martes, 19 de marzo de 2013

Cristo y la adultera



Pieter Brueghel el Viejo extrae del Evangelio las palabras "aquel que esté libre de pecado entre vosotros, que tire la primera piedra", y pinta y engendra y da vida y luz y muerte a las sombras que asustan con sus pinceles llorosos y hambrientos de gloría, dormidos en cal viva, apestados por su querencia, que Jesús se detenga para escribir en el suelo, ante los pies de ella, la adultera, la mayor lección de misericordia jamás dada. "¡Que tire la primera piedra!".  Una serie de piedras que no han sido arrojadas quedan en el suelo, a la izquierda de la mujer. Pero eso fue antes de que El apareciese en escena. Y muchísimos años antes de que F.W. Murnau filmase su primer plano. Al puto fariseo del bastón que se hace el longi le pongo cara y fecha.

4 comentarios:

  1. Todos llevamos piedras con las que acusar en algún momento de nuestra vida a cualquiera, don Bate. Ese fariseo no es tan distinto ni tan distante de nosotros mismos. Usted le pondrá cara y fecha; yo también me las pongo, no lo dude. La vida que se nos ha dado implica un continuo autoexamen. Hasta el fin de nuestros días.

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  2. La verdad es que el cuadro es impresionante, impresionante! Hace justicia al Evangelio. Como dice Gaugamela, la vida implica un continuo autoexamen... y una continua conversión.

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  3. Pues sí, el cuadro es impresionante, y todos pedimos por la verdadera conversión de quién la busca, de arriba abajo, desde lso que están en la cúpula hasta el menor de los nacidos.

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