lunes, 25 de febrero de 2013

La china de mi barrio

Se llama Su-chán o algo por el estilo, pero yo la llamo Susana. A ella le gusta que le llame así, la españoliza. A los guiris, como norma general, les encantan que le españolicemos su nombre. Recuerdo a Faruk Hadzibegic, un jugador bosnio del Betis (el segundo equipo de la ciudad) al que al final la parroquia del Benito Villamarín (paso de llamar a ese futbolín, Manuel Ruiz de Lopera) acabó llamándole Pepe, para qué complicarse la vida, ¿no?. Le caigo simpático a mi china sólo por ser de Sevilla. El primer trabajo que encontró Susana cuando llegó a España de su Shangai natal, trayéndose con ella todo el sol de su tierra en la mirada y la gracia que caracteriza a los chinos de la China, fue vendiendo claveles chillones en la Feria de Abril. Guarda un recuerdo grato de mi tierra, tanto que creo que es la única china del mundo que está deseando que llegue la Cuaresma crsitiana para hacer "tolijas". El otro día, mientras terminaba mi café en el dispensadero de la china donde vamos a abrevar los pollos de la calle A, apareció un cliente habitual, algo aperroflautado el nota, empanamiento total, ojos abesugados y con el pelo que parece que lleva una rueda de churros en la chorla. Como recien salido de Jamaica pero sin sol, para entendernos. A lo que iba, que va el nota y le comenta a Susana que si le permite pegar en la pared del local un cartel de una manifestación pro-15M, la Marea blanca, o algo por el estilo holgazán a lo que son tan aficionados el perroflautismo patrio. Total, que le dice la china al flojo "nanai de la china". Tal como lo cuento. Mi orgullo se vino arriba y unas briznas de amor invadió mi corazón  por esa fenomenal mujer, ya que fui yo el que le enseñó a Susana esa castiza expresión. Demasiado. No había mejor momento para soltarla. Pero ahí no queda la cosa, señores, qué va. Se da la vuelta el aspirante a Melendi y me pregunta todo serio "¿tú tampoco estás por la sanidad gratis, Bate?".  El silencio se podía cortar. La china sabe de sobra lo que pienso de estos chiquichanclas, pero el muchacho tampoco me cae mal. Así que decidí ser benevolente con él, y le dije: "A ver, te lo voy a explicar sólo una vez: en este puto mundo no hay nada gratis. Ni siquiera la hierba que te has fumado antes de entrar aquí te es gratis, te enteras!". Total, que le invité a un par birras, para no variar nunca paga él, y le dí un par de palmadas en la espalda.  «Tantum valet scientia quantum operatur». Susana sacó el plato de "tolijas" y me cobró la hijaputa las dos que me zampé. Esta china llegará lejos, pensé. Y yo me alegro. El mundo es de los emprendedores.., y los chinos.

4 comentarios:

  1. jajaja! ¿Y qué pensabas? ¿Que por enseñarle un par de frases te iba a regalar las 'tolijas'? Son sabios los asiáticos!

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  2. jajajajajaja. Buenísimo lo de "nanai de la China" y lo de "el segundo equipo de la ciudad"

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  3. Real como la vida misma. Muy bueno Bate.

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