domingo, 17 de agosto de 2014

¿Cuando dice la verdad Bergoglio?

"A este respecto quisiera pedirles que se ocupen especialmente de la educación de los jóvenes, apoyando la indispensable misión no sólo de las universidades, sino también de las escuelas católicas desde los primeros niveles, donde la mente y el corazón de los jóvenes se forman en el amor de Dios y de su Iglesia, en la bondad, la verdad y la belleza, para ser buenos cristianos y honestos ciudadanos". (Discurso de Francisco a los obispos de Corea del Sur)

“Si la educación de un chico se la dan los católicos, los protestantes, los ortodoxos o los judíos, a mí no me interesa. A mí me interesa que lo eduquen y que le quiten el hambre. En eso tenemos que ponernos de acuerdo”. (Entrevista con el periodista Gerson Camarotti, de la cadena Globo News, 29-07-2013)

Probablemente, ni dijo "su" verdad a los obispos coreanos, ni al periodista brasileño. Bergoglio no tiene una Verdad. Tiene varias, o mejor dicho, maneja varias mentiras dependiendo del auditorio y las ganas de complacerlo que haya en ese momento. Ese bastardo proceder sin lugar a dudas lo aprendió del peronismo argentino que infecta todo su ridículo y plebeyo pensamiento y de los dictadores demagogos y cutres que nutren desde tiempos inmemoriales su subcontinente "latinoamericano". Se me viene a la cabeza, miren ustedes, el Gorila rojo. Ya les diré en su día porqué.

“El que no esté seguro de su memoria debe abstenerse de mentir" (Michel de Montaigne).
El problema de no tener unos principios morales consolidados, arraigados, fortalecidos en la lucha diaria y los sufrimientos perennes, presupone que cuando la cabeza, esa cabecita loca que te aupó al Poder, ya no funciona como antaño, y la memoria, desgraciadamente para ti, sólo es ya un recuerdo que se pierde en la bruma del olvido, sale a relucir el engaño donde uno conscientemente aposentó su mentirosa y falaz vida de mierda. Entonces, lo que creías tener absolutamente controlado, la mentira, el engaño, la patraña que te marcabas mirando al tendido empieza a salir a flote.

Decía Lincoln, que era un tipo cuidadoso que magistralmente forjaba al calor del engaño y la demagogia sus mentiras, que "se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo". Pues bien, Bergoglio, en un verdadero ejercicio ilusionista digno del gran fanfarrón David Copperfield, intenta hacer la doble pirueta y sin red: ENGAÑAR A TODOS TODO EL TIEMPO. Y lo más alucinante del asunto es que el hijoputa lo consigue. No sé cómo lo hace, pero lo consigue. Mi tesis principal dice que lo consigue ya que el auditorio, en este caso, los bautizados antes llamados católicos, se dejan gustosamente engañar por el Diablo. OK. Pero, ¿y el mundo exterior, el mundo de la publicidad, de los medios, de la política, de loa calle, etc.. por qué se deja engañar por este mediocre? Sencillamente porque es un producto suyo, del mundo. Les pertenece.
¿Cuándo dice entonces este hombre la verdad? Nunca. Ni cuando se equivoca.



No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto... Es imposible. Yo he hablado mucho de estas cuestiones y he recibido reproches por ello. Pero si se habla de estas cosas hay que hacerlo en un contexto.". (Entrevista con el padre Antonio Spadaro, director de la revista jesuita 'Civiltà cattolica')



Bergoglio ante el cementerio de los bebes abortados, Corea del Sur.







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