lunes, 22 de julio de 2013

Una imagen desoladora



Foto: Sodomita acariciando fervientemente a Francisco. ¿Se hubiese atrevido este degenerado a acariciar a Benedicto XVI? Evidentemente, no. Ni a Juan Pablo II, ni a ninguno de sus antecesores en el trono. Esa caricia es consentida, resabiada. Esa mirada torva del parguela, mitad obscena mitad consentidora, encierra un dialogo que pone a su interlocutor al pie de los caballos. Ese mamoneo, ese manoseo sucio como la charca de un desierto pendular que se trae el monseñor con su obispo cierra un trato. Parece que con la mirada indica un yo me callo lo tuyo si tu no dices nada de lo mío.

El angelito en cuestión que aparece junto a Bergoglio en la foto es  Mons. Battista Mario Salvatore Ricca, homosexual escandaloso ("... en el transcurso de su carrera diplomática, cuando estaba en servicio en el exterior, Ricca dejó detrás de sí antecedentes de distinto signo. Luego de haber prestado servicio en el lapso de una década en Congo, en Argelia, en Colombia y en Suiza, a fines de 1999 se encuentra trabajando en Uruguay con el nuncio Janusz Bolonek, polaco, hoy representante pontificio en Bulgaria. Pero estuvo a su lado poco más de un año. En el 2001 Ricca fue trasladado a la nunciatura de Trinidad y Tobago, para ser llamado después al Vaticano. El agujero negro, en la historia personal de Ricca, es el del año transcurrido por él en Montevideo, en la orilla norte del Río de la Plata, frente a Buenos Aires. Lo que provocó la ruptura con el nuncio Bolonek y su brusca transferencia se resume en dos expresiones utilizadas por quien ha indagado discretamente en Uruguay sobre el caso: "poder rosa" y "conducta escandalosa".), administrador de la Residencia Santa Marta y "delegado personal del Papa, con amplios poderes" en el Banco Vaticano.

El Papa designó al Mons. Battista Mario Salvatore Ricca, que ya era prelado del IOR; además de director de diversas residencias de sacerdotes y obispos, entre las que se encuentra la Domus Sanctae Marthæ, donde vive actualmente el Pontífice, la Domus Internationalis Paulus VI, la Domus Romana Sacerdotalis y de la Casa San Benedetto donde se hospedan normalmente los nuncios cuando visitan Roma. Un tío con mucho poder y experto en manejar los hikos a su incumbencia. Un regalito que ha aceptado gustosamente Bergoglio. ¿Por qué?, Ya les iré explicando.

1 comentario:

  1. ciertamente sólo puedo decir una cosa vendo ésto, PUAJJJJ
    Si esto no es la abominación desoladora, se le parece mucho ...

    Exsurge Domine

    Un saludo amigo

    Católico Perplejo

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