sábado, 16 de marzo de 2013

FRANCISCO

Al árbol se le conoce por sus frutos. Porque no se cosechan higos de las zarzas 

Amanece en El Escorial. La lluvia helada, a estas horas intempestivas, realiza su trabajo encomiablemente. Chapoteando entre charcas nacidas del agua que cae del cielo en el andén 5/7, camino, espero y pienso. Ni cercas ni lejos, en el 1/3, ahí al lado, la poca gente que alfombra el andén, murmulla cual luciérnagas apagadas y simplonas, memeces. Lo suyo un sábado por la mañana. El frescor del amanecer y la atosigante bruma silenciosa envuelve la estación barnizando de un esmalte antiguo, sepia, a la plancha, la fachada principal. Sobresale como un parto consentido del mustio silencio el graznido seco y ronco de un cuervo negro. Estos bichos alados tienen una curiosa forma de ejercer el amor y la fraternidad con los hermanos de su misma especie. En estas me hallo, intentando plasmar en una hoja suelta que guardo en el libro El Villorio de William Faulnerk (un escritor macabro, extravagante, desproporcionado, obsceno, pueril, inmoral y estilisticamente rebuscado, pero al que es pertinente aplicarle lo que el filósofo Wittgenstein dijo de Shakespeare: "En él todo es equívoco, absurdo, todo está entremezclado y, sin embrago, al mismo tiempo, todo es completamente justo"mis pensamientos de un sábado frío como todo sus muertos, cuando, decido darle una oportunidad (¿quién soy yo Señor para dudar de él?). 

Convendremos que los primeros gestos de cara a la galería de Francisco están cargados de un populismo de alta intensidad, de un populismo barato que raya peligrosamente -ay- con la demagogia, y que probablemente descanse en el error. Esa linea delgada que separa la humildad franciscana de la demagogia latinoamericana o europea hay que delimitarla con trazos gruesos y firmes. ¿Tiene que ver su acendrada argentinidad con tal desafuero formal en la Liturgia? Lo parece. Lo que repudio en un político, el populismo, ese cáncer social que confunde interesadamente la pobreza, el ser pobre, con ser bueno y manso como un cordero, tampoco lo acepto en un Papa. Profetizo un pontificado de Francisco siguiendo ese malhadado camino bajo el lema zapaterista: Ni una mala palabra ni una buena acción. 

Recordemos que la cabeza de la Iglesia es Cristo, no el Papa, al que debemos obediencia, pero con sus límites. Del Capítulo VII de la Universi Dominici Gregis, promulgada por el Beato Juan Pablo II:  Después de la aceptación, el elegido que ya haya recibido la ordenación episcopal, es inmediatamente Obispo de la Iglesia romana, verdadero Papa y Cabeza del Colegio Episcopal; el mismo adquiere de hecho la plena y suprema potestad sobre la Iglesia universal y puede ejercerla. Cardenal  J. Henry Newman:  "...Pero un papa no es infalible en sus leyes ni en sus mandamientos, ni en sus actos de gobierno, ni en su administración, ni en su conducta pública (...). ¿Fue infalible san Pedro en Antioquía, cuando san Pablo se le resistió? ¿San Víctor fue infalible cuando excluyó de su comunión a las Iglesias de Asia ? ¿ O Liberio cuando excomulgó a Atanasio ?". 

La divina complacencia de mi alma es para quién es. Dicho esto, aprovecho ahora que el chaparrón remite y unos rayos de sol salen tímidamente a reclamar lo suyo para pedir una oración por mi alma. Si estoy equivocado, que lo espero, alabado sea el Señor.


2 comentarios:

  1. Ya veremos qué sale. Yo le doy el beneficio de la duda.
    Además no olvidemos que Hugo Chávez intercedió ante Cristo para que saliera elegido, según dijo el nuevo presidente bolivariano de Venezuela. Algo bueno debe ser para que el comandante hiciera eso (Modo ironía: ON).
    Un saludo

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  2. Hombre pordió, Caraguevo, si el fiambre embalsamado -¿lo está?- intercedió para que saliera elegido Paco I, me quedo más tranquilo, pero mucho más.

    Un abrazo (¿Y esas ojeras cómo van?)

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