lunes, 1 de abril de 2013

Señor: el cirineo sigue abrazándote.

No se quiere soltar de Ti el hijoputa. Te ha cogido cariño, Señor. Normal. Te abraza, se agarra a Tu costado después de haberte repudiado en público, y resulta que te quiere. Todos los cristianos te queremos, Señor. No nos olvides, Señor, nos lo prometiste. Estamos en tus manos. La lluvia que hace un rato nos mojó de Gracia, empapa nuestra esperanza y solivianta nuestro dolor. No nos olvides Señor, nos lo prometiste. Aunque ande en valle de sombra de muerte. No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.                           

       

2 comentarios:

  1. No temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo.

    No permitas que nuestras manos se separen.

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  2. Precioso cuadro y preciosa reflexión. Iba a preguntarte por el autor del cuadro pero acabo de verlo abajo. Voy a imprimirlo; creo que merece la pena tenerlo siempre a la vista en la mesa de trabajo, para cuando me olvide del porqué de las cosas...

    Un abrazo!

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