viernes, 19 de octubre de 2012

Interminables días ...





Esta banda, y concretamente, esta canción, se encargaron un breve periodo de mi vida de ponerle sonido y colores limpios a unos interminables días. Complicados de verdad. Días de dolor, incertidumbres y tristezas. Días y horas ahogados en un vaso de vino agrio que nunca acababa. Días y semanas de tormentas interiores y exteriores, días... 

Actúo –la canción- como una sedante pócima quimérica. Como el brebaje necesario que cura las heridas más inexpugnables, esas heridas del alma que tardan en cicatrizar e, inevitablemente dejan huellas. El día que dejas atrás esas huellas, vez de nuevo la claridad de la luz de forma radiante .

2 comentarios:

  1. Sigur Ros, es... ¡hay que oírlo! A mi me deja ko. Me ha encantado verlo en tu diario. Un abrazo

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  2. Sigur Ros, es...BESTIAL, amigo Angelo. De una bestialidad nada diabólica, sino mansa y humilde. Alejada del orgullo.
    A mi me ha encantado verte por aquí, que lo sepas.

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