sábado, 15 de marzo de 2014

Un año con Francisco



por Salvador Sostres

Francisco es el Papa de los que no creen. Todos los ateos le adoran. Francisco es el Papa de los que quieren a Dios a precio de saldo, y que ningún esfuerzo se les requiera. Es sin duda un Papa para nuestra época. Pero no para rescatarla, sino para naufragar con ella. Con un Papa como Francisco ya no hace falta el relativismo de la izquierda. Podemos desclavar a Jesús de la Cruz, e invitarle a una cerveza.

Si todo vale, si nada importa, si los católicos tenemos que volver a las catacumbas y a "rezar para dentro"; si la verdad es aproximada y la mentira depende de cómo se mire; si la formalidad más elemental se considera un escarnio y la liturgia una ostentación; entonces ¿para qué esforzarnos en hacer las cosas bien, si lo mismo sirve hacerlas de cualquier manera? ¿Para qué tratar de mejorar nuestras vidas con rigor y exigencia si la Iglesia no es nadie para juzgarnos, ni para guiarnos, ni para esperar algo más de nosotros?



Francisco participa del error garrafal de la izquierda de creer que se acaba con la pobreza compartiendo. Cualquier socialismo es y ha sido un fracaso y hasta la socialdemocracia ha finalmente quebrado.

Se lucha contra la pobreza compitiendo, compitiendo y creando más riqueza. Hay que poner a cada hombre contra las cuerdas para que saque lo mejor que lleva dentro. Cada hombre tiene que vivir sabiendo que cuenta sólo con su habilidad, su esfuerzo y su talento, y sólo así la gente se esmera, reflexiona y siente necesidad de Dios y sale a su encuentro.

El capitalismo son el sistema que da más oportunidades. El socialismo, la regulación y el estatalismo siempre han generado pobreza y miseria. El capitalismo es cierto que no consigue erradicar totalmente la miseria, pero es el sistema que menos pobres crea y que a más personas consigue incorporar al bienestar y a la prosperidad.

La Iglesia no necesita renovarse porque su verdad es inmutable y eterna. Dios no necesita adaptarse a nadie y somos nosotros los que tenemos que muscular el alma para hacernos dignos de su amor. La patraña del Dios cercano o de proximidad -como si fuera un contenedor o una farmacia- es ofensiva y humillante. Dios es inalcanzable y nosotros, sabiendo que es inalcanzable, tenemos que salir a buscarlo. 

Rebajando el listón nunca se consigue nada. Nada más que tener un listón cada vez más bajo. La Iglesia no puede ser un club social ni el Papa un ídolo de masas que simplemente busque gustar. Juan Pablo II gustó y no rebajó nada; derrotó al comunismo junto a Ronald Reagan y Margaret Thatcher, tal vez los dos héroes más brillantes del capitalismo. ¿Qué habría hecho Francisco? ¿Decir que él no es nadie para juzgar a los comunistas? ¿O decir que quiere una Iglesia pobre, igual que los países comunistas?

Ratzinger tampoco bajó el listón, de hecho él es uno de los listones más altos que el mundo ha conocido, y su finura intelectual fue -y supongo que todavía es- de una una superioridad incontestable. Lástima que luego nos abandonara a las 20:00 horas, como las secretarias.

El mejor resumen de lo que la Iglesia es y representa, de lo que esperamos de ella y de lo que ella espera de nosotros; el mejor resumen del amor de Dios, y de nuestro deber de corresponderle, fue la agonía del Papa Wojtyla, su ternura conmovedora, su luminosidad, su jamás abandonarnos, su entrega total. 

Francisco ha servido para el discurso anticlerical más estúpido se sintiera confirmado en su estupidez inigualable, algo así como si el Espíritu Santo les hubiera dado la razón. La debilidad mental y la debilidad intelectual harán su agosto con el Papa Francisco. La vida espiritual supongo que también será para dentro, para no molestar, porque este Papa lo que definitivamente quiere es no molestar.

Llevamos un año teniendo que aguantar que los que no creen y los que odian a la Iglesia utilicen la vacuidad de Francisco para insultar a Dios y a los que en él creemos. 

Si el Papa Francisco es una prueba del Señor, es de las que crean escuela.

3 comentarios:

  1. ¿No se decía que se mide a un hombre por sus enemigos? Si alguien quiere llevarse bien con todos es que está dispuesto a transigir con todo.

    A ver si van a terminar quitando el libro de Job de la Biblia.

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    1. Hola Satunirno José, me alegra verle por aquí. Estos tipos están dispuesto a llevarse bien con el mismísimo demonio y a rebajar lo que haga falta de la doctrina con tal de que le perdonen la vida. Evidentemente, a esta jerarquía católica, si se puede llamar católicos a esta panda de nenazas criados al calor del relativismo, y empezando por Francisco, no los mueve ni la hombría ni el honor ni la defensa de los Dogmas. Cuando el demagogo e impostor Bergoglio en una de sus famosas entrevistas afirma totalmente convencido que "Dios no es católico" está faltando con ello al dogma de la Santísima Trinidad. Cuando el cardenal Dolan de Nueva York felicita a un homosexual (*) por salir del armario y le anima a que esté orgulloso por su actitud está fomentando deliberadamente el pecado y con ello traicionando a Cristo Jesús. Son malos, muy malos, y mucha gente no quiere abrir los ojos. Pues bien, para esos estamos aquí nosotros. Para aguarles la fiesta a los tibios y los cobardes.

      Un cordial saludo

      (*) http://tradiciondigital.es/2014/03/14/el-cardenal-dolan-y-la-imbecilidad/

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  2. Y no son pocos los que tienen hasta el cerebro quemado. Lean la web del exorcista Fortea, especialmente el o uno de los últimos post. No se puede creer la estupidez de este individuo, o acaso la vejez lo tiene a mal traer.

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