martes, 9 de abril de 2013

Una Pasión que golpea las entrañas


Ha querido la infalible Providencia que me encontrase leyendo Los Hechos de los Apóstoles –en los Evangelios está la Verdad, toda la Verdad y nada más que la Verdad, no lo olviden, aún así: busquen, comparen y si encuentran algo mejor...olvídenlo- cuando he dado con La Pasión según San Lucas de K. Penderecki. Como saben, los Hechos son la continuación del Evangelio según san Lucas y debidos a la mano del mismo evangelista. Así lo atestiguaron con absoluta unanimidad la tradición cristiana (la misma que tanto se odia, se denigra, se vitupera, de la que reniegan algunos católicos descatolizados y sin la cual, indefectiblemente, no habría Iglesia), a partir del siglo II, y el prólogo mismo de los Hechos. El tema de los Hechos, por resumir, es la expansión de la Iglesia bajo la dirección del Espíritu Santo. La religión cristiana ya no se limita a la región de Judea, de Palestina o de Antioquia de Siria. Se convierte en religión universal como lo había predicho y mandado Jesús: "Seréis mis testigos... hasta los confines de la tierra (Act 1,8). 

Sin entrar en valoraciones puramente técnicas de la obra del polaco Penderecki -se descubren glisandis, arpegios atonales, hipnóticos ostinatos de la cuerda, voces de ultratumbas- y tras la primera -y emocionante- audición, soy consciente (me ha vapuleado de tal manera su alma escondida que aún me tiemblan las piernas...) que nos encontramos ante una obra musical de tal envergadura artística, humana, religiosa, filosófica, etc, que inevitablemente pasará a formar parte de mi vida como ya lo hicieron en su día el Deutsches Requiem de Brahms, la 9º Sinfonía de L. Beethoven, las Lamentaciones de Jeremíah de nuestro mejor músico Tomas Luis de Victoria o el clave bien temperado de Bach. 

La pasión según San Lucas (1963-1966) dio a Penderecki pronto la aclamación popular que el necesitaba. Es una obra mayor, devotamente religiosa, escrita en un lenguaje musical vanguardista, compuesta en la Europa Oriental Comunista. El público occidental la consideraron desde el primer momento como un desafío a las autoridades soviéticas y le dieron pronto su apoyo. La Pasión es casi totalmente atonal, excepción de dos triadas importantes que se producen una vez al final del Stabat Mater, a capella, y una vez al final de la obra con coros completos, orquesta y órgano.




(Pido a los que vayan a escucharla, que a su vez, visionen el vídeo del Youtube, obra del artista Antoni Wilt, donde nos deja una excelente selección de imágenes muy sugestiva que ayudan a la mejor compresión de la obra. Tal vez estemos ante una Pasión dura, seca, pero sin ningún genero de duda, deslumbrante. En algunos momentos, incluso llega a colocar el foco de la Luz sobre esos recovecos del corazón que teníamos algo olvidados por la falta de oración. Disfrútenla).


http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=IZ1eJ9_rvdQ#!








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