martes, 29 de enero de 2013

Frustración

Escucha, estimado señor Torrrijitas, hay mucha frustración en el ambiente, ándale con ojo. Sobre todo en la juventud. Caminan desconsolados por la calle, como zombies, con los hombros caídos y la mirada perdida y retadora. Retan al diablo, y no lo saben. "Nos queda la esperanza, ¿no?", me dijiste. ¿Qué esperanza, ni qué leches, tronco?. Han despojado al personal de esperanza, de las agarraderas que nos une a Dios, les han quitado la fe, se han reído de ella, se la han tomado a guasa, se mofan del que dice ser creyente y al final, resulta que la fe es la última tabla de salvación a la que se agarra una persona cuando la están moliendo a palos por todos los putos sitios. Que se jodan los incrédulos. El índice de alcoholismo, y esto no lo dice ningún estudio encargado por una consultoría ni por ninguna administración, te lo digo yo Torrijitas, debe estar por las nubes, desbocado como un ciervo en berrea. Vengo observando a la gente demasiado pasada de copas y tiros de farlopa adulterada, pasada de mierda y de rosca. Y no beben para celebrar nada, no, no hay nada que celebrar, la fiesta hace tiempo que acabó, beben para olvidar, beben porque han dejado de querer a sus caris, porque nunca aprendieron a amar, beben porque están frustrados, asqueados, beben, se drogan y se castigan el cuerpo y el alma porque no saben hacer otra cosa, beben para emborracharse con mal vino y olvidar que perdieron la primera fe mientras cambiaban de canal de tv y mandaba el último Wuasa a la guarrill@ que conoció en el insti. Y de ese camino que lleva a la perdición se es fácil entrar, pero tan complicado salir de el como a una rata librarse del pegamento con el que se le ha untado el lomo para que perezca asfixiada por la angustia. "La generación mejor preparada de la historia del país" nos ha salido rata. Era inevitable, Torrijitas. Implantar el relativismo a todos los niveles, y en todas las capas de la sociedad, hacer del nihilismo una forma de conducta y fomentar el suicida Carpen Diem sólo se le ocurre instaurarlo a un país enfermo, agotado, insano, donde las aberraciones de cualquier naturaleza son moneda común: "España paraíso del aborto". Toca joderse, apretar los puños y aprender a rezar. Oí hace poco en una peli una frase cursi que se me ha venido a la memoria: "la vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento", y éstos angelitos van camino de morir de asfixia. Dios, nunca llegué a pensar que un par de guantazos a tiempo salvarían vidas.





4 comentarios:

  1. ¡Qué gran ironía! ¿Verdad? Ahora que estábamos tan convencidos de que nadie podía con nosotros… empieza a agrietarse el barco y salen ratas por todas partes. En España ya vivimos nuestra buena dosis de corrupción hace años, pero si alguien creyó que era pasajero, se equivocó de medio a medio. La crisis moral tenía que acabar afectando a la economía, a la empresa, a la política, a la educación… La cuestión es que ahora estamos como estamos. ¿Y qué vamos a hacer? Porque yo de momento sólo veo feminismo rancio, homosexualismo político, ideología nefasta de género e insultos y ataques a quien no pase por el aro. Se habla mucho de volver a retomar los valores, pero se hace poco. Bueno, no quiero deprimirte más…

    Un abrazo!

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    1. Una luchadora como tú, Elige, nunca me deprime, me anima.

      Otro abrazo.

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  2. Qué bueno tu comentario, me ha encantado!
    Un saludo desde Illescas.
    Pilar

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  3. Otro saludo para ti, Pilar de Illesca. Muchas gracias.

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