domingo, 18 de agosto de 2013

Proverbios 13, 24

Quien escatima la vara quiere mal a su hijo,
quien bien le quiere procura corregirlo



Cuando suelten los nubarrones que están por llegar, las aguas infectadas de podredumbre y miseria que el relativismo lleva trasvasando desde hace años al corazón de la gente, cuando lleguen esos días, que nadie se rasgue las vestiduras.
El clamor impetuoso de los cobardes, no será escuchado por los hombres justos que vendrán a poner las cosas en su sitio.
El mayor castigo lo tomarán aquellos que han dejado en manos ajenas, necias, malvadas e impostada, el sueño y el porvenir de sus hijos.
Nuestro particular código genético encargado de medir la pureza del alma, se llama inocencia.
A medida que nos hacemos adultos, vamos aparcando nuestro particular código genético por los andurriales que provoca la desazón; lugar inhóspito por desesperante.
Nadie dijo que la vida fuera fácil, ¿si?.
La verdadera monstruosidad -la que no les perdonarán el día de mañana-, radica en la doctrina que cercena la inocencia de un niño en el nombre de una ideología que devasta en su camino, cualquier atisbo de bondad.
La vida ya es de por si demasiado difícil y amarga como para que encima vengan esta cuadrilla de degenerados a poner sus zarpas sobre la inocencia de nuestros hijos.

(El juzgado de lo penal número uno de Pamplona ha absuelto del delito de maltrato de que era acusado a un padre que se llevó por la fuerza, de una plaza de la localidad navarra de Tafalla, a su hija menor de edad cuando ésta se encontraba bajo la influencia de bebidas alcohólicas)


1 comentario:

  1. Pues si, de hecho lo que estaba tipificado antes en el Código Penal como delito de corrupción de menores, se enseña desde hace tiempo de manera transversal en cualquier asignatura.

    Ya lo dijo el el Señor:‘Ay de quien escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y le hundan en lo profundo del mar’ (Mt 18, 6; cf 1 Co 8, 10-13).

    En lo que no estoy de acuerdo contigo es en que pongas en un tiempo futuro, algo que ya es presente: Tú, hombre justo, ya estás actuando al escribir este artículo.

    Que Dios te bendiga y te colme de bienes en el tiempo y la eternidad.

    Filomena de Pasamonte.

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