lunes, 18 de agosto de 2014

¿Dónde estáis?

¿Dónde están las manifestaciones ahora que están masacrando a católicos? ¿Dónde están las manifestaciones contra el Estado Islamista, contra su barbarie, contra su obsesión sanguinaria? Lo tendrían fácil los manifestantes: son actos despiadados. ¿Dónde están las campañas de internet que vimos en favor de Gaza? ¿Dónde está el odio que vimos contra Israel, y que estamos acostumbrados a ver contra los Estados Unidos? ¿Dónde están los que le gritaban asesino a Aznar? No están en ninguna parte, porque ni les importa la libertad, ni les importa la vida. Y en su sectarismo atroz y en su crueldad selvática estoy convencido de que se alegran de que miles de católicos estén siendo masacrados. Tal es su resentimiento, tal es su bajeza, y tan intensos son todos los niveles de su maldad. ¿Alguien quiere desmentirme? ¿Dónde están?

No les preocupaba Gaza sino insultar a Israel, y azuzar el horno moral que siempre han llevado encendido en sus retorcidas mentes antisemitas. Les preocupaba y les preocupa culpar a los Estados Unidos, porque están tan ciegos de rabia, y tan podridos por dentro, que necesitan atacar a quienes les protegen la libertad y la vida. El primer pecado del arrogante es la ingratitud, y han fracasado tanto en sus vidas, y están tan desolados, y tan rotos, que querrían convertir su fracaso en un fracaso colectivo, y que todos nos hundiéremos en su miserable pozo.

¿Dónde están sus oraciones, dónde están sus pancartas, dónde están las calles atestadas reclamando que se detenga la matanza? He salido a pasear por la ciudad y no les he visto en ninguna parte. Seguramente estarán en sus casas, celebrándolo. Seguramente creerán que la Iglesia es culpable de lo desgraciados que son. y que merece ésta y cualquier otra represalia. ¿Dónde están? ¿Puede alguien rebatirme?

Nunca les ha preocupado nada más que la rabia, la destrucción y la muerte. Estos son sus festines. Como Hamas, no quieren un Estado palestino sino arrojar a los judíos al mar, y así en todas las esferas de la vida. Y así en todas sus quejas, en todos sus clamorosos silencios, cada vez que intentan aleccionarnos y son la vergüenza de la Civilización, cada vez que intentan con su mezquindad -y lo que es peor: con su error- acabar con nuestro tesoro más precioso, que es la vida libre.
Os hemos conocido desde siempre, pero dais una nueva muestra de lo que sois cada día que pasa. Cada día, una prueba más, y como los palestinos no perdéis una oportunidad de perder una oportunidad. Sois el sueño de cualquier islamista. Sois la inconcebible proliferación del mal.

¿Podría alguien desmentirme? ¿Dónde estáis?


-por Salvador Sostres-

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