lunes, 24 de marzo de 2014

Francisco: ""Sólo salva Cristo, no nuestra observancia de los preceptos""

Este pobre diablo directamente pretende abolir los preceptos, los Mandamientos de Dios y los dogmas de la Iglesia Católica. Sí sólo salva Cristo, anulemos los Mandamientos de Dios y cambiemos el corazón de la Iglesia por su cerebro enfermo de odio y miseria, que es el mensaje de este puerco, de este mariconazo. Su corazón es tan negro y son tantos sus pecados que su soberbia le dicta que es mejor abolir los dogmas que cumplirlos. Él no lo hace. Que nadie lo haga, es su consejo. Dinamitemos dos mil años de tradición y fidelidad a los dogmas. Bergogio, es el mayor sinvergüenza que ha pisado un templo católico en toda la historia de la Iglesia. Un maldito demonio que odia la Obra de Cristo.

Odia a los santos, a los papas verdaderos, a los fieles que abrazan la Cruz de Cristo. Lo odia todo. Todo lo que huela a santidad y sea sagrado. Y todo lo va a arrasar con su humanista prédica comunista y anticatólica. No dejará nada en pie en la Iglesia. Esperemos que la Resistencia cristiana esté a la altura de las circunstancia. El demonio Bergoglio ya no se corta un pelo y enseña su asquerosa patita sin temor a escandalizar.

Los cardenales, obispos y sacerdotes fieles a la Iglesia verdadera y la Tradición no pueden seguir callados como putas ante los ataques de este subnormal. El Cisma en la Iglesia lo ha abierto Él, y sus esclavos que le siguen. Porque nadie dude que estamos en un cisma.


"No crean ustedes que yo he venido a suprimir la ley o los profetas; no he venido a ponerles fin, sino a darles su pleno valor. 18 Pues les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, no se le quitará a la ley ni un punto ni una letra, hasta que todo llegue a su cumplimiento. 19 Por eso, el que no obedece uno de los mandatos de la ley, aunque sea el más pequeño, ni enseña a la gente a obedecerlo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos. Pero el que los obedece y enseña a otros a hacer lo mismo, será considerado grande en el reino de los cielos."

Mateo 5

¿Quién soy yo para juzgar? Excepciones de Francisco

Por Augusto TorchSon.

-Del magnífico blog católico Nacionalismo Católico San Juan Bautista-




En su homilía del 18/03/2014 en su residencia de Santa Marta (aquí)Francisco una vez más (y van…) mostró como la misericordia de Dios tiene un límite: los restauracionistas, neopelagianos, los que se sienten seguros en la doctrina como si fuera un monolito y tienen cara de pepinillos en vinagre; lo que dicho con propiedad son: los católicos que pretenden seguir la Tradición, a los que más propiamente deberíamos denominar sencillamente “Católicos”.

  En la mencionada homilía advierte en contra de los “hipócritas que se disfrazan de buenos”. Ahora, para contextualizar y para quienes no quieren entender a quien se refiere, agrega: “¿Qué hacen los hipócritas? Se disfrazan, se disfrazan de buenos: ponen cara de imagencita, rezan mirando hacia el cielo, haciéndose ver, se sienten más justos que los demás, desprecian a los demás. ‘Pero – dicen – yo soy muy católico, porque mi tío es un gran benefactor, mi familia es ésta, y yo soy… he aprendido… conocido a tal obispo, a tal cardenal, a tal padre… Yo soy…’. Se sienten mejores que los demás. Ésta es la hipocresía”.

  Queda claro entonces que cuando se trata de no juzgar, se refiere solamente a los sodomitas, los que viven en pecado mortal como son los divorciados y vueltos a casar civilmente, los cismáticos, ateos y herejes y todos los pecadores públicos, a los que no hay que buscar convertirlos simplemente socorrerlos en sus necesidades mundanas. En ese sentido señala Francisco: “‘Socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan la causa de la viuda’. Ocúpense del prójimo: del enfermo, del pobre, del que tiene necesidad, del ignorante. Ésta es la piedra de parangón. Los hipócritas no saben hacer esto, no pueden, porque están tan llenos de sí mismos que están ciegos para mirar a los demás”

  Entonces entendemos que el “¿Quién soy yo para juzgar” excluye definitivamente a los de “apariencia católica”. Lo gravísimo de esta postura es que si hay algo vedado al católico es “juzgar las intenciones”, entonces ¿cómo puede hacer Francisco para aseverar que quienes rezan o manifiestan su catolicidad y ortodoxia públicamente, lo hacen en forma hipócrita? En honor a la verdad y a la coherencia tenemos que observar entonces que la hipocresía no es precisamente de los acusados de neofariseísmo sino del acusador.

  Para quien haga un mínimo esfuerzo intelectual resulta claro que la prédica de Bergoglio, más que ambigua es directamente contradictoria. Y para demostrar nuestra aseveración mencionamos solo algunas sus más groseras contradicciones:

-En su primera homilía dijo “Quien no le reza al Señor, le reza al diablo”, parafraseando a Leon Bloy, y sin embargo lo escuchamos pedir frutos espirituales para los musulmanes en sus oraciones por el Ramadán. La pregunta sería entonces: Si los musulmanes no le rezan a Jesús, y hasta niegan su divinidad ¿no le están rezando al diablo? Si el silogismo es correcto ¿puede un Papa pedir frutos a las oraciones al demonio?

-El 14/01/2014 dijo que: “es una dicotomía absurda amar a Cristo sin la Iglesia; escuchar a Cristo pero no a la Iglesia: estar con Cristo al margen de la Iglesia. No se puede”; sin embargo en su video (aquí) grabado para la conferencia de luteranos, dijo al saludarlos que lo hacía de forma alegre porque ustedes vinieron a adorar a Jesúcristo el único Señor y rezar al Padre y recibir el Espíritu”,  entonces uno puede preguntarse ¿cómo puede estar con Cristo quien está al margen de la Iglesia? a menos que considere Francisco la misma Iglesia a la Católica y a las más de 33.000 denominaciones luteranas. Cabe recordar en este punto que el dogma enseña que “fuera de la Iglesia Católica no hay salvación”. Recordemos que en el mismo video mencionó que estamos separados por nuestros pecados y por malentendidos a través de la historia. Entendemos así el desprecio que siente Bergoglio por la doctrina.

-En la última flagrante contradicción que mencionaremos, recordamos cuando mencionó el 01/03/2012: “¡cuántos muchachos de la Acción Católica, por una mala educación de la utopía terminaron en la guerrilla de los años 70!”. Sin embargo recibió en el mismo Vaticano al creador de la Teología de la Liberación, Gustavo Gutierrez, promotor de la guerrilla en sacerdotes tercermundistas de la época que menciona Bergoglio, encima para presentar el libro de quien debería cuidar de nuestra fe, el card. Muller. Asimismo el 08/01/2014 (aquí) el mismo Francisco avaló las “Comunidades de Base”, movimiento brasileño inspirado en la Teología de la Liberación a quienes alentó por su “compromiso social en nombre del Evangelio”.

  Si tendríamos que enumerar las contradicciones de Bergoglio en solo un año en el Vaticano, tendríamos que escribir un extenso libro.

  Lo que queda claro es que Bergoglio busca ser el Papa de los ateos, de los judíos, de los musulmanes, de los protestantes, de los sodomitas, de los infieles y demás pecadores públicos que no se arrepienten de sus ofensas a Dios; más no de quienes quieren vivir su fe coherentemente sin ocultarlo, a quienes trata de hipócritas por no regodearse en sus pecados. He aquí otra contradicción: buscar ser Papa de quienes no lo necesitan.

  ¿Quién dice hoy una cosa y mañana otra contraria, o dice lo que no hace o hace lo que dice no hacer? ¿Puede tratar de hipócritas a los demás?

  Silogismos y sentido común: Q.E.P.D. “Que en paz descansen”.



 

sábado, 22 de marzo de 2014

Francisco: "¿Quién es más importante en la Iglesia: El Papa o aquella viejecita que todos los días reza el Rosario por la Iglesia?. Que lo diga Dios: Yo no puedo decirlo."

Francisco: "¿Quién es más importante en la Iglesia: El Papa o aquella viejecita que todos los días reza el Rosario por la Iglesia?. Que lo diga Dios: Yo no puedo decirlo."




Dios, Cristo Jesús, ya lo dijo y lo dejó meridianamente claro nombrando a Pedro Su Vicario en la tierra, el Papa. Eres tú, patético y déspota Bergoglio, ridículo y anticatólico Bergoglio, el que no lo tienes claro ni nunca lo tendrás, criaturita. ¿Y por qué no lo tienes claro?. Pues muy sencillo, porque en tu foro interior, sabes, entiendes, que no estás preparado para ser papa. Que nunca podrás ocupar el lugar de un papa verdadero. Que sólo eres un oscuro politicucho peronista al que han puesto ahí para entretener y enredar a la mayoría de católicos con tus idioteces y tus maldades. Un papa elegido


por Dios, nunca se preguntaría quién es más importante en la Iglesia, si una "viejecita que todos los días reza el Rosario por la Iglesia" o el Vicario de Cristo en la tierra. Eso sólo se lo pregunta un usurpador, un demagogo dispuesto a cargarse cada ladrillo del pontificado, dispuesto a dinamitar dos mil años de papado, un malnacido ansioso por derrumbar hasta los escombros la Iglesia.. Pero como eres tan tonto y bocazas, Bergoglio, ni tú sabes lo que eres. No te preocupes, muchos, cada vez más, tenemos claro qué eres tú, y lo que nunca será tú. Cómo vamos a creernos que eres papa si ni siquiera tú, Bergoglio, sabes lo que eres. Cómo vamos a verte como un papa legítimo si diariamente contribuyes con tus herejías, tu idolología masónica y tus persecuciones contra los buenos católicos al derribo del papado. Por cierto, y acabo, la primera persona que tiene claro que el papa es más importante que nadie en la Iglesia es la viejecita que todos los días reza el Rosario por la Iglesia

jueves, 20 de marzo de 2014

Esto debe ser la "primavera eclesiástica" de Francisco

Al bailoteo, ante el mismísimo Altar de la Misa, la señora presidenta de la Argentina Cristina Fernández de Kirchner, amiga de Su Santidad el papa Francisco. Me pregunto que mal tan grande habrán hecho los argentinos para que dos personajes tan nefastos y cutres como Bergoglio y Cristina coincidan en el mismo país y en el mismo siglo.


sábado, 15 de marzo de 2014

Un año con Francisco



por Salvador Sostres

Francisco es el Papa de los que no creen. Todos los ateos le adoran. Francisco es el Papa de los que quieren a Dios a precio de saldo, y que ningún esfuerzo se les requiera. Es sin duda un Papa para nuestra época. Pero no para rescatarla, sino para naufragar con ella. Con un Papa como Francisco ya no hace falta el relativismo de la izquierda. Podemos desclavar a Jesús de la Cruz, e invitarle a una cerveza.

Si todo vale, si nada importa, si los católicos tenemos que volver a las catacumbas y a "rezar para dentro"; si la verdad es aproximada y la mentira depende de cómo se mire; si la formalidad más elemental se considera un escarnio y la liturgia una ostentación; entonces ¿para qué esforzarnos en hacer las cosas bien, si lo mismo sirve hacerlas de cualquier manera? ¿Para qué tratar de mejorar nuestras vidas con rigor y exigencia si la Iglesia no es nadie para juzgarnos, ni para guiarnos, ni para esperar algo más de nosotros?



Francisco participa del error garrafal de la izquierda de creer que se acaba con la pobreza compartiendo. Cualquier socialismo es y ha sido un fracaso y hasta la socialdemocracia ha finalmente quebrado.

Se lucha contra la pobreza compitiendo, compitiendo y creando más riqueza. Hay que poner a cada hombre contra las cuerdas para que saque lo mejor que lleva dentro. Cada hombre tiene que vivir sabiendo que cuenta sólo con su habilidad, su esfuerzo y su talento, y sólo así la gente se esmera, reflexiona y siente necesidad de Dios y sale a su encuentro.

El capitalismo son el sistema que da más oportunidades. El socialismo, la regulación y el estatalismo siempre han generado pobreza y miseria. El capitalismo es cierto que no consigue erradicar totalmente la miseria, pero es el sistema que menos pobres crea y que a más personas consigue incorporar al bienestar y a la prosperidad.

La Iglesia no necesita renovarse porque su verdad es inmutable y eterna. Dios no necesita adaptarse a nadie y somos nosotros los que tenemos que muscular el alma para hacernos dignos de su amor. La patraña del Dios cercano o de proximidad -como si fuera un contenedor o una farmacia- es ofensiva y humillante. Dios es inalcanzable y nosotros, sabiendo que es inalcanzable, tenemos que salir a buscarlo. 

Rebajando el listón nunca se consigue nada. Nada más que tener un listón cada vez más bajo. La Iglesia no puede ser un club social ni el Papa un ídolo de masas que simplemente busque gustar. Juan Pablo II gustó y no rebajó nada; derrotó al comunismo junto a Ronald Reagan y Margaret Thatcher, tal vez los dos héroes más brillantes del capitalismo. ¿Qué habría hecho Francisco? ¿Decir que él no es nadie para juzgar a los comunistas? ¿O decir que quiere una Iglesia pobre, igual que los países comunistas?

Ratzinger tampoco bajó el listón, de hecho él es uno de los listones más altos que el mundo ha conocido, y su finura intelectual fue -y supongo que todavía es- de una una superioridad incontestable. Lástima que luego nos abandonara a las 20:00 horas, como las secretarias.

El mejor resumen de lo que la Iglesia es y representa, de lo que esperamos de ella y de lo que ella espera de nosotros; el mejor resumen del amor de Dios, y de nuestro deber de corresponderle, fue la agonía del Papa Wojtyla, su ternura conmovedora, su luminosidad, su jamás abandonarnos, su entrega total. 

Francisco ha servido para el discurso anticlerical más estúpido se sintiera confirmado en su estupidez inigualable, algo así como si el Espíritu Santo les hubiera dado la razón. La debilidad mental y la debilidad intelectual harán su agosto con el Papa Francisco. La vida espiritual supongo que también será para dentro, para no molestar, porque este Papa lo que definitivamente quiere es no molestar.

Llevamos un año teniendo que aguantar que los que no creen y los que odian a la Iglesia utilicen la vacuidad de Francisco para insultar a Dios y a los que en él creemos. 

Si el Papa Francisco es una prueba del Señor, es de las que crean escuela.

viernes, 14 de marzo de 2014

ESTE PAPA NO NOS GUSTA

por Alessandro Gnocchi y Mario Palmaro* 

*(El escritor Mario Palmaro, que fue despedido de Radio María por un artículo sobre el Papa Francisco, falleció ayer tras una larga enfermedad.

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El Papa Francisco le llamó después por teléfono para lamentar su despido por parte de Radio María Italia. El artículo que provocó el despido se tituló “Este papa no nos gusta”, y lo traemos por su interés. El cinismo de Bergoglio, como pueden ver, roza la perfección. Esto es, por ponerles un ejemplo, como si el gerente de mi empresa, el que manda en ella, el que contrata y despide a la gente, tras despedirme me llamara a mi casa para intentar consolarme).

Cuánto haya costado la imponente exhibición de pobreza de la que el papa Francisco fue protagonista el 4 de octubre en Asís, no es cosa que se sepa. Cierto es que, en tiempos en los que está tan de moda la simplificación, se nos ocurre que la histórica jornada ha tenido muy poco de franciscano. Una partitura bien escrita y bien interpretada, si se quiere, pero privada del quid que hizo que el espíritu de Francisco, el santo, resultara único: la sorpresa que desaira al mundo. Francisco, el papa, que abraza a los enfermos, que se apretuja con la multitud, que bromea, que improvisa discursos, que asciende al Panda, que abandona a los cardenales durante el almuerzo con las autoridades para ir a la mesa de los pobres, era cuanto menos descontado que pudiera esperarse, y ocurrió puntualmente. Naturalmente con gran concurso de prensa católica y para-católica lista a exaltar la humildad del gesto y soltando un suspiro de alivio porque, esta vez, el papa habló del encuentro con Cristo. Y de la prensa laica diciendo que, ahora sí, la Iglesia se pone a tono con los tiempos. Toda buena mercadería para el titulador de medio calibre que quiere cerrar de prisa el diario y mañana se verá.
No hubo ni siquiera la sorpresa del gesto clamoroso. Pero incluso ésta sería bien poca cosa, en vistas de cuánto el papa Bergoglio ha dicho y hecho en sólo medio año de pontificado concluido con los guiños a Eugenio Scalfari y con la entrevista a Civiltà Cattolica.
Los únicos que se vieron derrotados, en este caso, habrían sido los “normalistas”, aquellos católicos que se esfuerzan patéticamente en convencer al prójimo, y aún más patéticamente en convencerse a sí mismos, de que nada ha cambiado. Es todo normal y, como de costumbre, es culpa de los diarios que tergiversan al papa a gusto, el cual diría sólo de manera distinta las mismas verdades enseñadas por sus predecesores.
 
Aunque el periodismo sea el oficio más antiguo del mundo, resulta difícil dar crédito a esta tesis.«Santidad», pregunta por ejemplo Scalfari en su entrevista, «¿existe una visión única del Bien? ¿Y quién la establece?». «Cada uno de nosotros», responde el papa, «tiene una visión del Bien y del Mal. Nosotros debemos animar a cada uno a dirigirse a lo que piensa que es el Bien». «Usted, Santidad» acosa jesuíticamente Eugenio, a quien no le parece real, «ya lo escribió en la carta que me mandó. La conciencia es autónoma, dijo, y cada uno debe obedecer a la propia conciencia. Creo que esta es una de las frases más valientes dichas por un Papa». «Y aquí lo repito», confirma el papa, a quien tampoco le parece cierto: «cada uno tiene su propia idea del Bien y del Mal y debe elegir seguir el Bien y combatir el Mal como él lo concibe. Bastaría eso para cambiar el mundo».
A Vaticano II ya concluido y a post-concilio más que aviado, en el capítulo 32 de laVeritatis Splendor Juan Pablo II escribía, refutando a «algunas corrientes de pensamiento moderno» que «se han atribuido a la conciencia individual las prerrogativas de una instancia suprema del juicio moral, que decide categóricamente e infaliblemente acerca del bien y el mal (…), al punto que se ha llegado a una concepción radicalmente subjetivista del juicio moral». Incluso el “normalista” más antojadizo debiera encontrar difícil conciliar el Bergoglio 2013 con el Wojtyla 1993.
En presencia de un tal cambio de ruta, los diarios hacen su honesto y descontado trabajo. Retoman las frases del papa Francisco en evidente contraste con aquello que los papas y la Iglesia han enseñado siempre y las transforman en titulares de primera página. Y entonces el “normalista”, que dice siempre y doquiera aquello que piensaL’ Osservatore Romano, sacan el contexto a colación. Las frases extrapoladas del bendito contexto no reflejarían la mens de aquel que las pronunció. Sin embargo -y es la historia de la Iglesia quien así lo enseña-, ciertas frases de sentido completo tienen sentido y son juzgadas con prescindencia del contexto. Si en una larga entrevista alguien sostiene que «Hitler ha sido un benefactor de la humanidad», difícilmente podrá evadirse ante el mundo invocando el contexto. Si un papa dice en una entrevista «yo creo en Dios, no en un Dios católico», es que el pastiche se ha consumado sin atenuantes. Hace dos mil años que la Iglesia juzga las afirmaciones doctrinales aislándolas del contexto. En 1713, Clemente XI publica la constitución Unigenitus Dei Filius, en la que condena 101 proposiciones del teólogo Pasquier Quesnel. En 1864, Pío IX publica en el Syllabus un elenco de proposiciones erróneas. En 1907, san Pío X adjunta a la Pascendi dominici gregis 65 frases incompatibles con el catolicismo. Y son sólo algunos ejemplos para decir que el error, cuando se encuentra, se reconoce a ojos vista. Un repasito al Denzinger no haría mal.
Por otro lado, en el caso de las entrevistas de Bergoglio, el análisis del contexto puede incluso empeorar las cosas. Cuando, por ejemplo, el papa Francisco le dice a Scalfari que «el proselitismo es una solemne tontería», el “normalista” explica de prisa que se está hablando del proselitismo agresivo de las sectas sudamericanas. Lamentablemente, en la entrevista, Francisco dice a Scalfari «no quiero convertirlo». Se sigue que, en la interpretación auténtica, cuando se define “solemne tontería” el proselitismo, se entiende el esfuerzo hecho por la Iglesia para convertir a las almas al catolicismo.
Sería difícil interpretar el concepto de otra manera, a la luz de las bodas entre Evangelio y mundo, que Francisco bendijo en la entrevista de Civiltà Cattolica. «El Vaticano II», explica el papa «supuso una relectura del Evangelio a la luz de la cultura contemporánea. Produjo un movimiento de renovación que viene sencillamente del mismo Evangelio. Los frutos son enormes. Basta recordar la liturgia. El trabajo de reforma litúrgica hizo un servicio al pueblo, releyendo el Evangelio a la luz de una situación histórica completa. Sí, hay líneas de continuidad y de discontinuidad, pero una cosa es clara: la dinámica de lectura del Evangelio actualizada para hoy, propia del Concilio, es absolutamente irreversible». Así, justamente: no más el mundo medido a la luz del Evangelio, sino el Evangelio deformado a la luz del mundo, de la cultura contemporánea. Y quizás cuántas veces tendrá aún que ocurrir, a cada vuelta del cambio cultural, emplazando cada vez la relectura precedente: no otra cosa que el “concilio permanente” teorizado por el jesuita Carlo Maria Martini.
Suguiendo este surco se va elevando sobre el horizonte la idea de una nueva Iglesia, el «hospital de campaña» evocado en la entrevista a Civiltà Cattolica donde resulta que los médicos, hasta el día de hoy, parecen no haber cumplido bien su oficio. «Estoy pensando en la situación de una mujer que tiene a sus espaldas el fracaso de un matrimonio en el que se dio también un aborto», continúa diciendo el papa. «Después de aquello esta mujer se ha vuelto a casar y ahora vive en paz con cinco hijos. El aborto le pesa enormemente y está sinceramente arrepentida. Le encantaría retomar la vida cristiana. ¿Qué hace el confesor?». Un discurso construido sabiamente para ser rematado con una pregunta después de la cual se vuelve al comienzo para mudar argumento, casi destacando la incapacidad de la Iglesia para responder. Un pasaje desconcertante si se piensa que la Iglesia satisface desde hace dos mil años tal dilema con una regla que permite la absolución del pecador, con la condición de que esté arrepentido y que se esfuerce en no permanecer en el pecado. Y sin embargo, subyugadas por la desbordante personalidad del papa Bergoglio, legiones de católicos se han tragado la fábula de un problema que en realidad no ha existido jamás. Todos allí, con sentimiento de culpa por dos mil años de presuntas supercherías a expensas de los pobres pecadores, a agradecerle al obispo venido desde el fin del mundo, no el haber resuelto un problema que no existía, sino el haberlo inventado.
El aspecto inquietante del pensamiento subentendido en tales afirmaciones es la idea de una alternativa insanable entre rigor doctrinal y misericordia: si está el uno, no puede estar la otra. Pero la Iglesia, desde siempre, enseña y vive exactamente lo contrario. Son la percepción del pecado y el arrepentimiento por haberlo cometido, junto al propósito de evitarlo en lo futuro, los que hacen posible el perdón de Dios. Jesús salva a la adúltera de la lapidación, la absuelve, pero la despide diciendo «vete y no peques más». No le dice: «vete, y date por segura de que mi Iglesia no ejercitará ninguna injerencia espiritual en tu vida personal».
Visto el consenso prácticamente unánime del pueblo católico y el enamoramiento del mundo, contra el cual y no obstante el Evangelio debiera poner sobre aviso, diríase que seis meses del papa Francisco han cambiado una época. En realidad se asiste al fenómeno de un líder que dice a la multitud aquello que la multitud quiere que se le diga. Pero es innegable que esto se ejecuta con gran talento y mucho oficio. La comunicación con el pueblo, que se ha convertido en pueblo de Dios allí donde de hecho no hay más distinción entre creyentes y no creyentes, es sólo -en una pequeñísima parte- directa y espontánea. Incluso los baños de multitud en la plaza San Pedro, en la Jornada Mundial de la Juventud, en Lampedusa o en Asís, son filtrados por los medios de comunicación que se encargan de suministrar los acontecimientos juntamente con su interpretación.
El fenómeno Francisco no se substrae a la regla fundamental del juego mediático sino que, más aún, se sirve de él casi hasta volvérsele connatural. El mecanismo fue definido con gran eficacia a comienzos de los años ochenta por Mario Alighiero Manacorda en un provechoso librito con el provechosísimo título de El lenguaje televisivo. O la loca anadiplosis. La anadiplosis es una figura retórica que, como ocurre en este renglón, hace empezar una frase con el término principal contenido en la frase precedente. Tal artificio retórico, según Manacorda, se ha convertido en la esencia del lenguaje mediático. «Estos modos puramente formales, superfluos, inútiles e incomprensibles en lo tocante a la sustancia» decía, «inducen al oyente a seguir la parte formal, es decir la figura retórica, y a olvidar la parte sustancial».
Con el tiempo, la comunicación de masas ha terminado por sustituir definitivamente el aspecto formal por el sustancial, la apariencia a la verdad. Y lo ha hecho, en particular, gracias a las figuras retóricas de la sinécdoque y de la metonimia, con las cuales se representa el todo por la parte. La velocidad crecientemente vertiginosa de la información impone descuidar el conjunto y lleva a concentrarse sobre algunos particulares elegidos con pericia para dar una lectura del fenómeno complexivo. Cada vez más a menudo, diarios, tv, sitios de internete, resumen los grandes eventos en un detalle.
Desde este punto de vista, parece que el papa Francisco estuviera hecho para los mass media y que losmass media estuvieran hechos para el papa Francisco. Basta sólo con citar el ejemplo del hombre vestido de blanco que desciende por la escalera del avión llevando un andrajoso bolso de cuero negro: perfecta utilización de sinécdoque y metonimia a la vez. La figura del papa resulta absorbida por aquel bolso negro que anula la imagen sacral transmitida por siglos para devolver otra completamente nueva y mundana: el papa, el nuevo papa, está todo presente en aquel particular que exalta la pobreza, la humildad, la entrega, el trabajo, la contemporaneidad, la cotidianidad, la proximidad a cuanto de más terreno se pueda imaginar.
El efecto final de tal proceso lleva a disponer el concepto impersonal de papado como telón de fondo, y a la contemporánea salida a escena de la persona que lo encarna. El efecto es tanto más detonante si se observa que los destinatarios del mensaje asumen el significado exactamente opuesto: exaltan la gran humildad del hombre y piensan que éste le da lustre al papado.
 
Por efecto de sinécdoque y de metonimia, el paso sucesivo consiste en identificar la persona del papa con el papado: una parte por el todo, y Simón ha destronado a Pedro. Este fenómeno logra ciertamente que Bergoglio, aun expresándose formalmente como doctor privado, transforme de hecho cualquiera de sus gestos y cualquiera de sus palabras en un acto de magisterio. Si luego se piensa que aun la mayor parte de los católicos está convencida de que todo lo que dice el papa sea sólo y siempre infalible, el juego está completo. Por más que se pueda protestar que una carta a Scalfari o una entrevista a quien sea valgan incluso menos que el parecer de un doctor privado, en la época mass-mediática el efecto que producirán resultará inconmensurablemente mayor que el de cualquier pronunciamiento solemne. Es más: cuanto más formalmente pequeños e insignificantes resulten el gesto o el discurso, tanto mayor efecto tendrán y serán considerados como irreprochables e irrecusables.
No por caso la simbología que sostiene este fenómeno está hecha de pobres cosas cotidianas. El bolso negro llevado en la mano en el avión es un ejemplo de escuela. Pero también cuando se habla de la cruz pectoral, del anillo, del altar, de los objetos sagrados o de los paramentos, se habla del material con el que están hechos y ya no más de lo que representan: la materia informe le ha sacado ventaja a la forma. De hecho, Jesús ya no se encuentra más en la cruz que el papa lleva al cuello porque la gente es inducida a contemplar el hierro con el que el objeto fue producido. Una vez más la parte se engulle al Todo, que acá se escribe con T mayúscula. Y a la «carne de Cristo» se la busca en otra parte y cada uno acaba por identificar donde quiere el holocausto que más le viene a gusto. En estos días, en Lampedusa; mañana, quién sabe.
Es el éxito de la sabiduría del mundo, que san Pablo rechazaba como estulticia y que hoy es empleada para releer el Evangelio con los ojos de la tv. Pero ya en 1969 Marshall McLuhan escribía a Jacques Maritain: «los ambientes de la información electrónica, que han sido completamente etéreos, nutren la ilusión del mundo como sustancia espiritual. Éste es un razonable facsímil del Cuerpo Místico, una ensordecedora manifestación del anticristo. Al fin de cuentas, el príncipe de este mundo es un destacadísimo ingeniero electrónico».
Más tarde o más temprano tendremos que despertarnos del gran sueño mass-mediático y volver a cotejarnos con la realidad. Y será también necesario aprender la verdadera humildad, que consiste en someterse a Alguien más grande, que se manifiesta a través de leyes inmutables incluso por el Vicario de Cristo. Y será necesario recobrar el coraje de decir que un católico sólo puede sentirse turbado ante un diálogo en el que cualquiera, en homenaje a la pretendida autonomía de la conciencia, sea incitado a caminar hacia una suya y personal visión del bien y del mal. Porque Cristo no puede ser una opción entre tantas. Al menos para su Vicario.

martes, 11 de marzo de 2014

Entrevista a un politicucho que se dice cardenal de la Iglesia Católica

Extraigo un fragmento y dejo enlace a la entrevista con el señor Carlos Amigo, arzobispo que fue de mi tierra, Sevilla. Es decir, que me conozco bien el percal y por dónde respira este tipo. En la parte de la entrevista que entresaco podemos constatar, se hace visible de forma vergonzosa, como gran parte de la Iglesia y su jerarquía corrupta se avergüenza de Cristo Nuestro Señor, al negar o disfrazar insensatamente su santa doctrina. Ya no es que no juzguen al pecador ("¿Quién soy yo para juzgarlos?" Francisco dixit) -evidentemente no eres nadie, Bergoglio, lo demuestras diariamente en tu pontificado de odio a Cristo-, sino que se abstienen miserablemente de condenar el pecado.

XL (entrevistador). ¿Le parece inmoral la práctica homosexual?
C.A. Igual que toda práctica heterosexual que no se ajuste a las normas de la ética.
XL. Sabe lo que le pregunto...
C.A. Usted me hace una pregunta libremente y tiene que aceptar que yo libremente responda.
XL. ¡Pero se me escurre!
C.A. Eso ya es cosa suya [sonríe]. Vamos a ver, hay muchas personas heterosexuales que tienen una conducta inmoral y muchas más que la tienen moral. Y hay personas homosexuales que tienen una conducta no ética y homosexuales que a lo mejor llevan una conducta ética.
XL. Se lo pregunto de otra manera: ¿la Iglesia condena  o no condena la práctica homosexual?
C.A. Aquí se condena el pecado, sea del heterosexual o del homosexual.

Con lo sencillo que hubiese sido dar un SÍ por respuesta a la plumilla. Y dejas el asunto zanjado, sin lugar a dudas, a confusiones, a turbulencias. Pero para decir SÍ hay que tener fe en lo que se cree. Hay que tener el valor justo y necesario para dejar que el mundo te condene, porque te va a condenar, que el mundo te escupa, porque te va a escupir, odiar, te deseará lo peor. promoverá tu degracia. Pero no lo tienen, ni fe ni valor. Ni hombría. Huyen cobardemente de la Verdad como el perrito callejero huye de las carreteras transitadas por temor a la luz de los faros. El "Sí sí, no no" evangélico para estos artistas de la confusión y el mamoneo eterno ya no existe, no vale nada. Ellos, ética y filosóficamente, sólo se guían ya por los cánones de conveniencia que marca el asqueroso mundo y sus adláteres. La Iglesia de Amigo y sus amiguitos está podrida. Apesta. Hiede.

El mundo se regocijará:  y vosotros lloraréis y plañiréis” (Juan, xvi, 20)
Esta predicción de Nuestro Señor Jesucristo no sólo se refería a los Apóstoles, sino a todos, sus verdaderos discípulos, hasta el fin de los tiempos. Ya que la vida de los mundanos es una vida únicamente terrenal y carnal y llena de placeres, a diferencia de los verdaderos cristianos de siempre que llevan una vida sobrenatural, llena de oración, penitencia y mortificación.
 
La máximas del mundo y su carnalidad siempre han sido promovidas por los hijos del diablo, los padres de la mentira, los raza de víboras; siendo los fines del reino que ellos quieren imponer, totalmente terreno y carnal. Al contrario las máximas de la vida cristiana y del reino de Dios que promueve Jesucristo y su Iglesia es totalmente espiritual. El mundo enemigo del alma, juzga bienaventurados a sus adeptos, y muy dignos de compasión y persecución a los verdaderos cristianos.


http://www.finanzas.com/xl-semanal/magazine/20140302/monsenor-carlos-amigo-molesta-6953.html




Cobardes que arrojan las armas...

Están pues muy equivocados los que creen y esperan para la Iglesia un estado permanente de plena tranquilidad, de prosperidad universal, y un reconocimiento práctico y unánime de su poder, sin contradicción alguna; pero es peor y más grave el error de aquellos que se engañan pensando que lograrán esta paz efímera disimulando los derechos y los intereses de la Iglesia, sacrificándolos a los intereses privados, disminuyéndolos injustamente, complaciendo al mundo ‘en donde domina enteramente el demonio’, con el pretexto de simpatizar con los fautores de la novedad y atraerlos a la Iglesia, como si fuera posible la armonía entre la luz y las tinieblas, entre Cristo y el Demonio. Son éstos, sueños de enfermos, alucinaciones que siempre han ocurrido y ocurrirán mientras haya soldados cobardes, que arrojen las armas a la sola presencia del enemigo, o traidores, que pretendan a toda costa hacer las paces con los contrarios, a saber, con el enemigo irreconciliable de Dios y de los hombres”.

-SAN PIO X-


Fulton J. Sheen



En este Naufragio somos mucho del obispo norteamericano  Fulton J. Sheen (1895-1979), un hombre de Dios que además de escribir como los ángeles, poseía un buen sentido del humor. Dejamos una anécdota suya contada por él:

«Iba a dar una conferencia cuando me perdí en las calles de Filadelfia.
Entonces, me acerqué a un grupo de niños que estaban jugando, y les pregunté:

-¿Podéis decirme cómo se va al Ayuntamiento?
Uno de los mayores me lo indicó, preguntándome a su vez:


-¿Qué va a hacer allí?

-Voy a dar una conferencia.

-¿Sobre qué?

-Sobre el modo de ir al cielo. ¿Te gustaría oírla?

-¿Sobre el modo de ir al cielo? ¡Pero si ni siquiera sabe ir al Ayuntamiento!»


***


Y ahora nos ponemos algo más serio también de la mano de monseñor:

“El, (Satán) formará una contra-iglesia que será el mono de la iglesia, porque el diablo es el mono de Dios. Tendrá todas las características de la Iglesia, pero a la inversa  y vaciadas de su contenido Divino. Será el cuerpo místico del Anticristo, tan parecido externamente al cuerpo místico de Cristo. Luego se verificará una paradoja: las mismas objeciones con que los hombres del último siglo rechazaron la Iglesia, serán las razones por las que aceptarán la contra-iglesia.”

Fulton J. Sheen, El comunismo y la conciencia de Occidente, (Bobbs-Merrill, 1948), páginas 24–25.

domingo, 9 de marzo de 2014

del Apocalipsis de San Juan, de Castellani II

El "enciclopedismo" de los sedicentes "filósofos" del siglo XVIII; o sea el naturalismo religioso que empezó por el deísmo y se prolonga en el actual modernismo: la peor herejía que ha existido, pues encierra en su fino fondo la adoración del hombre en lugar de Dios, la religión del Anticristo. Manuel Kant escribió su tratado de La religión dentro de los confines de la razón pura, diciendo que con eso por fin el hombre había llegado a su mayoría de edad (Mündigkeit).

En realidad es sujetar a Dios bajo la razón del hombre y hacer a su pobre intelecto supremo y absoluto: de hecho, aunque no formalmente, eso hacían los deístas ingleses, rechazando todo misterio y midiendo la religión por el caletre del hombre.  [34]  Todo eso nació del Protestantismo. Cinco meses – de años – son 150 años.

El tormento que el veneno desos sofistas brillantes, hábiles y perversos causó, lo conocemos: dura hoy día. Propagaron, junto con la frivolidad intelectual, la angustia, el temor y la desesperación pagana. El pesimismo actual – Schopenhauer – data dellos.

Aunque Voltaire y Diderot fueron personalmente optimistas –aunque no el Cándido ciertamente – y vividores o calaveras, el Pesimismo actual, que tanto combatió Chesterton, viene dellos. Los románticos franceses, sobre todo, prosiguieron el culto de la muerte, de la tristeza y la desesperanza, que culmina en Baudelaire; por no nombrar al desdichado Lautréaumont. Basta leer Rollá de Alfred de Musset para poder aplicar al siglo pasado las palabras del Profeta, que "deseaban la muerte y la muerte huía dellos", pues deseaban una muerte "romántica". Pero ese veneno no afectó a "todo lo verde", a los que tenían el signo de Dios sobre, la frente – a los cristianos practicantes. A l contrario, reverdeció la poesía y arte católicos en esos días.

*****

Visión SéptimaLa Medición del Templo

Todos los Santos Padres han visto en esta visión el estado de la Iglesia en el tiempo de la Gran Apostasía: reducida a un grupo de fieles que resisten a los prestigios y poderes del Anticristo (mártires de los últimos tiempos) mientras la Religión en general es pisoteada durante 42 meses o 3 años y medio. Pisotear no es eliminar: el Cristianismo será adulterado.

Y dióseme una caña a modo de vara métrica
Y díjoseme: -
"Levántate y mide el Templo de Dios
Y el Altar
Y los adorantes en él -
Pero el Atrio, defuera del Templo,
Arrójalo fuera
Y no lo mensures -
Porque ha sido dado a los Paganos
Y la Ciudad Santa pisotearán
Cuarenta y dos meses".

El mismo Templo y la Ciudad Santa serán profanados, ni serán ya Santos. No serán destruidos. La Religión será adulterada, sus dogmas vaciados y rellenados de substancia idolátrica; no eliminada, pues en alguna parte debe estar el Templo en que se sentará el Anticristo "haciéndose adorar como Dios", que dice San Pablo. La Gran Apostasía será a la vez una grande, la más grande Herejía.
¿Qué es lo que puede corromper a la Iglesia? Lo mismo que corrompió a la Sinagoga: el Fariseísmo. "No habría comunismo en el mundo si no hubiera fariseísmo en la Iglesia", decía Don Benjamín Benavides. Si la Iglesia hoy no atrae como en otros tiempos, tiene que ser porque ha perdido su hermosura interna. "Toda la hermosura de la Hija del Rey es interior." Las exterioridades pueden quedar, aumentadas incluso: "la misa cantada en Barcelona" por ejemplo, egregio espectáculo operístico de siglos pasados – como dice Havellock Ellis en su libro The Soul of Spain – una vez retirada la pequeña superstición que tiene dentro ahora, la creencia en el Santísimo Sacramento. Poco le importará al Anticristo le pongan una faja con los colores nacionales – que entonces han de ser los suyos – a una imagen fea de la venerable señora que dicen fue la madre de Jesús de Nazareth; y la nombren Generala del valiente ejército de una cualunque republiqueta averiada.
Hay actualmente obras "católicas" que trabajan, se esfuerzan y se desgañitan para el Príncipe deste mundo; y ojalá esté yo equivocado. La seña es cuando hay "religión" (?) y no hay honradez adentro dellas.
Esta es la acusación terrible que levantó potentemente Kirkegor contra la Iglesia Luterana Danesa; y ojalá se pudiera decir que la nuestra está exenta deso. Lo que denunció el filósofo danés fue simplemente una adulteración – la más sutil y temible – del Evangelio, no en la letra, mas en la práctica y la predicación.
Sólo el Tabernáculo (o Sancta Sanctorum) será preservado: un grupo pequeño de cristianos fíeles y perseguidos; el Atrio, que comprende también las Naves – no las había en el Templo de Jerusalén – será pisoteado. Y ésa es "la abominación de la desolación", que dijo Daniel y repitió Cristo.

viernes, 7 de marzo de 2014

Valenciano acusa a la Iglesia española de "no amar a las mujeres"

Poco después de que algunos prelados españoles, como Munilla o Iceta, rechazaran el aborto incluso en caso de violación, la "número dos" del PSOE, Elena Valenciano, arremetió contra los obispos, preguntándose "¿qué sabrán de esto los obispos? Son obispos que no aman a las mujeres".

Si los obispos españoles tuvieran lo que hay que tener para ser hombre, pundonor, raza, fe y una pizca de sangre, podrían responderle a esta verdulera de la política que, por esa regla de tres: "¿Qué sabrán del aborto los socialistas? Son socialistas que no aman a los niños, ya que fomentan con sus diabólicas políticas que los asesinen en el vientre de sus madres.".  Pero ya digo, no creo que salga ningún heroico obispo a dar la cara ni ningún cardenal a poner a esta descerebrada bruja en el sitio adecuado; la charca de la que nunca debería haber salido.

"La cruz que el Papa siempre lleva consigo se la robó a un sacerdote que admiraba, cuando falleció"

Discurso del Santo Padre a los párrocos de Roma 06/03/2014:

A mí me hace bien algunas veces leer la lista sobre la cuál seré juzgado, que es Mateo 25. Estas son las cosas que me han venido a la mente para compartir con vosotros. Un poco 'a la buena' como me han venido.

En Buenos Aires, hablo de otro sacerdote que era un confesor famoso, este era sacramentino, casi todo el clero se confesaba con él. Una de las dos veces que fue Juan Pablo II pidió un confesor y fue él. Era anciano, muy anciano, fue el provincial de su orden, profesor, pero siempre confesor. Tenía siempre cola en la Iglesia del Santísimo Sacramento. En aquel tiempo yo era vicario general y vivía en la curia. Cada mañana pronto bajaba al fax para ver si había algo. Era una mañana de Pascua cuando leí el fax del superior de la comunidad: ayer, antes de la vigilia de Pascua falleció el padre Aristi, el funeral será tal día.
Y la mañana de Pascua tenía que ir a comer a la casa de ancianos con los sacerdotes, y después de la comida fui a la Iglesia. Es una iglesia muy grande, con una cripta muy bonita, había solamente dos ancianas y ninguna flor y pensaba: este hombre que ha perdonado tantos pecados al clero de Buenos Aires, incluido yo. Subí y fui a una floristería porque en Buenos Aires hay cruces con floristerías por la calle y compré flores, rosas y volví y comencé a preparar el ataúd con las flores. Y miré el rosario que tenía en la mano, y ese ladrón que tenemos dentro, mientras preparaba las flores tomé la cruz del rosario, una cruz así y con un poco de fuerza la he arrancado, y en ese momento le he mirado y le he dicho: 'dame la mitad de tu misericordia'.

Sentí una cosa fuerte, que me ha dado la valentía de hacer esto y esto. Oración. Y después esa cruz me la metí aquí en el bolsillo. Pero las camisas del Papa no tienen bolsillo, y yo siempre llevo conmigo una bolsa de tela pequeña, y desde ese día y hasta hoy esa cruz está conmigo. Y cuando me viene un mal pensamiento contra alguna persona, la mano se viene aquí siempre, y siento la gracia, y me hace bien. Pero cuánto bien hace el ejemplo de un sacerdote misericordioso, de un sacerdote que se acerca a las heridas.
Si pensáis en vosotros, seguramente habéis conocido muchos sacerdotes, porque los sacerdotes de Italia son buenos, y pienso que si Italia es todavía tan fuerte, no es tanto por nosotros los obispos, sino por los párrocos, los sacerdotes. Y no es un poco de incienso para vosotros sino porque lo siento así. Y la misericordia.
Pensad en tantos sacerdotes que están en el cielo y pedid esta gracia, que os den esa misericordia que han tenido con sus fieles. Y os agradezco mucho por la escucha y por haber venido aquí, y ahora me despido. Debemos rezar el ángelus.

Y después de la oración ha añadido:
Y rezad por mí, por favor, no lo olvidéis.

***


Tremendo!. Sabíamos por Castellani y su Apocalipsis de San Juan que el Fin de los Tiempo en la Iglesia vendría de la mano de un obispo apóstata de la fe. Ahora, tras conocer esta noticia, sabemos que además de apóstata, el obispo en cuestión, aparte de un soberbio y orgulloso macarra, es un ladronzuelo de poca monta parido del culo negro azabache de una mona. Bergoglio -a partir de ahora, alias "El Lute"-  demuestra entre otras cosas con este horripilante y sucio robo a su "amigo" muerto el sentido tan asqueroso, tan sumamente podrido y tan indigno que tiene de lo Sagrado. A un amigo no se le roba, majadero, y a un amigo muerto, menos todavía. Esto, los hombre de bien, lo traen aprendido de familia, lo llevan en los genes, le sale del alma. Dice el Dioni de la Pampa, con ese gracejo que le caracteriza: "Sentí una cosa fuerte, que me ha dado la valentía de hacer esto y esto". Esa "cosa fuerte", de la Luz y el Bien no venía. Y si no llegó de la Verdad y su santa estirpe, ya me dirán ustedes con qué clase de criaturitas se comunica este maldito.

Abran los ojos de una vez y miren de frente la Verdad. Y esta, la Verdad, dice que el bajuno trabajito que realizó Francisco con su "amigo" muerto, de cuerpo presente y ante el Sagrario, falta al Séptimo Mandamiento de la Ley de Dios: NO ROBARÁS. Hay que tener la sangre fría de una hiena de la sabana africana para presentarse ante el féretro de un católico y desgarrar el santo Rosario del sacerdote fallecido. Para llevarse la cruz, la desgarró de las cuentas. Otro sacrilegio. Para un católico, su Rosario, es su bien más preciado, con el que pasa horas de fatiga, consuelo, amarguras, horas de plegarias, de continua y profunda oración mientras delicadamente pasas las cuentas. En su obra Secreto admirable del Santo Rosario, San  Luis María Grignion de Montfort, comenta que cada vez que se reza un Ave Maria en el Rosario se ofrece una rosa a la Virgen.

Pues bien, este bien más preciado, al que muchos se llevan con él a la tumba, para este mequetrefe es poco menos que un abalorio, quincallería barata. Este el sentido de lo sagrado para Bergoglio. Este es Bergoglio. Un personaje peligroso que se anda sin contemplaciones para conseguir lo que le plazca. "Sentí una cosa fuerte, que me ha dado la valentía de hacer esto y esto". Si hizo esta barbaridad castigada por Dios para conseguir la pobre cruz de un pobre hombre muerto, que no habrá hecho para sentar su gordo culo en la silla de Pedro. Miedo me da pensarlo.




jueves, 6 de marzo de 2014

Francisco al Corriere: "Les cuento mi primer año de Papa"


Acabará pareciéndose a la Pantoja o a la Belén Esteban dando exclusivas en el Hola. Al tiempo. Cada día da más pena y más asco que la Iglesia esté en manos de este impostor del demonio. Y los católicos dormidos o acobardados o entusiasmado como gusanos ante un mediocre, un mercenario de la mentira y la confusión. Sí, da todo mucha pena.

Psalmi poenitentialis

de Orlande de Lassus


del Apocalipsis de San Juan, de Castellani

Cristo debe volver. Debe volver pronto. Y a medida que su retorno se aproxima, por fuerza se deben hacer más claras las Promesas de sus Santos y las Visiones de sus Videntes. Volverá no ya a ser crucificado por los pecados de muchos, sino a juzgar a todos, no como Cordero de Dios, sino como Rey del Siglo Futuro. Volverá para poner a sus enemigos de alfombra de sus pies, a restaurar y restituir para su Padre todas las cosas, arrojado de ellas y amarrado el Príncipe de este mundo; volverá en el climax de la más horrenda lucha religiosa que han visto los siglos, en el ápice mismo de la Gran Apostasía y de la tribulación colectiva más terrible después del Diluvio, cuando sus fieles estén por desfallecer y esté por perecer toda carne. Volverá Vincens ut vincat, como un rayo que surgiendo de Oriente se deja ver en Occidente, para arrebatar a él en los aires a nosotros los últimos, los que quedamos, los reservados in adventum Domini, que hemos sufrido más que Job, creído más que Abraham, y esperado más que Simeón y Ana.





* Recomiendo fervientemente su lectura.

Mariconería eclesiástica







Visto lo visto, ¿a ver quién es el guapo que luego se mete en el confesionario a solas con este sacerdote?.


La Iglesia actual, su cúpula, con el charlatán de feria a la cabeza, está buena parte de ella tomada por sodomitas. Los que no son sodomitas, están escrupulosamente afeminados, con sus almibaradas homilías buenistas, sus vaporosos discursos políticamente correctos y sus buenas relaciones con el mundo, y los que no son ni sodomitas ni moñas, son grandes tibios, pusilánimes y esclavos de una supuesta obediencia a la jerarquía. Si la jerarquía eclesiástica está corrupta en su inmensa mayoría, que lo está, nadie debe ni puede seguir las instrucciones ni las ordenes de estos mamarrachos traidores a Cristo.

Queda, no obstante, entre el catolicismo más reacio y combativo a los cambios, un pequeño rebaño de creyentes y sacerdotes aún sin corromper, fieles al Señor, amantes de la tradición, de la doctrina, de las enseñanzas de los Padres pero, denle al abuelito Cebolleta, en su pontificado de destrucción y demagogia, un par de años más, a ver cuántos quedan al final. Bergoglio, en su estudiada estrategia para acabar con la verdadera Iglesia se pasa todo el maldito día vociferando rabiosamente contra el pasado glorioso de Ésta. Creando remordimiento entre los católicos, vamos a llamarlos, menos consciente de su fe. Ese parece ser su único y diabólico entretenimiento. Su único afán. No quiere testigos de su maldita obra. Recordemos pues una vez más las proféticas palabras de Monseñor Pacelli (el que vendría a ser Papa Pío XII), proferidas a la luz del Mensaje de Fátima:

  Me preocupan los mensajes de la Santísima Virgen a Lucía de Fátima. Esa persistencia de María sobre los peligros que amenazan a la Iglesia es un aviso del Cielo contra el suicidio que significa alterar la Fe en Su liturgia, en Su teología y en Su espíritu. (...) Oigo a mi alrededor innovadores que desean desmantelar el Santuario, apagar la llama universal de la Iglesia, rechazar Sus ornamentos y hacer que sienta remordimientos por Su pasado histórico.
 
 
 
Por último, Castellani, en su APOKALYPSIS DE SAN JUAN escribe, haciendo referencia a las alegorías, que:

San Basilio el Grande, en el año 330, estando en un ambiente propenso al alegorismo – como su propio hermano, San Gregorio de Nisa, el Teólogo –, reacciona contra él – en el único libro de exégesis que compuso, In Hexameron – en esta forma: "Conozco las reglas de la alegoría, no por haberlas yo inventado, sino por haberlas topado en libros de otros. Los que no siguen el sentido literal de la Escritura no llaman al agua, agua, sino cualquier otra cosa. Interpretan "planta" o "pez" como se les antoja. Explican la naturaleza de los reptiles o de las fieras, no de acuerdo a lo que son, sino a lo que cuadra a sus alegorismos; tal como los intérpretes de los sueños [...] Yo en cambio, cuando veo la palabra "hierba", no entiendo otro sino hierba. Planta, pez, fiera, animal doméstico... tomo todos estos términos en sentido literal; porque «no me avergüenzo del Evangelio».

Pues bien, uno llega a la tremenda conclusión que el problema, el gravísimo problema de Bergoglio y toda esta tropa de herejes, vividores y lapidadores de nuestra herencia cristiana no es otro que el que se avergüenzan de los Evangelios. Por eso, esa diabólica pretensión de cambiar y alterar la Palabra de Dios. De cambiar y disfrazar la Iglesia. Se avergüenzan de los Evangelios, se avergüenzan de Nuestro Señor.






PD. por si se aburren y les va mover el esqueleto les dejo un regalo. Empezamos bien la Cuaresma...