jueves, 13 de junio de 2013

Papa "Canchero y bolichero "

(Del blog católico argentino TheWanderer)


“Canchero y bolichero”. Con estos epítetos definió el presidente Mujica al papa Bergoglio. No es ninguna novedad. Ya varias veces en este blog habíamos hablado de él como un porteñito canchero, aunque desconocíamos sus habilidades bolicheras.
Pero lo que más me llama la atención es el desparpajo con el que el actual pontífice proclama su reticencia para ocupar el papel para el cual fue elegido y el cual él, voluntariamente, aceptó. Veamos:
1. No quiere vestirse como papa. Alega humildad y problemas ortopédicos y, por ese motivo, rechaza revestir los ornamentos que todos los pontífices romanos, desde hace más de un milenio, utilizaban.
2. No celebra los sagrados misterios como papa. La liturgia, desde tiempos inmemoriales, reservó para las celebraciones pontificias algunas particularidades que Bergoglio se niega a seguir. Por ejemplo, el canto.  Nadie le pide que cante un aria de ópera. Simplemente, que utilice el recto tono que siempre usaron los papas en sus celebraciones públicas.
3. No vive donde siempre vivieron los papas. No me refiero, claro, al Palacio Apostólico Vaticano. Los papas antes vivían en el Quiriniale y, antes aún, en el Laterano. Pero vivían en una Casa Pontificia que estaba adaptada a las necesidades de un jefe de estado y pastor de la Iglesia Universal. Bergoglio prefiere vivir en un hotel, al que han debido clausurar una plata entera, y que ha generado graves problemas de seguridad. Ha dicho recientemente que la elección se debe a “problemas psiquiátricos” que le impedirían vivir en soledad, ya que necesita estar rodeado de gente. Suena bastante contradictorio sin embargo que, mientras era arzobispo de Buenos Aires, publicitó a los cuatro vientos que prefería vivir solo en un pequeño departamento, y ahora resulta que tiene ataques de pánico si se encuentra solo en el Palacio Apostólico.
4. No habla ni enseña como papa. No solamente ha causado un grave problema con su manía de predicar diariamente en su misa en Santa Marta sino que, más problemático aún, es lo que predica. No se trata de que vaya decir una herejía, ya que Bergoglio es mediocre pero no hereje. El problema es que dice barbaridades, vulgaridades y obviedades, tal como las diría un párroco rural. A éste se le puede perdonar. Solamente lo escucharon sus parroquianos. Pero que lo diga el papa es imperdonable porque lo escucha todo el mundo.
5. No tiene la discreción de papa. Y la prueba está en la filtración ocurrida la semana pasada luego de la reunión privada que mantuvo con el grupo hiper-progresista e impresentable de la Conferencia Latinoamericana de Religiosos, lo que ha despertado un escándalo en varios niveles:
Nivel 1: La burla y descalificación que Bergoglio se permitió con grupos piadosos que, quizás no le gusten -a mí tampoco me gustan-, pero que un papa y padre de todos los creyentes, jamás podría permitirse criticar. He aquí lo que dijo: “Yo les comparto dos preocupaciones. Una es una corriente pelagiana que hay en la Iglesia en este momento. Hay ciertos grupos restauracionistas. Yo conozco algunos, me tocó recibirlos en Buenos Aires. ¡Y uno siente que es como volver 60 años atrás! Antes del Concilio… Uno se siente en 1940… Una anécdota, sólo para ilustrar, no es para reírse, yo la tomé con respeto, pero me preocupa; cuando me eligieron, recibí una carta de uno de estos grupos, y me decían; “Santidad, le ofrecemos este tesoro espiritual; 3.525 rosarios”. Por qué no dicen rezamos por usted, pedimos… pero esto de llevar las cuentas… Y estos grupos vuelven a prácticas y a disciplinas que yo viví –ustedes no, porque ninguno es viejo– a disciplinas, a cosas que en ese momento se vivían, pero no ahora, hoy ya no son…”. Esto no lo puede decir un papa a un grupo de desconocidos y, además, super progres. Era seguro que lo filtrarían.
Nivel 2: En esa misma reunión confirmó la existencia de un “lobby gay” en la Curia romana, especie que había sido desmentida hace dos meses por el vocero oficial de la Santa Sede. Y, como era de esperar, se le armó la de San Quintín, como puede verse en los medios de prensa de hoy. Aquí un ejemplo. Se me hace que va a terminar muy mal este asunto.
6. Se rehúsa a hacer lo que debería ser el cometido más importante de su pontificado. En esto, todos están de acuerdo. Él mismo lo ha dicho en repetidas ocasiones. Muchos de los problemas de la Iglesia provienen de la Curia romana. Todos estuvieron de acuerdo en que el papa que sucediera a Benedicto XVI debería abocarse con urgencia a reformar la Curia. Pues bien, Bergoglio les ha dicho a estos famosos religiosos latinoamericanos que esa reforma no la va a hacer él “porque es muy desorganizado”. Sí señores. Parece increíble tamaña desfachatez por parte del Romano Pontífice. En resumidas cuentas, afirmar que es incapaz de hacer aquello para lo cual lo eligieron.
Por todo esto, y algunas cosas más que ustedes podrán agregar, yo me pregunto:
1. ¿Por qué aceptó ser elegido papa si se rehúsa a hacer todo lo que debería hacer como papa y confirma su ineptitud para el cargo?


2. Día a día se dimensiona mejor el garrafal e imperdonable error que cometieron los cardenales de la Santa Iglesia Romana al elegir a este personaje como Sumo Pontífice. Y destaco lo de “imperdonable”, porque los cardenales son creados para elegir al papa. Esa es su función principal y casi única. Y la hicieron pésimamente. Si estuviera previsto, merecerían el juicio político.

3 comentarios:

  1. Estoy absolutamente de acuerdo con todo lo que dice. Desde el primer momento en el que el recién elegido Benedicto XVI se asomó al balcón de San Pedro para recibir las aclamaciones de la multitud allí congregada,sentí una simpatía instintiva por su figura frágil, humilde y elegante. Simpatía espiritual y, ¿por qué no decirlo?, hasta un sentimiento filial de protección hacia un hombre que se movía en otra dimensión, en otro modelo de universo, demasiado elevado para ser compartido. Por el contrario, y también del mismo modo instintivo, Bergoglio me echó para atrás, un sentimiento que se ha afianzado conforme transcurre el tiempo. Definitivamente, este papa no me gusta nada. Con cada ocurrencia suya que conocemos se acerca más a un personaje de Quino. Para mí es el Papa Mafaldo.

    ResponderEliminar
  2. Don José, Francisco juega al "ahora soy, ahora no lo soy". Ahora soy papa, ahora Obispo de Roma, ahora me pongo el Anillo del pescador, ahora me lo quito, me pongo la muceta cuando me apetece y después me mofo de ella, o sea, de la tradición bimilenaria de la Iglesia. Y en este plan. Confundiendo al personal, lo que nunca debería hacer un papa. Quién me iba a decir a mi que un papa me escandalizaría con sus gestos y sus doctrinas crecanas al marxismo (denunciando el "capitalismo salvaje en Europa" ¿eso qué es lo que es? y dando con ello alas al progrecatolicismo, esa plaga incansable que acabará con la Iglesia), y sus irremediables e incontrolables ganas de agradar al mundo. Este lo ha hecho. Esta calamidad caída del cielo..., lo ha hecho. En fin. Es lo que hay. Zapaterismo en estado clericalmente puro.

    ResponderEliminar
  3. ¿Qué significa "canchero"?
    Aquí nos dan una idea:

    http://in-exspectatione.blogspot.com.ar/2013/06/un-papa-canchero.html

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.