jueves, 10 de mayo de 2012

Visitación -1ª parte-






La tabla pertenece al Retablo de san Wolfgang de la ciudad de Salzkammergut, es obra del austriaco Michael Pacher (h. 1435—agosto 1498). Contiene escenas piadosas de la vida de Jesús y la Virgen María. Templo el tiempo, me paro y aminoro el pulso del alma con esta cartela de "La Visitación de la Virgen María"

Aparte de la inconmensurable belleza del lienzo,  artisticamente apoyado en un gótico majestuoso, lineal y lírico, sobrecoge su frescura, su cadencia psicológica, su ausencia de luz natural, la caída del ocaso, dejándome a su paso, un agrio nudo en la garganta el ver la cara de preocupación y amargura de la virgen y su prima Isabel. La acompañante, esa mujer que parece que porta en la cabeza una almohada, no sé quién es, pero tampoco se le ve muy risueña. Algo pasa. 

Sabemos por el evangelista Lucas (1, 39-45) que "En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!" . 

Pero la visión del pintor se para justo antes del gozoso encuentro. Justo antes de cruzar María el umbral de la casa de Zacarias. Antes de llegar a la ciudad de Judá, de la que habla y nos da una señal san Lucas, Maria, ensimismada en medio del sofocante calor de la mañana y la oscuridad de la noche del desierto, tuvo tiempo para saborear a solas, de nuevo, el anuncio del ángel Gabriel: "Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres."  Tuvo tiempo también para penetrar en el insondable misterio del que a partir de la visita del ángel anunciador, ya formaría parte Ella también. No debió ser sencillo para una muchacha cargar con tan alto designio divino, pero no se arrugó y le salió a borbotones la fe: 

«Proclama mi alma la grandeza del Señor,
y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador;
porque ha puesto sus ojos en la humildad de su esclava,
y por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
su nombre es Santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.»













3 comentarios:

  1. Estás muy mariano tú (lógicamente) este mes.
    (Y si alguien protesta, allá él, ¿no?)

    Y lo más impresionante (como humanos) es lo que dices:
    «No debió ser sencillo para una muchacha cargar con tan alto designio divino, pero no se arrugó y le salió a borbotones la fe.»

    Un saludo.

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  2. Muy mariano, y muy poco marinista (mr12), querido posodo.

    Lo que debió sufría la madre del Señor no está en los escrito, mejor dicho, sí está en los escritos: "A ti misma una espada te atravesará el corazón" (Lc 2,35).

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  3. Una anotación muy bonita aunque hay un lapsus -aparte de no habérseme ocurrido a mí- y es que mencionas que es una tabla y luego dices que es un lienzo.
    ¿La foto es tuya, así virada? Pues si lo es espero más piezas del retablo.
    Un saludo

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