martes, 26 de febrero de 2013

La Culpa


              
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       Del blog El Café de Ocata: ""El cristianismo nos ha dado tres cosas: la música sacra, la profundización del alma y la mala conciencia, que al menos nos ha dado a su vez una gran literatura".

        
      La culpa -esa gran ignorada donde reposa la consciencia-, como dejó escrito San Bernardo de Claraval, no está en el sentimiento, sino en el consentimiento. En una época que la gente sale del almario para ahondar en sus intimidades y ventilar,  mayormente por el maldito parné, su mustia vida privada, uno prefiere profundizar y excavar en su alma para paliar los tropiezos que da a cada paso, que son numerosos. Soy consciente. Ciertamente, que no todo lo que encuentro y percibo en Ella, en mi alma, es bueno, ni luminoso, ni siquiera claro; más bien, para qué engañarnos, choco una y otra vez con la oscuridad del alma, de mi alma, pero es necesario, y justo, entrar en esta estancia principal de nuestro ser para airear, oxigenar, lo malo que queda en ella y que inevitablemente  intenta agarrarse a las entrañas de mi alma como una lapa se aferra a la parte elevada de la roca. Y es aquí donde hace su triunfal entrada, a modo de previsora alarma que nos avisa apremiantemente de que la cosa por ahí adentro no marcha bien del todo, la mala conciencia, o lo que es lo mismo, el sentimiento de culpa, ese sentimiento tan cristiano sin el cual estaríamos perdido. El alma desordenada lleva en su culpa, para más inri, la pena. Detrás de una mala conciencia, paradójicamente, no encontramos una buena conciencia, al igual que, detrás de una mala acción no encontramos una buena acción. El sentimiento de culpa es lo que nos salva.  Es importante tener claro esta infalible intuición ya que sin sentimiento y consciencia de culpa no alcanzaríamos nunca el perdón y la gracia. Antes del perdón, la culpa nos va dando bocaditos y señales, y si le dejamos pacer a su antojo, nos perderemos. Debemos aprender a perdonar. Si la culpa nos salva de caer en el relativismo moral y toda su asquerosa cohorte, el perdón nos deja reposando sobre  prados de hierba fresca junto a fuentes tranquilas. Sin ese descanso ineludible, sin ese descanso necesario e imperioso que nos proporciona el perdón, el alma estaría expuesta y a expensas una y otra vez de cualquier alma en pena llena de mala fe. Por lo tanto, "la mala consciencia" cristiana es un bien a cuidar.

1 comentario:

  1. Pienso que el cristianismo nos enseña ante todo que Dios nos ha creado para El, y no porque sí. El sentimiento de culpa es el conocimiento que tenemos a veces de no estar a la altura del amor de Dios, de no haber amado lo suficiente. Y sí, es un gran bien que recibimos cuando lo pedimos. Existen preciosas oraciones, algunas dedicadas a la Virgen, donde le pedimos que nos conceda 'abundancia de lágrimas para llorar nuestros pecados'.

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