jueves, 6 de marzo de 2014

Mariconería eclesiástica







Visto lo visto, ¿a ver quién es el guapo que luego se mete en el confesionario a solas con este sacerdote?.


La Iglesia actual, su cúpula, con el charlatán de feria a la cabeza, está buena parte de ella tomada por sodomitas. Los que no son sodomitas, están escrupulosamente afeminados, con sus almibaradas homilías buenistas, sus vaporosos discursos políticamente correctos y sus buenas relaciones con el mundo, y los que no son ni sodomitas ni moñas, son grandes tibios, pusilánimes y esclavos de una supuesta obediencia a la jerarquía. Si la jerarquía eclesiástica está corrupta en su inmensa mayoría, que lo está, nadie debe ni puede seguir las instrucciones ni las ordenes de estos mamarrachos traidores a Cristo.

Queda, no obstante, entre el catolicismo más reacio y combativo a los cambios, un pequeño rebaño de creyentes y sacerdotes aún sin corromper, fieles al Señor, amantes de la tradición, de la doctrina, de las enseñanzas de los Padres pero, denle al abuelito Cebolleta, en su pontificado de destrucción y demagogia, un par de años más, a ver cuántos quedan al final. Bergoglio, en su estudiada estrategia para acabar con la verdadera Iglesia se pasa todo el maldito día vociferando rabiosamente contra el pasado glorioso de Ésta. Creando remordimiento entre los católicos, vamos a llamarlos, menos consciente de su fe. Ese parece ser su único y diabólico entretenimiento. Su único afán. No quiere testigos de su maldita obra. Recordemos pues una vez más las proféticas palabras de Monseñor Pacelli (el que vendría a ser Papa Pío XII), proferidas a la luz del Mensaje de Fátima:

  Me preocupan los mensajes de la Santísima Virgen a Lucía de Fátima. Esa persistencia de María sobre los peligros que amenazan a la Iglesia es un aviso del Cielo contra el suicidio que significa alterar la Fe en Su liturgia, en Su teología y en Su espíritu. (...) Oigo a mi alrededor innovadores que desean desmantelar el Santuario, apagar la llama universal de la Iglesia, rechazar Sus ornamentos y hacer que sienta remordimientos por Su pasado histórico.
 
 
 
Por último, Castellani, en su APOKALYPSIS DE SAN JUAN escribe, haciendo referencia a las alegorías, que:

San Basilio el Grande, en el año 330, estando en un ambiente propenso al alegorismo – como su propio hermano, San Gregorio de Nisa, el Teólogo –, reacciona contra él – en el único libro de exégesis que compuso, In Hexameron – en esta forma: "Conozco las reglas de la alegoría, no por haberlas yo inventado, sino por haberlas topado en libros de otros. Los que no siguen el sentido literal de la Escritura no llaman al agua, agua, sino cualquier otra cosa. Interpretan "planta" o "pez" como se les antoja. Explican la naturaleza de los reptiles o de las fieras, no de acuerdo a lo que son, sino a lo que cuadra a sus alegorismos; tal como los intérpretes de los sueños [...] Yo en cambio, cuando veo la palabra "hierba", no entiendo otro sino hierba. Planta, pez, fiera, animal doméstico... tomo todos estos términos en sentido literal; porque «no me avergüenzo del Evangelio».

Pues bien, uno llega a la tremenda conclusión que el problema, el gravísimo problema de Bergoglio y toda esta tropa de herejes, vividores y lapidadores de nuestra herencia cristiana no es otro que el que se avergüenzan de los Evangelios. Por eso, esa diabólica pretensión de cambiar y alterar la Palabra de Dios. De cambiar y disfrazar la Iglesia. Se avergüenzan de los Evangelios, se avergüenzan de Nuestro Señor.






PD. por si se aburren y les va mover el esqueleto les dejo un regalo. Empezamos bien la Cuaresma...



 

1 comentario:

  1. Como se ve por los frutos , tanto la masonería eclesial como la extra-eclesial, promueven y difunden la sodomía , el homosexualismo. Las imágenes del sacerdote son para llorar, igualmente las de los frailes y monjas. Si Pablo VI dijo que el humo de Satanás se había infiltrado en la Iglesia, viendo estas imágenes , y sabiendo quien es Bergoglio podemos afirmar si equivocarnos que el fuego, todos los demonios y el hedor del infierno ya se encuentran a sus anchas en Roma.
    Atrevido y valiente artículo, Bate. Alguien tenía que decirlo.


    Filomena de Pasamonte

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