viernes, 26 de abril de 2013

Francisco I "el papaflauta"


Gestos que hablan por sí mismos



Hace pocos días, algún medio local italiano dio por la web la noticia de un nuevo gesto del Papa Francisco... y van... De esos destinados a mostrar que algo está cambiando.
No lo comentamos oportunamente habiéndolo visto en Facebook, por razones que resultarán obvias luego de la lectura de este post, y por no estar seguros de su veracidad.

Mas ahora que ha salido hasta en La Nación diario, sin que el Vaticano lo desdijera, lo mencionaremos contraponiéndolo con otro gesto que se enseñaba en las aulas argentinas años ha, como una manera de formar el corazón y la inteligencia de los niños.

Gerónimo Espejo, nacido en 1801 y muerto a los 89 años de edad con el grado de General de División del Ejército Argentino, acompañó al Gral. don José de San Martín en su campaña libertadora.
Ya en la edad madura Espejo publicó algunos escritos como ""San Martín y Bolívar: La entrevista de Guayaquil" y "El paso de los Andes", en los cuales dejó a la posteridad sus memorias.

A raíz de las crónicas que había conservado, fue un importante colaborador de Bartolomé Mitre en la redacción de uno de sus principales libros: "Historia de San Martín y de la Emancipación Sudamericana".

De los relatos del Gral. Espejo se hizo célebre entre los escolares argentinos, como ya dijimos, la siguiente anécdota sintetizada de sus escritos:

Anécdota del General Don José de San Martín

El batallón de artillería de los Andes, estaba acuartelado en el convento de San Pablo, y yo al mando de la guardia, cuando en esa mañana, entre las siete y las ocho, se presenta el general San Martín a caballo, acompañado de un ordenanza, a visitar el cuartel.-¿Se puede entrar? - dijo el General, saludando a la guardia; y yo le respondía: - Adelante, señor.

El General desmontó, entregó la brida a su ordenanza, y yo mandé al sargento de la guardia que lo acompañara a los patios, las cuadras y demás departamentos que deseara examinar.
Así visitó el cuartel, vio la limpieza de las cuadras, la del armamento, los tablados, la colocación de las mochilas, el estado de la cocina, el rancho...

Luego que hubo explorado hasta el último rincón, regresó al segundo patio, y fijándose en una puerta cerrada, forrada con pieles de carnero con la lana para afuera, y custodiada por un centinela: -¿Qué es aquello? - preguntó. -¡El laboratorio de mixtos- le respondieron los sargentos.
-¿Trabajan ahora?
-Sí, señor, están haciendo cartuchos, lanza - fuegos, estopines, espoletas para granadas y otras cosas.

Sin más averiguar, se dirigió allí con ademán de entrar; pero, poniéndosele el centinela por delante, le dijo:
-¡Alto ahí, señor: no se puede entrar!
A esta repulsa el General repuso con vehemencia: -¡Cómo es eso! ¿No me conoce usted que soy el general en jefe?

El centinela le respondió: -Sí, señor, lo conozco; pero así no se puede entrar. (Es de advertir que el General vestía su traje militar: casaca, botas con herraduras y espuelas, como se usaba entonces)(*)

Volvió a hacer ademán como para empujar la puerta y entrar; el centinela, entonces, caló la bayoneta y volvió a repetir:
-Ya he dicho, señor, que así no se puede entrar. - Y gritó con fuerza: - ¡Cabo de guardia, el General quiere forzar el puesto!

Al ver esto, uno de los sargentos corrió al puesto de guardia, y así que éste llegó a la presencia del General, le dijo:
-Señor, la consigna que el centinela tiene es que nadie puede entrar al laboratorio vestido de uniforme, por temor de un incendio, y es por eso que le ha resistido la entrada. Si Vuestra Excelencia quiere entrar, sírvase pasar a este cuarto a cambiar de traje para que pueda hacerlo en la forma que es permitido.

En efecto, el General, sin decir palabra, entró al cuarto, se desnudó de su uniforme, se puso de alpargatas, pantalón, saco y gorra de brin, de los varios que había con ese expreso destino.
Presentándose al centinela con ese nuevo traje, no trepidó éste en abrirle la puerta y dejarlo entrar, seguido de dos sargentos, que también cambiaron de vestido con el objeto de acompañarlo.

Luego que el General hubo registrado este departamento y examinado los aparatos y el trabajo que se hacía, volvió a salir para tomar su uniforme y retirarse.

Montó a caballo, y al salir por el cuerpo de guardia me ordenó que el soldado que estaba de centinela en el laboratorio se le presentara, así que fuera relevada la guardia. Así se hizo.

El soldado se presentó al General; después de hacerle varias preguntas y echarle un sermón sobre la subordinación, la obediencia y el cumplimiento de sus deberes, le regaló una onza de oro y lo despachó.


Hasta aquí, el relato del Gral. Espejo. Casi doscientos años después, los diarios, como ya dijimos, traen la siguiente:


Recientemente, cuando el Sumo Pontífice salió de su departamento en la residencia Santa Marta - donde decidió quedarse a vivir al menos temporalmente en lugar de mudarse al departamento papal- se encontró con un guardia suizo custodiando la puerta

Diarios locales reprodujeron la conversación entre el Papa y el guardia que comenzó cuando el argentino Jorge Bergoglio le preguntó si había estado despierto toda la noche y recibió un "sí" como respuesta.

-¿De pie? -indagó el Papa- ¿No se ha cansado?. -"Es mi deber, Su Santidad, por su seguridad", le respondió, intimidado, el guardia.

Ante esta situación, el Sumo Pontífice se detuvo un momento y regresó a su departamento. Minutos más tarde volvió cargando una silla, que depósito donde estaba su interlocutor.

"Al menos siéntese y descanse", le pidió Francisco, despertando una fuerte sorpresa en el guardia, quien rechazó la oferta, porque"las reglas no lo permiten".

Papa: ¿Las reglas?

Guardia: Mi capitán, Su Santidad.

Papa: Bueno, pero yo soy el Papa y le pido que se siente.

El Santo Padre no le dejó opción al guardia suizo, quien debió cumplir las órdenes del jefe máximo de la Iglesia.
El Papa volvió a retirarse, pero no definitivamente. Poco después, llegó con pan y jamón, y se lo entregó al agente, quien no salía de su desconcierto.

"Bon apetit, hermano mío", le dijo, y se fue..


Podríamos comentar la inconveniencia de propalar este nuevo gesto de Francisco apelando a la inteligencia, al cumplimiento del deber, al relajamiento de la autoridad, al mal ejemplo, etc.
Pero no haremos nada de eso por respeto a su Santidad el Papa. Eso sí, dejamos constancia de que ya estamos hartos de la propalación de ciertos gestos... Benedicto XVI: "La caridad sin verdad es puro sentimentalismo". La verdad de ese guardia suizo, su formalidad, con la cual esta directamente relacionada su dignidad de soldado y guardia, es decir, su deber de mantenerse firme, quedó violentada al verse obligado a sentarse en una silla y comerse un sandwich. Otro párrafo de BXVI ayuda a tener un mejor criterio de discernimiento: “Hablar para lograr aplausos; hablar para decir lo que los hombres quieren escuchar; hablar para obedecer a la dictadura de las opiniones comunes, es una especie de prostitución de la palabra y del alma. La castidad a la que alude el apóstol san Pedro significa no someterse a esas condiciones, no buscar los aplausos, sino la obediencia a la verdad”.

11 comentarios:

  1. Precioso artículo, que he leído con delectación y una media sonrisa. Amigo Bate, no podemos coincidir más, tanto en la apreciación de los gestos populistas porteños (¡vaya aliteración que me ha salido!)del Papa Francisco, como del sumo aprecio, que en mi caso alcanza la veneración, de la figura histórica y exquisitez personal de Benedicto XVI. Por eso, en contraposición a su antecesor, yo llamo a Francisco I el Papa Mafaldo,porque tiene haceres y decires que parecen sacados de una tira del gran Quino. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El Papa Mafaldo mola más, donde va a parar.
      Gracias por su comentario, Don José.
      Siempre será un placer leerle y verle por aquí.

      Eliminar
  2. Yo no haría mucho caso a estos dimes y diretes. Le prensa iberoamericana es muy así, dada a la deificación del poder a partir de anécdotas sesgadas, tontorronas y idiotas. Enjuiciar a alguien por este tipo de chorradas no es digno de Bate, que ladinamente ya nos explica que todo puede ser una memez. El problema es cuando se genera un juicio inicial y hala, a encajarlo todo allí.

    ResponderEliminar
  3. Sr.IA, nada más encuentre un par de minutos le contesto como es debido y como usted merece, amigo.
    Pero de momento le adelanto algo: "Enjuiciar a alguien por este tipo de chorradas no es digno de Bate" No, mire, lo que no es digno de un papa es jugar a tioguay rompiendo con ello las reglas. Aparte de tener una actitud poco humilde con el guarda: "Yo soy el papa y usted se sienta" ¡Coño!, le ha faltó añadir.

    ResponderEliminar
  4. (Sigo)

    En una sociedad en que prima el desorden y la falta de autoridad, no es bueno mandar señales transgresoras, y nada menos que de el papa. Un papa no debe estar para estas cosas, y menos para montar numeritos. El guarda que custodia hasta su sombra, que sí estaba en su sitio, está para garantizar Su seguridad, la del papa, y el papa, está para lo que está, para papear (perdón). Lo que está enseñando el papa con esta acción, es que el sentimentalismo debe primar sobre la inteligencia y el deber. Si los que mandan no respetan las normas, quien las va a respetar?

    Hace tiempo que digo que Francisco puede llegar a ser para el catolicismo, si sigue por ese camino extravagante y carente de seriedad, lo que fue para el gobierno de España y la nación española Zapatero. Esperemos que esto no suceda por el bien de todo y de todos. Los españoles ya deberíamos estar vacunados contra el infantilismo, el buenrollismo, el populismo y el síndrome Alicia.

    ¿Esto que digo puede herir a algún católico? Puede, pero más me hiere a mi los extraños movimientos que últimamente vengo observando en MI iglesia.


    ResponderEliminar
  5. ¿Qué se tomó hoy para desayunar, don Bate? Lo digo por que deje algo para los demás. Enhorabuena por su entrada y por sus posteriores respuestas. No ha dejado títere con cabeza, oiga.

    ResponderEliminar
  6. Se ve lo que se quiere ver, Bate. Si te empeñas en ver a ZP en el papapaco (que pienso que lo estas desde el primer día), lo acabarás viendo. Ves infantilismo, buenrollismo y todas esas mierdas horribles en una anécdota no sabemos si cierta, con seguridad exagerada y falta de contexto. Va el Papa por un pasillo y se encuentra a un guardia de pie... que coño hace de pie?, pregunta, vigilo, dice el cabo, pues siquiere vigilar sentado, por mi no se prive. Y no sigo porque me acabo de casi amputar un dedo y se me saltan los puntos... pero tu post de la beata d'Aimeric tela... Si gogleas un poco verás santos a mantas alertando de la afectación del quietismo y abogando por menos forma y más fondo. Digo yo que en algún punto medio nos encontraremos algún día.

    ResponderEliminar
  7. Dos veces dos he perdido la respuesta, y justo me acaban de coser el anular por la mitad tras tremendo error de concepto en el uso del jamonero. Enfin, correligionario Bate, que si empeña en ver en el papa a una especie de ZP, no dudo que lo terminará consiguiendo, pero al menos, juegue limpio, esta anécdota no sabemos si inventada, sesgada sin duda, del papa llevándole pantumaca a un suizo, pues no me la creo. Terminaba yo en plan conciliar en las replicas muertas, pero es que tengo el dedo que parece una berenjena. Nos emplazamos cuando me quiten los puntos.

    ResponderEliminar
  8. Oye, espero que no sea nada lo del dedo. Yo, por si te interesa, por 10.000 pavos te vendo un dedo mío.

    (cuando tenga tiempo respondo, querido)

    ResponderEliminar
  9. Gracias por la oferta del dedo... Debe ser un pedazo de dedo ¿qué tiene?¿wifi?... De momento sigo con el que Dios me dio

    ResponderEliminar
  10. Jua juas, me parto.... Wifi no tiene, pero es un dedo bregado en mil batallas, musculado tras ejercitarse con miles de horas de estudio con el violonchelo. Técnicamente impecable. Posee una uña de primera calidad. Estamos hablando, por si no lo había dicho, del dedo anular de la mano derecha. Mire, para mantener y darle estabilidad al arco me basto con cuatro dedos. Si hay que rebajar el precio se hace. ¿Qué le parece?

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.