domingo, 9 de marzo de 2014

del Apocalipsis de San Juan, de Castellani II

El "enciclopedismo" de los sedicentes "filósofos" del siglo XVIII; o sea el naturalismo religioso que empezó por el deísmo y se prolonga en el actual modernismo: la peor herejía que ha existido, pues encierra en su fino fondo la adoración del hombre en lugar de Dios, la religión del Anticristo. Manuel Kant escribió su tratado de La religión dentro de los confines de la razón pura, diciendo que con eso por fin el hombre había llegado a su mayoría de edad (Mündigkeit).

En realidad es sujetar a Dios bajo la razón del hombre y hacer a su pobre intelecto supremo y absoluto: de hecho, aunque no formalmente, eso hacían los deístas ingleses, rechazando todo misterio y midiendo la religión por el caletre del hombre.  [34]  Todo eso nació del Protestantismo. Cinco meses – de años – son 150 años.

El tormento que el veneno desos sofistas brillantes, hábiles y perversos causó, lo conocemos: dura hoy día. Propagaron, junto con la frivolidad intelectual, la angustia, el temor y la desesperación pagana. El pesimismo actual – Schopenhauer – data dellos.

Aunque Voltaire y Diderot fueron personalmente optimistas –aunque no el Cándido ciertamente – y vividores o calaveras, el Pesimismo actual, que tanto combatió Chesterton, viene dellos. Los románticos franceses, sobre todo, prosiguieron el culto de la muerte, de la tristeza y la desesperanza, que culmina en Baudelaire; por no nombrar al desdichado Lautréaumont. Basta leer Rollá de Alfred de Musset para poder aplicar al siglo pasado las palabras del Profeta, que "deseaban la muerte y la muerte huía dellos", pues deseaban una muerte "romántica". Pero ese veneno no afectó a "todo lo verde", a los que tenían el signo de Dios sobre, la frente – a los cristianos practicantes. A l contrario, reverdeció la poesía y arte católicos en esos días.

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Visión SéptimaLa Medición del Templo

Todos los Santos Padres han visto en esta visión el estado de la Iglesia en el tiempo de la Gran Apostasía: reducida a un grupo de fieles que resisten a los prestigios y poderes del Anticristo (mártires de los últimos tiempos) mientras la Religión en general es pisoteada durante 42 meses o 3 años y medio. Pisotear no es eliminar: el Cristianismo será adulterado.

Y dióseme una caña a modo de vara métrica
Y díjoseme: -
"Levántate y mide el Templo de Dios
Y el Altar
Y los adorantes en él -
Pero el Atrio, defuera del Templo,
Arrójalo fuera
Y no lo mensures -
Porque ha sido dado a los Paganos
Y la Ciudad Santa pisotearán
Cuarenta y dos meses".

El mismo Templo y la Ciudad Santa serán profanados, ni serán ya Santos. No serán destruidos. La Religión será adulterada, sus dogmas vaciados y rellenados de substancia idolátrica; no eliminada, pues en alguna parte debe estar el Templo en que se sentará el Anticristo "haciéndose adorar como Dios", que dice San Pablo. La Gran Apostasía será a la vez una grande, la más grande Herejía.
¿Qué es lo que puede corromper a la Iglesia? Lo mismo que corrompió a la Sinagoga: el Fariseísmo. "No habría comunismo en el mundo si no hubiera fariseísmo en la Iglesia", decía Don Benjamín Benavides. Si la Iglesia hoy no atrae como en otros tiempos, tiene que ser porque ha perdido su hermosura interna. "Toda la hermosura de la Hija del Rey es interior." Las exterioridades pueden quedar, aumentadas incluso: "la misa cantada en Barcelona" por ejemplo, egregio espectáculo operístico de siglos pasados – como dice Havellock Ellis en su libro The Soul of Spain – una vez retirada la pequeña superstición que tiene dentro ahora, la creencia en el Santísimo Sacramento. Poco le importará al Anticristo le pongan una faja con los colores nacionales – que entonces han de ser los suyos – a una imagen fea de la venerable señora que dicen fue la madre de Jesús de Nazareth; y la nombren Generala del valiente ejército de una cualunque republiqueta averiada.
Hay actualmente obras "católicas" que trabajan, se esfuerzan y se desgañitan para el Príncipe deste mundo; y ojalá esté yo equivocado. La seña es cuando hay "religión" (?) y no hay honradez adentro dellas.
Esta es la acusación terrible que levantó potentemente Kirkegor contra la Iglesia Luterana Danesa; y ojalá se pudiera decir que la nuestra está exenta deso. Lo que denunció el filósofo danés fue simplemente una adulteración – la más sutil y temible – del Evangelio, no en la letra, mas en la práctica y la predicación.
Sólo el Tabernáculo (o Sancta Sanctorum) será preservado: un grupo pequeño de cristianos fíeles y perseguidos; el Atrio, que comprende también las Naves – no las había en el Templo de Jerusalén – será pisoteado. Y ésa es "la abominación de la desolación", que dijo Daniel y repitió Cristo.

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