lunes, 2 de septiembre de 2013

Una de las canciones de mi vida (una)

The Wedding Present 'Dare' 




En realidad, "Seamonster", trabajo que grabó la banda de Leeds en 1991, ha sido de lo más fuerte, enfático y enigmático que escuchado en mi ya larga vida de buscador de perlas musicales, y por lo tanto, uno de los discos que me grabó el esternocleidomastoideo a sangre y fuego, a hiel y desesperanza y a gota de leche y rábano. Esa desesperanza -la última- que vino a quitarme un día de resaca lúcida como la almeja de Punta Umbria, el Divino Galileo (ese es otro tema). Permítanme la cursilería, hoy ando con el almíbar subido, a punto de ebullición, se me escapa entre los dedos. Mi chica, Silvia (pedazo de hembra en estado semisalvaje, rubia de la estirpe del gran Khan mongol siempre agradable con los débiles como el que les escribe y severa con los pazguatos que ponen la esperanza en la cuenta corriente de puto banco), al final del pasillo, me espera y me reñirá... Siempre he pensado que David Gedge, el vocalista, con ese vozarrón nacido de las fraguas que desembocan en las gélidas aguas del infierno me rescataría. Lo ha hecho. A rabiar.. Sigo botando mientras escucho una de las músicas más católicas que se han creado. Tal vez, ni los muchachos de The Wedding sean conscientes, pero, su bendita música, su modo de transmitir la inmortalidad del alma, que de eso es lo que trata este artículo, transmite un relato al estilo J. R. R. Tolkien. Ellos, podrían fácilmente haber incorporado un poema épico del Señor de los Anillos a sus sencillas letras:

«Tres anillos para los reyes elfos bajo el cielo.
Siete para los señores enanos en casas de piedra.
Nueve para los hombres mortales condenados a morir.
Uno para el «Señor oscuro», sobre el trono oscuro
en la tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas
en la tierra de Mordor donde se extienden las sombras».

5 comentarios:

  1. Muchísimas gracias, lo he leído mientras oigo tus canciones. Eres el mejor regalo de Reyes .Dios es infinitamente bueno, lo prueba que tú seas tú y que por fin te haya conocido. De verdad que no doy crédito a que se pueda ser tan feliz. Y ésto sólo es el principio.

    Te quiero y te espero siempre con una sonrisa dispuesta a abrazarte al final del pasillo. Tardón :-)

    Silvia.

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  2. :-)

    odio los emoticonos, o cómo carajo se llamen, ¿lo sabías?

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  3. jajaja...no, no lo sabía. A mi antes - antes de usarlos-, me daban también mucho asquete. En determinados contextos, son útiles y dicen más que mil palabras. Pero si no te gustan, nada, emoticonos fuera. (Típica frase que está pidiendo uno...)

    Te quiero.

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  4. Si, es un discazo ,hacia tiempo que no lo escuchaba.

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