lunes, 24 de marzo de 2014

¿Quién soy yo para juzgar? Excepciones de Francisco

Por Augusto TorchSon.

-Del magnífico blog católico Nacionalismo Católico San Juan Bautista-




En su homilía del 18/03/2014 en su residencia de Santa Marta (aquí)Francisco una vez más (y van…) mostró como la misericordia de Dios tiene un límite: los restauracionistas, neopelagianos, los que se sienten seguros en la doctrina como si fuera un monolito y tienen cara de pepinillos en vinagre; lo que dicho con propiedad son: los católicos que pretenden seguir la Tradición, a los que más propiamente deberíamos denominar sencillamente “Católicos”.

  En la mencionada homilía advierte en contra de los “hipócritas que se disfrazan de buenos”. Ahora, para contextualizar y para quienes no quieren entender a quien se refiere, agrega: “¿Qué hacen los hipócritas? Se disfrazan, se disfrazan de buenos: ponen cara de imagencita, rezan mirando hacia el cielo, haciéndose ver, se sienten más justos que los demás, desprecian a los demás. ‘Pero – dicen – yo soy muy católico, porque mi tío es un gran benefactor, mi familia es ésta, y yo soy… he aprendido… conocido a tal obispo, a tal cardenal, a tal padre… Yo soy…’. Se sienten mejores que los demás. Ésta es la hipocresía”.

  Queda claro entonces que cuando se trata de no juzgar, se refiere solamente a los sodomitas, los que viven en pecado mortal como son los divorciados y vueltos a casar civilmente, los cismáticos, ateos y herejes y todos los pecadores públicos, a los que no hay que buscar convertirlos simplemente socorrerlos en sus necesidades mundanas. En ese sentido señala Francisco: “‘Socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan la causa de la viuda’. Ocúpense del prójimo: del enfermo, del pobre, del que tiene necesidad, del ignorante. Ésta es la piedra de parangón. Los hipócritas no saben hacer esto, no pueden, porque están tan llenos de sí mismos que están ciegos para mirar a los demás”

  Entonces entendemos que el “¿Quién soy yo para juzgar” excluye definitivamente a los de “apariencia católica”. Lo gravísimo de esta postura es que si hay algo vedado al católico es “juzgar las intenciones”, entonces ¿cómo puede hacer Francisco para aseverar que quienes rezan o manifiestan su catolicidad y ortodoxia públicamente, lo hacen en forma hipócrita? En honor a la verdad y a la coherencia tenemos que observar entonces que la hipocresía no es precisamente de los acusados de neofariseísmo sino del acusador.

  Para quien haga un mínimo esfuerzo intelectual resulta claro que la prédica de Bergoglio, más que ambigua es directamente contradictoria. Y para demostrar nuestra aseveración mencionamos solo algunas sus más groseras contradicciones:

-En su primera homilía dijo “Quien no le reza al Señor, le reza al diablo”, parafraseando a Leon Bloy, y sin embargo lo escuchamos pedir frutos espirituales para los musulmanes en sus oraciones por el Ramadán. La pregunta sería entonces: Si los musulmanes no le rezan a Jesús, y hasta niegan su divinidad ¿no le están rezando al diablo? Si el silogismo es correcto ¿puede un Papa pedir frutos a las oraciones al demonio?

-El 14/01/2014 dijo que: “es una dicotomía absurda amar a Cristo sin la Iglesia; escuchar a Cristo pero no a la Iglesia: estar con Cristo al margen de la Iglesia. No se puede”; sin embargo en su video (aquí) grabado para la conferencia de luteranos, dijo al saludarlos que lo hacía de forma alegre porque ustedes vinieron a adorar a Jesúcristo el único Señor y rezar al Padre y recibir el Espíritu”,  entonces uno puede preguntarse ¿cómo puede estar con Cristo quien está al margen de la Iglesia? a menos que considere Francisco la misma Iglesia a la Católica y a las más de 33.000 denominaciones luteranas. Cabe recordar en este punto que el dogma enseña que “fuera de la Iglesia Católica no hay salvación”. Recordemos que en el mismo video mencionó que estamos separados por nuestros pecados y por malentendidos a través de la historia. Entendemos así el desprecio que siente Bergoglio por la doctrina.

-En la última flagrante contradicción que mencionaremos, recordamos cuando mencionó el 01/03/2012: “¡cuántos muchachos de la Acción Católica, por una mala educación de la utopía terminaron en la guerrilla de los años 70!”. Sin embargo recibió en el mismo Vaticano al creador de la Teología de la Liberación, Gustavo Gutierrez, promotor de la guerrilla en sacerdotes tercermundistas de la época que menciona Bergoglio, encima para presentar el libro de quien debería cuidar de nuestra fe, el card. Muller. Asimismo el 08/01/2014 (aquí) el mismo Francisco avaló las “Comunidades de Base”, movimiento brasileño inspirado en la Teología de la Liberación a quienes alentó por su “compromiso social en nombre del Evangelio”.

  Si tendríamos que enumerar las contradicciones de Bergoglio en solo un año en el Vaticano, tendríamos que escribir un extenso libro.

  Lo que queda claro es que Bergoglio busca ser el Papa de los ateos, de los judíos, de los musulmanes, de los protestantes, de los sodomitas, de los infieles y demás pecadores públicos que no se arrepienten de sus ofensas a Dios; más no de quienes quieren vivir su fe coherentemente sin ocultarlo, a quienes trata de hipócritas por no regodearse en sus pecados. He aquí otra contradicción: buscar ser Papa de quienes no lo necesitan.

  ¿Quién dice hoy una cosa y mañana otra contraria, o dice lo que no hace o hace lo que dice no hacer? ¿Puede tratar de hipócritas a los demás?

  Silogismos y sentido común: Q.E.P.D. “Que en paz descansen”.



 

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