jueves, 15 de agosto de 2013

La iglesia revolucionaria

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“¿Qué es lo que se esconde en muchos revolucionarios? Un orgullo demencial que rechaza los valores humanos más indiscutibles por la única razón de que esos valores son transmitidos y se los debería recibir con humildad; y este orgullo está a la par con la impotencia para participarlos; entonces se prefiere destruirlos o corromperlos.
La culminación del mal se alcanza cuando el orgullo, impotente y destructor, se atreve a invocar el Evangelio, y pretende justificarse por la Revelación divina, y legitimarse en nombre de la felicidad de los pobres, de la misericordia para los pecadores, de la universalidad de la Redención, que ,en Cristo, no conoce ni Judío ni Griego.
Ciertamente, esta doctrina evangélica es la verdad misma, pero si es despojada de su altura sobrenatural se convierte una mentira infinitamente mortal y el Evangelio se falsifica totalmente  por el orgullo revolucionario. Bajo cualquier forma que se presente, el orgullo siempre es horrible, pero el orgullo del impotente que se adorna con el manto evangélico es particularmente espantoso”.

(R.-Th. Calmel O.P., Théologie de l´histoire, Editions Dominique Martin Morin,1984,p.73)

6 comentarios:

  1. En cierta ocasion, leí una anécdota en la que un progre (de su época, se entiende) le espetó a Donoso Cortés que Jesucristo había sido el primer revolucionario. Y que éste no tuvo mejor salida que soltarle que sí, pero que había sido un revolucionario que sólo había derramado Su sangre (no la de los demás, claro).

    Por cierto, no sé dónde paran los "pobres" futbolistas, que quise dejarles una nota de "admiración" y me ha sido imposible. Espero que el Papa no se fuera de farra con ellos. Aunque, extrañarme, lo que se dice extrañarme...

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  2. la nota sobre el papa y los pobres futbolista que pasan calamidades para llegar a fin de mes la tenemos dándole los últimos toques en imprenta. No me convencía la redacción ni la sintaxis. Respecto al ideal revolucionario de Cristo no me consta su militancia.

    Muchas gracias.

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  3. Hombre, tenga en cuenta que, por aquel entones, no había partidos constituidos como los conocemos hoy, por lo que la afiliación, tal como la concebimos actualmente, tampoco era tal. Pero, no obstante lo dicho, no me negará que revolucionar, revolucionó todo y más. Eso sí, eximiendo a la palabrita de todos los matices políticos izquierdosos con que han pervertido el término.

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  4. Mire, hay algo que no termina de gustarme ni de cuadrarme de la frase que Donoso Cortés le suelta al progre, y es que al final, lamentablemente, para Donoso, Cristo sí fue un revolucionario, aunque no necesitase de ninguna sangrienta matanza para enseñar su Palabra, a diferencia de ellos. Al final el progre se larga a su puta casa con la idea de que es necesaria la revolución -sea la que sea- para cambiar las cosas. Pero para mi, Cristo, el Mesías, el Ungido de Dios, no fue ningún revolucionario ni vino hacer ninguna revolución pendiente ni esperada. Sólo llegó al mundo como hijo de Dios para morir en la cruz por nuestros pecados.

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  5. La civilización cristiana se funda sobre los principios lógicos, sobre un orden natural establecido por el Creador. Pero quienes trabajan por la demolición del orden social cristiano, son arteros y muy hábiles porque como ya dijo Lucas (16, 8) “Los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz”. Y seguirán erre que erre llamando al hijo de Dios en toda su extensión socio-política e incluso religiosa, revolucionario. ¿No sé si me explico el porqué no me gusta esa palabreja referida al Señor??

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  6. "...un socialista pelmazo le dijo a Donoso Cortés: «Jesucristo fue el primer revolucionario del mundo»; a lo que respondió el gran pensador español: «pero Jesucristo no derramó más sangre que la suya». Juan Manuel de Prada e Ignacio Ruiz-Quintano."

    En fin, que yo creí haber enviado esto antes y, por lo visto, se esfumó o metí la pata como suelo acostumbrar.

    Le decía que el Sr. Donoso Cortés hubiera apoyado sus palabras. Y que, seguramente, fue lo más a mano que tuvo para salir del paso y quitarse al plasta de en medio.
    (Y ahora sólo falta que salga repetido...).

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