jueves, 28 de febrero de 2013

Berlioz - Grande Messe des Morts (Requiem)

Por orden de importancia cronológica: Réquiem de Tomás Luis de Victoria, Réquiem de Mozart, Réquiem alemán de Brahms y Grande Messe des Morts de Berlioz.






martes, 26 de febrero de 2013

La Culpa


              
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       Del blog El Café de Ocata: ""El cristianismo nos ha dado tres cosas: la música sacra, la profundización del alma y la mala conciencia, que al menos nos ha dado a su vez una gran literatura".

        
      La culpa -esa gran ignorada donde reposa la consciencia-, como dejó escrito San Bernardo de Claraval, no está en el sentimiento, sino en el consentimiento. En una época que la gente sale del almario para ahondar en sus intimidades y ventilar,  mayormente por el maldito parné, su mustia vida privada, uno prefiere profundizar y excavar en su alma para paliar los tropiezos que da a cada paso, que son numerosos. Soy consciente. Ciertamente, que no todo lo que encuentro y percibo en Ella, en mi alma, es bueno, ni luminoso, ni siquiera claro; más bien, para qué engañarnos, choco una y otra vez con la oscuridad del alma, de mi alma, pero es necesario, y justo, entrar en esta estancia principal de nuestro ser para airear, oxigenar, lo malo que queda en ella y que inevitablemente  intenta agarrarse a las entrañas de mi alma como una lapa se aferra a la parte elevada de la roca. Y es aquí donde hace su triunfal entrada, a modo de previsora alarma que nos avisa apremiantemente de que la cosa por ahí adentro no marcha bien del todo, la mala conciencia, o lo que es lo mismo, el sentimiento de culpa, ese sentimiento tan cristiano sin el cual estaríamos perdido. El alma desordenada lleva en su culpa, para más inri, la pena. Detrás de una mala conciencia, paradójicamente, no encontramos una buena conciencia, al igual que, detrás de una mala acción no encontramos una buena acción. El sentimiento de culpa es lo que nos salva.  Es importante tener claro esta infalible intuición ya que sin sentimiento y consciencia de culpa no alcanzaríamos nunca el perdón y la gracia. Antes del perdón, la culpa nos va dando bocaditos y señales, y si le dejamos pacer a su antojo, nos perderemos. Debemos aprender a perdonar. Si la culpa nos salva de caer en el relativismo moral y toda su asquerosa cohorte, el perdón nos deja reposando sobre  prados de hierba fresca junto a fuentes tranquilas. Sin ese descanso ineludible, sin ese descanso necesario e imperioso que nos proporciona el perdón, el alma estaría expuesta y a expensas una y otra vez de cualquier alma en pena llena de mala fe. Por lo tanto, "la mala consciencia" cristiana es un bien a cuidar.

lunes, 25 de febrero de 2013

La china de mi barrio

Se llama Su-chán o algo por el estilo, pero yo la llamo Susana. A ella le gusta que le llame así, la españoliza. A los guiris, como norma general, les encantan que le españolicemos su nombre. Recuerdo a Faruk Hadzibegic, un jugador bosnio del Betis (el segundo equipo de la ciudad) al que al final la parroquia del Benito Villamarín (paso de llamar a ese futbolín, Manuel Ruiz de Lopera) acabó llamándole Pepe, para qué complicarse la vida, ¿no?. Le caigo simpático a mi china sólo por ser de Sevilla. El primer trabajo que encontró Susana cuando llegó a España de su Shangai natal, trayéndose con ella todo el sol de su tierra en la mirada y la gracia que caracteriza a los chinos de la China, fue vendiendo claveles chillones en la Feria de Abril. Guarda un recuerdo grato de mi tierra, tanto que creo que es la única china del mundo que está deseando que llegue la Cuaresma crsitiana para hacer "tolijas". El otro día, mientras terminaba mi café en el dispensadero de la china donde vamos a abrevar los pollos de la calle A, apareció un cliente habitual, algo aperroflautado el nota, empanamiento total, ojos abesugados y con el pelo que parece que lleva una rueda de churros en la chorla. Como recien salido de Jamaica pero sin sol, para entendernos. A lo que iba, que va el nota y le comenta a Susana que si le permite pegar en la pared del local un cartel de una manifestación pro-15M, la Marea blanca, o algo por el estilo holgazán a lo que son tan aficionados el perroflautismo patrio. Total, que le dice la china al flojo "nanai de la china". Tal como lo cuento. Mi orgullo se vino arriba y unas briznas de amor invadió mi corazón  por esa fenomenal mujer, ya que fui yo el que le enseñó a Susana esa castiza expresión. Demasiado. No había mejor momento para soltarla. Pero ahí no queda la cosa, señores, qué va. Se da la vuelta el aspirante a Melendi y me pregunta todo serio "¿tú tampoco estás por la sanidad gratis, Bate?".  El silencio se podía cortar. La china sabe de sobra lo que pienso de estos chiquichanclas, pero el muchacho tampoco me cae mal. Así que decidí ser benevolente con él, y le dije: "A ver, te lo voy a explicar sólo una vez: en este puto mundo no hay nada gratis. Ni siquiera la hierba que te has fumado antes de entrar aquí te es gratis, te enteras!". Total, que le invité a un par birras, para no variar nunca paga él, y le dí un par de palmadas en la espalda.  «Tantum valet scientia quantum operatur». Susana sacó el plato de "tolijas" y me cobró la hijaputa las dos que me zampé. Esta china llegará lejos, pensé. Y yo me alegro. El mundo es de los emprendedores.., y los chinos.

martes, 19 de febrero de 2013

Penalidades


Le pregunté un día a mi maestro de acústica, experto en el Renacimiento español, la diferencia espiritual que él notaba, aparte de las estilísticas, entre Palestrina y nuestro Cristóbal de Morales: "Mira -me contestó con el rostro serio- Palestrina nos prepara para la Gloria de Dios, mientras Cristóbal de Morales nos recuerda que el sufrimiento en la tierra no es eterno". Me he acordado de esta breve lección magistral que me regaló un día mi maestro meditando y reflexionando sobre la Cuaresma. Jesús, en cierta manera, tras vivir durante 40 días en el desierto previos a su misión pública, nos viene a decir que las penalidades, las amarguras, son pasajeras. Pasto de las llamas celestiales. 

Hacienda acaba de embargarme. Me han birlado 390€ de mi cuenta bancaria, así, sin avisar, con nocturnidad y alevosía. Estos días previos a la Pasión, el ayuno y la penitencia los tengo asegurado. ¡Cabritos! 
En definitiva, la vida no es un problema para ser resuelto, sino un misterio para ser vivido.





lunes, 18 de febrero de 2013

Maribel Verdú:"un sistema que permite robar a los pobres para dárselo a los ricos"



Una buena definición de las subvenciones al cine español la que hace la Sor Maribel de Calcuta de ese juguete caro, muy caro y acabado, que hemos dado en llamar industria del cine. Si yo fuese el ministro de Cultura ayer me hubiese levantado del asiento echando leches y me hubiera largado de la Gala perroflaútica de los Goya, que se queden estos chabacano  con sus chorradas y sus niñateces de niños pijos. Acto seguido, eliminaba toda subvención al cine español y pronunciaría con tono solemne: Pa chulo, mi pirulo. Ahora vais a ganar la pasta con el sudor de vuestra frente, como hace todo hijo de vecino. De vergüenza ajena. ¿La tienen? evidentemente, no. Y qué es la vergüenza frente a la pasta gansa que se llevan por vivir como marajás sin pegar un palo al agua, se preguntarán. Pitorrearse y atacar a más de medio país les sale gratis. Qué coño gratis, es que encima les pagan. El síndrome de Estocolmo está llegando muy lejos.

Ocho años de ruinas zapateriles callados como putas y putos, ocho años mirando para otro lado, con la CEJA por delante y la mano por detrás, y sale ahora esta casta concienciada de sus privilegios a pedir más de lo suyo. O sea, más subvención y más privilegios. ¡Ni agua!. El agua en todo caso para el pobre padre de Candela Peña, que según confesión de la actriz, murió "en un hospital público sin sábanas y sin poder beber agua porque no había". Ay, con lo fácil que hubiese sido dar un telefonazo a tú a miga Pe o a su marido Ja para que buscasen una cama en uno de esos hospitales californianos que tanto detestan... Que esta tropa de verduleros y voceros de la ultraizquierda más rancia y montaraz de Europa es frívolona y más cursi que un arado de pavos reales ya lo sabíamos,  pero que una titiritera saque a relucir la memoria de su padre muerto con una mentira, afirmar que falleció sin poder beber agua en un hospital público para tergiversar una situación política, ya pasa de castaño a oscuro.

La última peli de Fernando Trueba, para que nos hagamos una idea, generó en taquilla 400.000€. Con esa pasta no tiene la "gentedelacultura" ni para el atrezo. El cine español es un bodrio absoluto, una sordidez infumable que oscila entre las películas con temática sobre la guerra civil con fascistas malvados, curas salidos y milicianos heroicos, pasando por sagas como Torrente y desembocando en rijosos experimentos para niñatos con las hormonas disparadas como es el caso de "Mentiras y Gordas", de la cual fue guionista la antigua ministra de Cultura Gonzalez Sinde, otra de la CEJA. Están desprogramados e incapacitados para producir un cine digno que se salga del guión preestablecido por la progrez y los sentimientos más bajunos: culos por aquí, drogas por allá, mariconeo a tutti plen, chulos, putas, progres buenos, curas malos, guerra no, apaciguamiento sí y buen rollito y pensamiento débil en lontananza. Una basura evitable. Que les den. Con mi dinero, no. Lo escuché hace tiempo y no se puede decir más con menos palabras: "Cine español, toreros americanos..."

jueves, 14 de febrero de 2013

El buen ciudadano



por David Gistau


LOS HISTORIADORES saben que no es posible comprender el pasado aplicándole valores y convenciones actuales. Nada resiste el frotamiento con nuestros clichés. En España, tal vez porque el auto-odio y la ignorancia impiden que haya una sensación de continuidad histórica con algo, el pasado fue abolido y declarado motivo de vergüenza. Para compensar su desaparición en la identidad, han adquirido una importancia desmesurada, tremendamente narcisista, los valores destilados por los laboratorios de ingeniería social que ahorman al buen ciudadano (todo el lenguaje socialdemócrata sale de ahí). Eso hizo posible que una sola generación posterior a la Transición pudiera, convencida de lo que decía, clausurar por oscuros y fallidos los 500 años precedentes. Sólo fueron salvados los portentos culturales, a menudo apartados de su contexto histórico. 
Nuestro tiempo tiene una ideología predominante cuya arrogancia le permite corregir, no sólo acontecimientos que no pueden comprenderse con las convenciones del presente. Sino también instituciones enraizadas en un pasado milenario, y por tanto desconcertantes para el portador de tópicos contemporáneos convencido de que todo cuanto existe ha de ajustarse a su manual ideológico. Esto, que explica muchas cosas, explica también la sandez con la que, a raíz de la renuncia del Papa, diversos comentaristas han reprochado a la Iglesia que no organice su vida interna con los mismos principios que una asamblea del 15-M, ni resuelva sus cónclaves mediante hitos de la democracia como la votación por SMS de OperaciónTriunfo. 
También sorprende que de cómo ha de ser la Iglesia se preocupen tanto los que le han declarado odio a muerte y anhelado su desaparición. Como ocurrió durante el verano de la JMJ, la irrupción del Papa en todas las conversaciones ha inspirado de nuevo hazañas del anticlericalismo más escatológico. Lo normal, para ateos y agnósticos iniciados en los propósitos plurales con los que se nos llena la boca, sería desdeñar cuanto ocurre en una confesión ajena y seguir con sus vidas. Pero, en España, la impronta católica es tan fuerte que la virulencia del anticlericalismo sólo puede entenderse como un esfuerzo por liberarse de ella y despejar el espacio para otras manifestaciones de fe, las ideológicas. De ahí lo de hornear cristos y demás excesos iconoclastas

miércoles, 13 de febrero de 2013

Cuaresma


Agazapado en un rincón de la escalera que unía el bar de mi padre con la casa familiar, aprendí a querer a la Macarena, al cristo del Cachorro, a Jesús de la Pasión, al Calvario. Comencé a sentir la Pasión de Sevilla como una forma de ver y entender la vida, de vivir y apreciar los días. Los hombres que frecuentaban el bar, hombres rudos, trabajadores, curtidos en mil batallas, alternaban con cercanía, pero también, con la exaltación que produce los amores queridos que riñen. Me hacían sentir desde mi larvada atalaya un privilegiado por encontrarme ahí, escondido de mis mayores, paladeando cada una de las palabras que me llegaban, soñando con ser yo el protagonista de esas historias de encuentros con la madre de Dios, que en Sevilla se llama Macarena . "Niño acércate para escuchar mejor, miarma",  imploraba siempre la misma persona, la misma que descubrió en mis ojos ilusionados que me quedaba embobado escuchando hablar de las cosas de la tradición, del amor a lo eterno, el mismo hombre que, con unos tintos de más, invariablemente se lanzaba por unas saetas cargada de emoción, harta de penas…..¡Ay Macarena de nuestra esperanza...!

Toda la semana santa sevillana está cargada de alegorías: tres veces negó Pedro al Señor, y tres severos golpes de llamador levantan un paso al cielo de Sevilla. Todo está en su sitio, todo transcurre en el momento justo. Noches de humo de tabaco, de aromas de aceitunas pobres, de luces viciada de los bares de antes. Retablo de las maravillas contadas al calor de una querencia, de un recuerdo que queda grabado a fuego en la memoria que siempre elige el camino más corto para herirnos. Encuentro buscado de unos hombres que a veces lloraban de emoción evocando sus recuerdos. El vino ayudaba, pero la melancolía era verdadera, puntual, no fallaba. Entonces, aparecía como una suerte de fantasma el primer día de la Cuaresma. Ese primer y esperado día, en el que la radio programaba su edición especial para la Cuaresma, bendita Cuaresma. Las primeras marchas procesionales del año sonaban a gloria, y las torrijas de mi madre eran lo mas sublime y delicioso que he tomado y tengo la certeza que probaré en esta vida. La famosa magdalena de Proust, al lado de las torrijas de mi madre, un leve recuerdo. La Cuaresma en Sevilla es un mundo de pequeños detalles que tiene su propio lenguaje, sus intricados vericuetos, en el que todos los sentidos tienen que estar alerta, donde cualquier detalle es una categoría y la luz un simple atrezzo para deslumbrar a una Virgen.


lunes, 11 de febrero de 2013

Un cuadro de William Kurelek


La iniquidad del impío me dice al corazón: 
No hay temor de Dios delante de sus ojos.

El pintor canadiense William Kurelek, nacido en Alberta en 1923 y muerto en 1977, tiene un cuadro que se llama El burro que lleva a Dios.



Este cuadro me persigue insistentemente desde hace un tiempo, y cada vez que por la razón que sea, florece mi soberbia, su imagen golpea mi memoria y me traslada mansamente a un estado de vulnerabilidad preocupante. Dios se ha presentado de la manera más humilde jamás imaginada, y eso, me deja sin aliento, descolocado y postrado ante la Verdad. El don de temor de Dios era esto. Dios se nos presenta a lomos de un borriquillo cansado, cruje el costillar de la roca interior y nos desvela, entre silencios, su inmensa grandeza.

"En mi pensamiento, el burro que lleva a la Virgen de Belén tomó otra forma: Era un animal mudo que portaba a la Palabra y al llevar a la Virgen que lleva a Dios, por lo tanto él era también el portador de Dios. Sus campanillas fueron las primeras campanas de la iglesia , y María fue la primera iglesia, el primer tabernáculo de Cristo."

jueves, 7 de febrero de 2013

Los Tedax desactivan una bomba en la catedral de la Almudena de Madrid

«Y, en aquella oscura hora -concluye Chesterton-, brilló sobre ellos una luz que nunca se ha extinguido, un fuego blanco que se aferra a ese grupo como una fosforescencia extraterrenal, haciendo brillar su rastro por los crepúsculos de la historia: es el halo del odio alrededor de la Iglesia de Dios». Y pretenderán que creamos, inconscientes, que sólo fue la obra de un desquiciado, algún pobre hombre mal de la azotea. Ya...

Las pistas de Dios


Salvador Sostres
Volvemos de almorzar con unos amigos de mi mujer en un restaurante rural y sin embargo digno. El sol se pone entre el mar y la autopista. Teñimos de oscuro por donde pasamos y parecemos correr hacia la última luz del día. Mi mujer conduce y mi hija duerme.
Luego nos volvemos locos por cualquier cosa y nos perdemos dando importancia a asuntos que no la tienen y a personas que de ninguna manera la merecen. Pero la vida es perfecta y sólo se trata de que sepamos comprenderlo. Hemos viajado muy lejos para aprender a ver lo que teníamos muy cerca.
La angustia hace estragos, el miedo nos paraliza, nunca más he vuelto a dormir tranquilo desde que ya sé que la muerte no es morirme sino que algo horrible le suceda a mi hija.
Estamos hechos de imperfección e incertidumbre, de inquietud y temblor, y hay demasiada tristeza a nuestro alrededor. Pero mi mujer conduce hacia el horizonte turquesa y naranja, mi hija duerme con la paz de quien todavía no ha leído un libro y no sé qué más podría pedirle a Dios. Es bueno recordar de vez en cuando que hemos sido agraciados muy por encima de nuestras posibilidades.
Sirve de mucho la próxima vez que tenemos la tentación de enfadarnos o de quejarnos, o de concentrarnos en nuestra pequeña injusticia. Sirve de mucho para ir aprendiendo a ser un hombre. La Gracia de Dios es compasiva y es compasión lo que nos reclama. Del mismo modo que Él nos quiere y nos regala atardeceres pese a nuestra infinita cantidad de defectos, nosotros tenemos que ser generosos también con la imperfección ajena, con los baches de un mundo en permanente sufrimiento.
Creemos que son regalos, y en cierto modo lo son, pero lo que sobre todo nos deja Dios, y así tenemos que entenderlo, son pistas para que comprendamos nuestro deber de comprensión y amor. Reflejos de su grandeza para que intentemos la nuestra, aunque nunca le alcancemos. 
Un matrimonio es un sacramento y una familia no es una comuna. Si crees que vienes del mono, habla por ti. Hay un diseño inteligente y negar la trascendencia es negar lo más potente de ti mismo y perder tu tiempo. Dios da miedo porque es un reto. Todo el mundo reclama libertad pero nadie quiere escuchar el grito de su exigencia.
Casarse es casarse por la Iglesia, comprometerse con tu mujer ante Dios. Casarse es estar a la altura de un compromiso que nos trasciende, comprender el valor de la palabra "siempre", y aprender a aguantar y a ser fuerte más allá del capricho del momento. Ser padre es mucho más que una circunstancia biológica o una responsabilidad legal. 
Dios te lo recuerda en crepúsculos como éste, mientras tu mujer conduce y tu hija duerme. Puedes no escucharle, pues Él te hizo libre de no atenderle. Pero cuando te parezca que la vida es absurda o carece de sentido, y los días te parezcan repetitivos, no te quejes y recuerda que el alma y la espiritualidad es lo que nos diferencia del mono del que crees que vienes.  (grande Salvador!!).
Tal como el palo lanzado por el chimpancé llega ser nave espacial, el simio cuando abraza la Cruz alcanza la Humanidad.

sábado, 2 de febrero de 2013

El Planeta de los Simios


  • AQUILINO DUQUE

    La sustitución del sexo por el género amplía opciones eróticas al ‘homo sapiens’.
  • Un entrenador o seleccionador de fútbol hubo de ofrecer excusas y abonar una multa por haber llamado negro a un negro y, como quiera que los jugadores de este color abundan y destacan, el público de los estadios, que se caracteriza por sus modales refinados, suele de vez en cuando hostilizarlos emitiendo a coro alaridos simiescos. Posiblemente para salir al paso de estos casos de xenofobia, o de genofobia (permítaseme el neologismo), el Parlamento nacional dio curso a una propuesta de ley encaminada a conceder a los monos los mismos derechos de que disfruta la “ciudadanía”. Hay, sin embargo, una región española que está no sólo a la cabeza en lo deportivo, sino en la vanguardia en lo político, y esa región es la catalana, de cuya política de inmersión lingüística no se libran ni los monos, pues según dice un responsable del zoo de Barcelona, tiene allá un hermoso gorila al que le está enseñando a hablar en catalán. Un individuo del Parlament barceloní comenta con fina ironía ampurdanesa que es seguro que ese gorila aprenderá el catalán antes que algunos jugadores del Barsa, en clara alusión a los équipiers que al acercarse a un micrófono prefieren expresarse en castellano. No hay peligro de que este honorable padre de su patria chica, a diferencia del seleccionador susodicho, tenga que ser amonestado o sancionado, pues al ser aforado, no es de los que pagan multas, sino de los que las recaudan, aunque sólo se embolse un tanto por ciento de su cuantía. Pero es que, además, su equiparación ventajosa de los monos con los futbolistas es de una impecable corrección política, y está en línea con lo aprobado por el Parlamento nacional, según el cual un presunto homo sapiens, sea del color que sea, no tiene por qué considerarse superior y distinto de un primate.
    Una ilustrada ministra de Cultura llegó a decir que los “grafiteros” son los quijotes de nuestro tiempo. Uno de esos “quijotes” rompía una lanza de tinta en el metro madrileño contra el “especismo”, nuevo molino de viento de la modernidad. La “pintada” rezaba “S.O.S. especismo”, consigna que vendría a ser una superación de “S.O.S. racismo”. (....) sigue...http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/opinion/planeta-los-simios-20130202

viernes, 1 de febrero de 2013

Juramento de Hipócrates, ¿quién lo cumple?

Me he levantado esta mañana de la cama con una propuesta que hacer a la humanidad sufriente: desterremos de una vez a esos matasanos que se pasan por los huevos el juramento de Hipócrates a una isla desierta. A una isla, ojo, sin wifi y sin club de golf, por supuesto, y donde puedan seguir cultivando tranquilamente y sin que nadie les moleste su pasatiempo favorito: jugar a ser dios. Guau, qué sensación más alucinante y grandiosa tiene que ser eso, jugar a ser dios. Pro-abortistas  eutanasistas, eugenesistas, etc, lo mejor de cada casa, todos en alegre comandita deben marcharse a tomar por culo de los hospitales que mantenemos con nuestros impuestos. A degradar almas y matar seres humanos a vuestras zahúrdas y con vuestro asqueroso dinero manchado de sangre inocente, raza de víboras. 

Recordemos, que falta nos hace, que el siempre luminoso juramento hipocrático es un juramento público, o lo era hasta hace bien poco. Los tiempos, que adelantan una barbaridad. Su contenido y su práxis es de carácter ético, encausado sabiamente para orientar la práctica de su oficio. Es también el juramento que se basa a partir de la responsabilidad del ser humano y conciencia de ella. Recordemos también que la medicina no sólo es ciencia, sino también arte y acercamiento al que sufre, y que la calidez humana, la compasión y la comprensión pueden ser más valiosas para el enfermo que el bisturí del cirujano o el medicamento del químico. 

Extraído del juramento: "Jamás daré a nadie medicamento mortal, por mucho que me soliciten, ni tomaré iniciativa alguna de este tipo; tampoco administrare abortivo a mujer alguna". Pues eso, que desgraciadamente una gran parte de los médicos se pasan por las gónadas el antiguo compendio de Hipócrates. ¿Alguien lo duda? Vergüenza. ¡A la Isla del doctor Moreau con ellos!.


Para aquellos, y aquellas, claro, que mantienen que la defensa de la vida y contra el aborto es principalmente un movimiento cristiano, que evidentemente lo es, recordarles que por el 360 a.C ya el sabio Hipócrates, el que manifestó que "nunca administraré abortivo a mujer alguna", jura nada más y nada menos que por "Apolo médico, por Esculapio, Higía y Panacea (¿la Panacea..?), por todos los dioses y todas las diosas, tomándolos como testigos, cumplir fielmente, según mi leal saber y entender, este juramento y compromiso". Ahí es nada. Estos tipos, y tipas, claro, con nombres tan raritos que nombra Hipócrates en su juramento, de cristianos oscurantistas parecen tener poco. Para que ahora salgan de sus madrigueras estos progres analfabestias adoradores de Belcebú y toda su cuadrilla a predicar que la lucha contra el aborto y los doctores muertes son cosa de cuatro curas rancios y un par de exaltados que no tienen cosa mejor que hacer.