brasileño Fray Betto, uno de los líderes de la teología de la liberación, amigo personal de Fidel Castro y autor del libro “Fidel y la Religión” (Vatican Insider,Roma, 10-05-2015) .
La alusión a Fray Betto, hecha tal vez inadvertidamente por Raúl Castro, es importante para conocer el trasfondo de las declaraciones en Roma del actual tirano. Fray Betto explicó a Fidel Castro, según se narra en el mencionado libro-entrevista, que la mejor táctica con los católicos no era perseguirlos y hacerlos mártires, sino integrarlos a la revolución comunista en torno de metas supuestamente comunes entre católicos y comunistas. Fidel Castro ya lo intuía. En discurso en la Universidad de La Habana, ya había trazado esa maquiavélica rectificación: “No caeremos en el error histórico de sembrar el camino de mártires cristianos, pues bien sabemos que fue precisamente el martirio lo que dio fuerza a la Iglesia. Nosotros haremos apóstatas, miles de apóstatas” (cf. Juan Clark, “Cuba: mito y realidad”, Ediciones Saeta, Miami-Caracas, 1a. ed., 1990, pp. 358 y 658).  Para poner en práctica esa rectificación estratégica, con la finalidad de hacer apóstatas, se llegó a reformar la propia Constitución comunista para permitir el acceso de los católicos al Partido Comunista, a través  tramposo  artículo 54 que asegura el “derecho” de “profesar” y “practicar” “cualquier creencia religiosa” con tal de que se haga “dentro del respeto a la ley”… comunista. De esa manera, la Constitución abría las puertas del Partido a los católicos revolucionarios, que en Cuba llegaron a elaboraron una “teología de la colaboración”. El sacerdote René David, profesor de teología en el seminario de La Habana, en el documento “Por una teología y una pastoral de la reconciliación en Cuba”, hizo un llamado a “una reconciliación entre catolicismo y comunismo”, aclarando que éste último “debe ser considerado como una ideología en la cual el ateísmo de modo alguno es substancial, sino que constituye un accidente” (revista Chrétiens de l’Est, No. 51, 3er. Tr. 1986, supl. No. 11, p. 33).

Es en la perspectiva de ese largo proceso de convergencia comuno-católica que se entiende que un líder comunista como Raúl Castro, sin dejar de ser comunista y perseguidor de los cristianos auténticos,  pueda al mismo tiempo llegar a “profesar” una “creencia religiosa” que coincida con las metas del comunismo o, por lo menos, que no se oponga a esa ideología que es, a su modo, una religión satánica, de odio a Dios y a sus mandamientos.
Entonces, la condición que está presente en las frases de Raúl Castro arriba citadas, para que se concrete su alegada “conversión” (“… si el Papa sigue hablando así…”),suscita el mayor estremecimiento.  Implícitamente, Castro dice que afirmaciones de Francisco, que él se encarga de leer y de comentar con sus secuaces, estarían yendo al encuentro de los objetivos comunistas o, por lo menos, no entrarían en contradicción con ellos. Castro estaría eventualmente dispuesto a volver a una “Iglesia” que se presente delante de sus ojos, y según su entender, como diametralmente contraria a la doctrina de la Iglesia que llegó a declarar que el comunismo es “satánico” e “intrínsecamente perverso” (Pio XI, encíclica Divini Redemptoris).
Sobre la real situación de opresión y miseria en Cuba, recuerdo aquí valientes declaraciones, “políticamente incorrectas”, del entonces nuncio en La Habana, monseñor Bruno Musarò, pronunciadas el año pasado en su región natal, Lecce y después de las cuales, por coincidencia o no, fue retirado de la nunciatura en Cuba y nombrado nuncio en Egipto:  “El Estado lo controla todo”, y “la única esperanza de vida para la gente es huir de la isla”, explicó el nuncio Musarò, describiendo la situación de degradación, penuria y opresión de los cubanos; y concluyó diciendo que, inexplicablemente, “hasta hoy, transcurrido más de medio siglo, se continúa hablando de la Revolución y se la alaba, mientras las personas no tienen trabajo y no saben cómo hacer para dar de comer a sus propios hijos” (Lecce News, 25-08-2014).
Todos estos escalofriantes y estremecedores hechos levantan las más graves preguntas, no solamente sobre el dictador Castro y sus secuaces, sino sobre las intenciones de fondo de la “ostpolitik” de la diplomacia vaticana con relación al comunismo cubano, a sus objetivos y a sus metas. ¿Qué se pretende? ¿Hacia dónde se va? ¿Hasta dónde se pretende llegar? ¿Y cuáles son las consecuencias, para la fe y para la integridad de la doctrina católica, de estas actitudes tan disímiles con la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre el comunismo “satánico” e “intrínsecamente perverso”?
No es por acaso que durante la realización del lamentable Encuentro Nacional Eclesial Cubano de 1986, en el cual el Episcopado cubano pasó del diálogo y la colaboración rumbo a una coincidencia con el comunismo en sus propias metas socioeconómicas, el entonces arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Pedro Meurice, llegó a reconocer: “Nos consideraban una Iglesia de mártires y ahora algunos dicen que somos una Iglesia de traidores” (cf. “La Voz Católica”, arquidiócesis de Miami, 14 de marzo de 1986).

Sobre la “ostpolitik” vaticana hacia el régimen castrista, en el destierro cubano se han escrito libros describiendo paso a paso ese lamentable proceso. Dos de esos libros, “Dos décadas de acercamiento comuno-católico en la isla-presidio del Caribe” y “Cuba comunista después de la visita papal” se pueden bajar gratuitamente en formato PDF, a partir de los links que se encuentran inmediatamente después de este artículo. Yo mismo he tenido la obligación de conciencia de escribir decenas de artículos sobre el tema, de una manera al mismo tiempo firme, pero documentada y respetuosa, ejerciendo un derecho que todo laico católico tiene, porque la Iglesia no es una cárcel para las conciencias de sus hijos. También después de este artículo incluyen algunos links para lectores interesados en profundizar el tema y se señala uno de los sitios web que han publicado buena parte de mis artículos sobre la lamentable “ostpolitik” vaticana hacia Cuba comunista.
El  balance del encuentro de Francisco con el tirano es dramático para los cubanos que, dentro y fuera de la isla, se oponen a la dictadura castrista y anhelan la libertad de Cuba. El tirano Raúl Castro prometió “convertirse” si continúa vislumbrando coincidencias, desde su punto de vista revolucionario, con discursos y comentarios del pontífice Francisco. Mientras tanto, en sentido diametralmente contrario, recuerdo con emoción que el motivo de conversión de centenas de presos políticos cubanos, entre los cuales me incluyo, fue oír en la siniestra prisión de La Cabaña, en los comienzos de la revolución comunista, las heroicas exclamaciones de jóvenes católicos que en el “paredón” morían gritando “¡Viva Cristo Rey! ¡Abajo el comunismo!” Eso ocurrió hasta que los comunistas, percibiendo que  la sangre de mártires es semilla de nuevos cristianos, comenzaron a amordazar a los jóvenes que eran conducidos al “paredón”. Es lo que narro en mi libro de memorias de 22 años de cárcel. No fue en vano que lo titulé “Contra toda esperanza”, recordando la frase llena de fe de Abraham, citada por San Pablo, y que no podía ser más actual para los cubanos amantes de la libertad: “Abraham, habiendo esperado contra toda esperanza (…) no desfalleció en la Fe” (Epístola a los Romanos, 4-18 y 19).

** Armando Valladares, escritor, pintor y poeta, pasó 22 años en las cárceles políticas de Cuba. Es autor del best-seller “Contra toda esperanza”, donde narra el horror de las prisiones castristas. Fue embajador de los Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU bajo las administraciones Reagan y Bush. Recibió la Medalla Presidencial del Ciudadano y el Superior Award del Departamento de Estado. Ha escrito numerosos artículos sobre la colaboración eclesiástica con el comunismo cubano y sobre la “ostpolitik” vaticana hacia Cuba.



domingo, 17 de mayo de 2015

Un rabino reprocha a Obama que burle la ley de Dios tras jurar sobre la Biblia ¡y proclama a Jesús!

Por su elocuencia, contundencia y rigor conceptual, vale la pena ver y escuchar en su integridad la intervención de Cahn (ver debajo de estas líneas: activa los subtítulos en el player de Youtube en caso de que no estén visibles). El remate final es particularmente vibrante.



https://www.youtube.com/watch?v=b9P_PqxZ3kc

martes, 28 de abril de 2015

Las aulas sin Dios

Una parte de la izquierda -no toda, por suerte- tiene una histórica dificultad para comprender que sin Dios los hombres son bestias. Tal incomprensión no es ajena al resentimiento, y al hecho de que siempre es más fácil echarle la culpa a alguien, aunque sea al cielo, que esforzarse por ser mejor. Cuando uno no sale al encuentro de Dios, sale al encuentro de cualquier cosa. Y encuentra lo que encuentra, como por ejemplo una ballesta.

Cuando un hombre vive de espaldas a su tensión trascendente es un hombre demediado que no atiende a su misión, y su alma se atrofia en lugar de proyectarle. Cuando la vida deja de ser sagrada suele caer a precios muy bajos. Ello no significa que no haya creyentes perversos ni que no puedan ocurrir desgracias en colegios religiosos. Lo que significa es que la experiencia humana nunca puede ser completa si renunciamos a nuestro vínculo fundamental, a nuestro misterio, a la certeza profunda de que vivir consiste en tratar de borrar las huellas del pecado original.

La educación religiosa en los colegios es básica para que los niños se entiendan y entiendan el mundo en el que viven. La educación religiosa es crucial para que los niños crezcan con los conceptos de bien y mal correctamente delimitados, y para que trabajen su sentimiento de culpa, que es uno de los más importantes diques de contención del mundo civilizado. Un psicólogo es la parodia laica de un confesor, y siempre será preferible aprender a pedir perdón y sentir el alivio de recibirlo que cualquier filosofía oriental o manual de autoayuda.

Acudir a misa resuelve muchas más dudas que cualquier educación para la ciudadanía, y en un Padrenuestro bien dicho está la salvación, mientras que el igualitarismo atroz sólo genera envidia y frustración. Privar a un niño de la enseñanza religiosa es condenarlo a la ignorancia y a sentirse extraño en su vida y en su cultura. El furor negacionista se basa en el odio y como cualquier odio es destructivo.

En su afán por sustituirle, la izquierda pretende esconder a Dios y que los niños crezcan inadvertidos de su existencia. Este recurso, de tan exhaustiva mezquindad, se refleja en los panfletarios profesores de la escuela pública, en su retorcido rencor, y en generaciones y generaciones de españoles que crecen ajenos a que la libertad es un deber, como el amor, y a que nuestra primera higiene moral tiene que ser la compasión. Busca la compasión hasta que la encuentres, aunque tengas que bucear en el más hondo mar de tu corazón.

Nuestras vidas son imperfectas pero un Dios total nos hizo a su semejanza, de modo que siempre nos qedará la esperanza. Proteger a un niño no es decirle que no es culpable, ni proclamar que es la gran víctima de un sistema que, entre muchas otras cosas, le está pagando la escuela.

Proteger a un niño es educarle en las categorías fuertes para que ante el gran dolor del mundo tenga argumentos para defenderse. Proteger a un niño es adentrarle en su misterio, conducirle en su relación con Dios, para que comprenda el altísimo valor de lo que está en juego y pueda hallar consuelo en la oración. Proteger a un niño es reprimirle, mostrarle los límites, y hacerle ver las terribles consecuencias que determinados actos pueden tener. Proteger a una niña no es decirle que el aborto es un derecho, ni permitirle abortar sin que lo sepan sus padres, sino haberle enseñado mucho antes el valor de la vida, de su cuerpo y de su alma.

Proteger a un niño no es decirle que no ha pasado nada. Ni esconderle el crimen, como antes le escondimos a Dios, sino mostrarle hasta la última repugnancia de lo que ha hecho para que él mismo sienta el irrefrenable deseo de pedir perdón y de enmendarse, que es lo que Dios espera de nosotros, y lo que de hecho todos esperamos de los demás tal como los demás lo esperan de nosotros.

Los dos grandes dones de Dios son la libertad y el amor, que son en el fondo el mismo don. Somos deudores de la luz que nos ha traído hasta aquí. Todos los sentimientos están resumidos en el Calvario y la ciencia sin Dios conduce a Auschwitz. ¿De verdad crees que hay algo más importante que tu colegio podría enseñarte?




por Salvador Sostres-

jueves, 23 de abril de 2015

Cualquier salvaje

LOS profesores piden más protección contra la violencia en las aulas. El riesgo cero no existe, pero si en lugar de tanta atención psicológica los niños recibieran más clases de religión, la diferencia entre bien y mal la tendrían más clara, la vida tendría más valor, y primero hablaríamos de asesinato y luego de sus posibles atenuantes.
No existe una explicación psicológica del mundo. Existe una explicación moral, y espiritual. Un crimen no hay que esconderlo, hay que mostrarlo. Dejar claro que es un crimen, aunque sólo sea para que podamos perdonarlo. Primero la culpa, luego la piedad.
Los profesores no pueden pedir más protección contra la degradación de su relación con los alumnos como si ellos fueran ajenos a tan lamentable proceso. Cuando crees que un psicólogo puede sustituir a Dios ya se ve que el brote psicótico será lo próximo en llegar.
"Cuando crees que un psicólogo puede sustituir a Dios ya se ve que el brote psicótico será lo próximo en llegar"
La enseñanza pública española ha renegando de cualquier idea de orden y jerarquía. Tanta vulgaridad intelectual, y formal, ha llevado a los maestros a perder cualquier autoridad. Y esto no es ningún brote sino el profundo defecto que a lo largo de los años ha sembrado el naufragante izquierdismo de la mayoría de los docentes públicos. La derecha tampoco ha estado a la altura y su inhibición ha sido total.
Los grotescos apologetas de todas las teorías de lo equivocado tienen en las aulas el preciso fruto de lo que han predicado. Es extraño que la violencia escolar no esté mucho más disparada, porque de tanta rabia difundida cabría esperar sucesos diarios. Hace tiempo que en la enseñanza pública española se cuecen todas las categorías del mal.
Con dejadez y propaganda hemos convertido a millones de niños españoles en adultos frívolos, irresponsables y relativistas; y con una visión del mundo contraria a los intereses de la Humanidad. Nuestra educación pública da de largo la nota más baja de la sociedad.
Poco podemos hacer contra copilotos suicidas o locos que un día toman la metralleta. Pero podemos entender que educar es reprimir, que hay bien y mal, y que el temor de Dios es el único y auténtico eje vertebrador de la sociedad. Nuestro mundo es imperfecto pero podemos hacerlo mucho mejor. Los niños empezaron a extraviarse el día que empezaron a tener derechos. Y desde que echamos al crucifijo de clase, pues qué quieres que te diga, ha entrado cualquier salvaje.


Salvador Sostres-


http://www.elconfidencial.com/espana/cataluna/2015-04-20/alumno-asesina-ballesta-profesora-barcelona_762844/

lunes, 6 de abril de 2015

Suicidio

HACE apenas unos meses apareció en Francia un libro, Le suicide français (El suicidio francés), convertido en éxito de ventas y objeto de debate en los medios de comunicación galos. Escrito en forma de crónica, apunta directamente a las raíces de lo que el autor considera una Francia desfigurada, en fase de destrucción, irreal a base de negarse a sí misma para dar cabida a otras ideas, valores y sensibilidades, y, en última instancia, al borde del suicidio. Además de la enfermedad, el autor diagnostica sus causas. El análisis, piensa certeramente el autor, es válido, en mayor o menor grado, para los países de la Unión Europea, incluida España.

El suicidio no es sólo propio de los individuos, también puede serlo de las naciones y culturas. Es más, parece como si, periódicamente, algunos pueblos fuesen colocando, con habilidad de orfebre, los elementos necesarios para su extinción, sustitución o para una catarsis de trágicas dimensiones.

Ciñéndonos estrictamente a lo político, la instalación en el poder de regímenes represivos y sanguinarios es con frecuencia producto del ejercicio democrático. Son los propios ciudadanos quienes les abren las puertas por medio de las urnas. El voto personal puede ser un voto pensado y reflexivo; sin embargo, en democracia, decide la masa.

Pero el suicidio también proviene de los propios excesos de un pueblo, instigado por sus élites políticas, culturales y económicas. ¿Qué cabe esperar de unos países que han elevado a categoría de dogma indiscutible comportamientos autodestructivos? El esfuerzo continuado por reforzar un sistema basado en la desvinculación del sujeto de lo que han significado su tradición, sus arraigos, sus valores y referentes durante siglos, tiene consecuencias perniciosas.

Sobre todo el desarraigo. Un pueblo desarraigado es capaz de adherirse a las causas y proyectos más pedestres e ilógicos, incluidos los más deshumanizadores. El esfuerzo por desasir, en nombre del progreso o de una pretendida tolerancia, no deja de estar lleno de riesgos. Particularmente cuando se ignora que lo propio merece estimación y respeto; que quien llega ha de hacer un esfuerzo de adaptación a las creencias, modos de vida y valores de quien le recibe. El problema surge cuando han sido vaciados y apenas queda nada valioso que ofrecer.

Durante décadas, a impulsos del movimiento del 68, fracasado en lo político, pero no así en lo cultural, se han ido dando pasos hacia la situación actual de vacío e irrealidad. Los momentos los expone Éric Zemmour, autor del libro citado, con precisión: la deconstrucción o desvinculación, la ridiculización y la demolición, en cuyo tiempo nos hallaríamos.

Primero se trató de demostrar que nada es natural, todo es objeto de construcción cultural por parte del hombre. La llamada revolución sexual y la ideología de género concurrente han constituido dos eficaces puntas de lanza para dicho logro. El segundo momento consistió en la burla, la ridiculización de todo lo que hasta entonces había sido valioso, creador de lazos solidarios, digno de respeto y hasta sagrado: la religión cristiana, la familia, la patria, los valores de la honradez, la austeridad y el trabajo. Por último, la destrucción de todo ello para levantar en su lugar una realidad ficticia, que una mayoría ha terminado por creer como verdad absoluta.

Este proceso hubiera sido impensable sin la acción de unas élites, muy activas e influyentes, que se ven a sí mismas como vanguardia del progreso, y la insustituible ayuda de los medios de comunicación: cine, canciones, series, revistas o vídeos.

De este concurso ha nacido una ideología dominante, una nueva cultura colectiva, cuyos destinatarios han sido adoctrinados para aceptar sus presupuestos, incapaces de ver su propia desnudez. Es, en definitiva, la culminación de todo un proceso de desculturización, de desvinculación de las masas de su tradición y memoria milenarias, sin precedentes en la historia.

Sólo desde este fenómeno puede entenderse que hoy lo reprobable se eleve a la categoría de encomiable, lo natural se convierta en insólito y lo obvio en una mera opinión. Se trata de una subversión, de un cambio antropológico sin precedentes. En tal contexto se explica que el cristianismo y en particular la Iglesia, a pesar de sus flaquezas actuales, valladar frente a los despropósitos de la cultura dominante, se hayan convertido en los últimos bastiones a derribar por parte de los protagonistas de esta revolución. Expresa igualmente la dureza con que se emplean en su demolición.

La tarea que se presenta ante nosotros es ardua y de resultados imprevisibles. Se trata, pues, de deconstruir a los deconstructores. Explicar sin desfallecer lo que han hecho y recuperar lo real. Utilizar la sabiduría que aún nos queda para desmontar la trágica ficción que han creado. Todos los esfuerzos empleados serán poco, pero la grandeza épica de la empresa bien lo merece.



-Manuel Bustos Rodríguez-