miércoles, 31 de octubre de 2012

Se me ha muerto el perro


A mi no, que no tengo, a un amigo del curre. Se trata del mismo tipo al que hace días le saltaron todas las alarmas cuando le susurré por lo bajini el nombre de Escrivá de Balaguer. Delicado como un crisantemo que es el muchacho, anda algo alicaído por esos mundos de Dios flagelándose por los bares, metiéndose entre pecho y espalda latigazos de tinto. “Se me ha muerto el perro de viejo, Bate”, fueron sus palabras: “... y esta tarde no voy al curre”. Con dos huevos. Después de darle el pésame y ponerme a su entera disposición, “¿Cuántos años dices que tenía Sombra?”, le pregunto si los de arriba, ya saben, los de arriba, están al tanto de que vas a faltar a tu puesto de trabajo por el triste fallecimiento de Sombra. "No problem", me contesta, han entendido la situación y me pillo el día libre. Con dos huevos, defendiendo los derechos de los trabajadores, y las trabajadoras,  claro. "Lo más importante -continua- ahora es enterrarlo en su tierra". "¿En irlanda?", le pregunto (el pobre Sombra era un setter irlandés). En este tramo de la conversación creo que intuyó que me estaba tomando algo a guasa su desgracia, y no es eso, no es eso, aunque uno era consciente, de eso no tengo dudas, que el colmillito cada vez se me iluminaba más. "No hombre -sonrió-, Sombra nació en mi pueblo, Lopera, en Jaen, es andaluz como tú". Ah. Eso me alivia. El hombre, siguió contándome  las últimas horas de Sombra en la tierra antes de llegar al paraiso canino para unirse en un solo ladrido al dios Can. "Falleció con un huesito de pollo entre los dientes. Sereno." Llegado a ese punto de fusión amorosa, corté a mi amigo del curre y le dije que yo sí tenía que ir a trabajar. Que ya seguiríamos hablando. 

Y ahora iré al grano, que diría un dermatólogo: ¿Ustedes creen que es serio faltar al trabajo porque se te ha muerto el perro? ¿Y creen que es serio que la empresa te permita faltar al trabajo porque se te ha muerto el perro? ¿y qué pasará cuando se le mura el canario? ¿Nos hemos vuelto todos perroflautas o es que ya en estos tiempos ni siquiera los perros son lo que son?

Están despojando a los perros de su perrunidad para convertirlos en tristes mascotas cursis para que los lelos y las lelas puedan jugar a las familias.

9 comentarios:

  1. Estimado amigo, cada día nos estamos cretinizando más y más. En Nueva Zelanda acaban de dar a un río rango jurídico de persona. Lo leí en un artículo de la Fundación Heritage. Me quedé perpleja. Una cosa es amar a la naturaleza y protegerla y otra darle rango de persona. Con el perro de tu amigo está sucediendo lo mismo. En el currelo suelen darte un día de permiso si alguien muy cercano a tí, por ejemplo, un familiar directo que se ha muerto, pero ¿un perro?. Por mucho que se le quiera y por muy triste que una perona puede estar, no es lo mismo que el caso de una persona.
    Pues nada, así vamos.

    Saludos.

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    1. "En Nueva Zelanda acaban de dar a un río rango jurídico de persona."

      Creo que algo parecido dice el nuevo Estatuto de Andalucía respecto a la cuenca hidrográfica del Guadalquivir. Que se lo pregunten a los probres extremeños.

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  2. Bate, corazón, esa frase "¿En irlanda?", le pregunto (el pobre Sombra era un setter irlandés), demoledora. Todavía me estoy riendo...
    Aparte, el mundo está cada día más loco. Ya ni siquiera por el luto del perro, (he dicho luto, no Pluto, ¿eh?), sino por mil situaciones que se dan todos los días y que son aberrantes, pero todo el mundo hace como que son lo normal, no sea que les acusen de ser poco progres...
    En fin, abrazos.

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    1. (he dicho luto, no Pluto, ¿eh?)

      tú si que está sembrá, miarma...

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  3. Pero qué poca "sensibilidad", don Bate. Mira que soltarle la guasa de si lo van a enterrar en Irlanda, es usted la monda, je, je, je!!
    Vaya momentazo!!
    Ej que me parto!!
    Ahora en serio. Los jefes de su empresa son unos santos. Yo le suelto al mío esa historia (bueno, no se me ocurre) y directamente me despide. Nos estamos pasando bastante. Y empezamos a confundir y traspasar sentimientos de forma que magnificamos lo pequeño para obviar lo realmente importante, nuestros semejantes, esos seres que transitan a nuestro lado y por los que apenas sentimos sino indiferencia, la mayor parte de las veces. Claro que,prestarles atención, nos comprometería demasiado y eso sí que exigiría sacrificar nuestro preciado egoísmo, nuestra economía y nuestra tranquilidad.

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    1. Un perro no pregunta ni pide, Gaugamela, simplemente se limita a sentar el culo en el lugar más caliente de la sala. Un hombre, una mujer, un ser humano es algo más jodidamente complicado.

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  4. ¡Guau! Por lo que leo, después de lo de Irlanda, te contuviste, y no comentaste nada parecido a "¡Qué perra vida!".

    Lo dicho, ¡guau!

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  5. Posodo; "¡Qué perra vida!", ¿es la peli de Frank Capra que ven los canes en Navidad?

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  6. "Lo dicho, ¡guau!"

    Jajajajajaja.... abusón. Artista.

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