lunes, 8 de julio de 2013

¡VIVA LA SANTA INQUISICIÓN!.

No me gusta la gente –ignorante- que juzga el pasado con aparejos del presente para manipular el futuro. “Una alcachofa, decía Maeztu, es difícil tragar entera y en bloque. Pero hojita a hojita ya es fácil”. En cierta medida, la progrez modernista, esa lacra destructora e insaciable, procesa la historia como una alcachofa. Esta hojita la cojo y esta me sobra. La Santa Inquisición española –la que conozco por haberla estudiado- nació del Estado como una medida de guerra para evitar el espionaje o la infiltración del enemigo.

Un Tribunal dedicado a castigar severamente la “herejía”, o sea, el error religioso. Hay que tener en cuenta que se estaba entonces en plena guerra contra el moro, que la guerra era eminentemente religiosa, y que, por lo tanto, el hereje, el rebelde religioso, era considerado como un peligro y posible auxiliar del enemigo.
Era preciso, pues, empezar por tener los territorios limpios de judíos, moros renegados, etc: de todos los que podían ser espías y favorecedores ocultos de los enemigos de la cristiandad. Defendió la unidad de la Fe, y una vez expulsados los moros, evitó en España las grandes guerras religiosas que causaron los demás países de Europa muchísimas más víctimas que aquí la inquisición. Además es falso eso que han pretendido mucho que la Inquisición fuera más severa o cruel que los demás tribunales de justicia de la época. Esto es mentira.

En líneas generales el Tribunal de la Santa Inquisición fue un buen instrumento para instaurar la paz en España. Por eso grito: ¡VIVA LA SANTA INQUISICIÓN!. Bájense de una vez del guindo aquellos que creen que en los días de la tres culturas España era un oasis de paz y concordia. Abran los ojos.

1 comentario:

  1. Como la Inquisición vuelva y lea tus comentarios sobre el Papa Paco te prende seguro.

    ¡Y encima lees libros!
    Hereje seguro, ja, ja, ja.

    Un saludo.

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