domingo, 20 de enero de 2013

Mi palacio de cristal


La palabra "nostalgia" la inventó, el 22 de junio de 1688, Johanes Hofer, un estudiante de medicina alsaciano, al combinar la palabra nostos (retorno) con la palabra algos (dolor) en su tesis, Dissertatio medica de nostalgia, para describir la enfermedad de los soldados suizos obligados a vivir lejos de sus montañas. Esta banda norteamericana -Palaxy Tracks-, de un gusto exquisito, me produce el mismo ardoroso y nostálgico sentimiento que les producía a los soldados suizos que salen de su patria las montañas.  Una música pensada, preñada para desgarrar los recuerdos, para engañar la melancolía haciéndote creer por enésima vez que todo volverá a ser como antes. Nada volverá a ser como antes. Con estas canciones me ocurre invariablemente como con algunos libros, son tan poderosamente bellas, tan cercanas a la perfección, que transmiten una energía que termina descansado para siempre en la memoria (hoy tengo el cursi subido, será la nieve, que no deja de caer). A veces ocurre con el arte, la escritura o la música, que una obra es tan poderosamente grande y poderosa que llega a transmitir una energía que termina descansado apasionadamente en nosotros. Consideras, entonces -bien lo sabes-, una verdadera tragedia griega y una maldición de proporciones bíblicas que en Ella acabe posándose las horas muertas que terminan por declinar y ensuciar la luz de sus primigenias horas de un verdor ocaso. De esta quema de rastrojos para el alma que deja el paso del tiempo en las obras, no obstante, siempre se salvan aquellas que están impregnadas en su núcleo embrionario del agua turbia que emana de la inmortalidad. Hablo de esas obras que se pegan a nuestros sufrimientos y amarguras como una asquerosa sanguijuela hematófaga; nos succiona la herida y consiguen que al menos remitan los diagnósticos más pesimistas….











4 comentarios:

  1. Decía el Fausto de Goethe:

    "Entonces podría decir a este instante: «Detente, eres tan bello». Así la huella de mis días no se perderá en los eones. En el presentimiento de esta gran alegría, disfruto, ahora, del instante supremo”.


    Una música especial, don Bate. Para escucharla en la oscuridad de la noche o en largo viaje.

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  2. Porque nada podrá ser lo que fue…, claro está a través de los copos de nieve… que no vi. Y es “perversamente” natural; y es naturalmente necesario. Creemos atrapar un instante para siempre. Y ¿Qué es Siempre? ¿El soplo de aliento durante el cual deambulamos por estos pagos terrenales, complicándonos en muchos casos la existencia? No sé. Creo que todo es más sencillo y a la vez más profundo de lo que vislumbramos a través de esa ventanilla de tren. Una oscuridad en la que apenas intuimos la aureola del brillo de nuestra nariz. Nariz y boca que proyectan vaho sobre el cristal, desdibujando la negrura. Un tren en el que viajamos hacia la eternidad y que apenas nos permite cambiarnos de vagón, pues cada edad tiene sus afanes y miedos.
    Nos dejamos atrapar por un momento banal, de polémica noticia y olvidamos el instante mágico y entrañable que parece, con latente insistencia, resistirse a morir.

    "El tiempo de la inocencia en la vida está enterrado en su corazón
    Se muerde la lengua en su lugar
    A continuación, me di la vuelta y me dicen: "Hey ... nos vamos?"
    Me ahogo en un mar de voluntad de cambiar mi vida por ti
    Sé que no son nuestros amigos
    Pero tal vez podríamos aprender a cambiar

    Tal vez te estás aferrando demasiado fuerte, querido
    El sol en tus ojos te ciega

    La noche de la muerte nos ocurrió que una densa niebla cayó
    La misma historia de siempre dijo
    Pero una y otra vez volvere a contarlo"

    (Me & you & him) Palaxy Tracks

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  3. Guardo tu texto en "favoritos". Me ha encantado la letra de (Me & you & him). Muy bien traída.

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