martes, 25 de junio de 2013

Insomnio

El insomnio es un mecanismo fisiológico y amatorio que contempla nuestro cuerpo para avisarnos en última instancia, de que algo no marcha bien por ahí dentro, en la sala de máquinas. STOP. Las preguntas diarias, las deudas existenciales, las incertidumbres semanales van materializándose en nuestra apocada mente y hacen que no podamos desconectar de la vida real, la que amanece con un sol cada vez más apagado. STOP.

El insomnio es una de las mejores escuelas donde uno puede recibir las primeras nociones sobre el sufrimiento. No es nada agradable despertar un día, y otro, a las cuatro de la mañana para observar como el mundo sigue plácidamente dormido y tú asquerosamente jodido. El insomnio es el camino más corto que tiene uno para llegar a la ansiedad. Esa puta señorita que se adueña de tu alma.

Igual que las termitas van arrasando a golpe de colmillos, hincando el interior de la madera y convirtiendo en serrín todo lo que encuentra en su camino de destrucción, la ansiedad, esa gata negra y asquerosa que sacude cómo un tifón chino nuestra conciencia, cargada de solemne frivolidad…, traga y traga.

Cuando te tiras muchos días sin descansar, sin dormir, sin desconectar, hay cosas que cambian, no puede ser de otra manera. La humanidad se divide en dos: los que duermen y, los que luchamos para no quedarnos dormidos cuando despertamos. Eso jode. Duele y jode mucho. No se pueden hacer una idea. Es cruel no dormir, inhumano, antinatural y anti todo. Soportar esta carga hace fuerte, cierto, pero hay veces que entran dudas.

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