martes, 11 de junio de 2013

Insultar sale gratis



(cursivas mías)

ANTE el Ayuntamiento (de Sevilla) estaba Antonio Rodrigo Torrijos (Ex concejal de IU en el ayuntamiento de Sevilla), acompañado de Josefa Medrano (me suena a mandamás de los comunistas sevillanos), impartiendo doctrina a un grupo de trabajadores de Mercasevilla: "Coño, si el liberalismo, si el capitalismo está intentando acabar con el derecho de los trabajadores, hay que combatirlo…". Y en eso pasaron por el andén Beltrán Pérez, Evelia Rincón (estos dos aparte de concejales del PP son pareja) y María del Mar Sánchez Estrella (concejal en el ayunt. por el PP). Uno de los trabajadores, quizás para combatir el capitalismo, les gritó a los dos primeros estas palabras que grabó Tele Sevilla: "A ver si se te muere una hija, hija de puta. Lo que quiero es que sufran en vida. Esa y el otro que está arriba. Que se le mueran los hijos y que sufran en vida los hijos de puta como lo vamos a sufrir nosotros". La concejal de Cultura salió mejor parada: según el compañero Diego J. Geniz sólo "le lanzaron insultos con connotaciones y gesticulaciones sexuales".

Torrijos y Medrano, impasibles. Ni sus sólidas convicciones democráticas, ni su acendrado pacifismo, ni su conocida filantropía, ni su incuestionable defensa de los derechos de las mujeres se conmovieron cuando los políticos del PP fueron insultados de forma tan canalla y machista. Son unos estoicos. Cuando todo acabó el sensible portavoz de IU continuó impartiendo doctrina: "Si consideráis que en la pelea os somos útiles, a vuestra disposición". Después los de Mercasevilla se fueron al bar en el que otros ediles populares tomaban café para seguirles por la calle gritándoles mangantes, sinvergüenzas y canallas.

Ustedes comprenderán que no voy a censurar estos comportamientos. Vivo en España, el país en el que la oposición, sus voceros y algunos jueces sostienen que berrear en la puerta de los domicilios particulares de los políticos (siempre que sean del PP, claro) no es acoso, sino ejercicio de la libertad de manifestación y expresión; el país en el que a los políticos del PP se les puede decir de todo -incluyendo insultos y desearles la muerte de sus hijos- porque son herederos de Franco, chupasangres del pueblo, atilas de los derechos de los trabajadores; en el país en el que creer que se tiene razón autoriza a todo, incluidas amenazas y acosos. Y porque vivo en la Europa cuyo Parlamento da a los del escrache un premio destinado a "personas u organizaciones excepcionales que luchen por los valores europeos". No, no voy a condenar esas palabras como si fuera un facha sin conciencia social. Mejor hacer como los camaradas Torrijos y Medrano. ¡Chissss!



Carlos Colón- Diario de Sevilla

2 comentarios:

  1. Esto es mayoritariamente Espña y muy concretamente, nuestra Andalucía. Ignorante, ruin en el más cutre de los raseros, gritona y de ancha manga para pasar del guerracivilismo al misticismo rociero de sudor y manzanilla de Sanlúcar. O lo que quiera que ese invento sea. Por eso he acabado instalado en esta burbuja que se llama La Carihuela, en la que el casticismo casposo queda muy diluido con el turismo sajón, nórdico y germano. A esta gente solamente le pido que huela bien, que no moleste y que siga viniendo para dar de comer al personal. Otro mundo. Y para seguir vivo por dentro, la soledad sonora de mis ventanas abiertas a mi mar de siempre, mis libros y una peregrinación anual a Italia (siempre Roma y algo más) para sentir que los mejores signos de la Civilización Cristiana Occidental siguen resistiendo a la barbarie chabacana de esta época terrible. Y así, burla burlando, los años pasan y mis sueños de otros universos se mantienen. Y, en cuanto a España, hago como Escarlata O´Hara en "Lo que el viento se llevó": Ya lo pensaré mañana...

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  2. Me suena que la Carihuela esta por Torremolinos, Don José. No es mal sitio para diluir "el casticismo casposo" como usted bien señala. Tengo una hermana viviendo en Marbella, y cuando puedo me acerco a visitarla y diluir la mala baba que a veces me segrega todo el mamoneo que se respira por estos lares.


    Un abrazo

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