martes, 24 de abril de 2012

“Pila Rahola defiende que los elefantes tienen más humanidad que los humanos”





Creo más bien que lo que pretendía señalar doña Pilar con su estúpida frase, referente a la caza del rey en Botsuana, es que los paquidermos y las paquidermas, claro, tienen más dignidad que algunos humanos. Pero al final se ha cortado un poco, cosa que a una verdulera como ella,  le habrá costado bastante y se ha quedado con lo de la humanidad de los elefantes. Que también tiene bemoles.

El problema que yo encuentro humanizando a los animales es que al final podemos acabar animalizando a las personas. Siempre digo que no es igual de importante una ardilla o un lince que un señor. Pero para ellos, para cierta parte de la progresía, la izquierda, los ecologistas o los animalistas, sí. Pondré un ejemplo; el lince es intocable para esta patulea. Lean esta nota de prensa referente a una hembra de lince atropellada en Doñana que esperaba un cachorro:

Huelva, 15 mar (EFE).
La hembra de lince hallada muerta el pasado viernes en la vía Algodonera-Laguna de San Lázaro, dentro del Espacio Natural de Doñana, estaba embarazada
  (qué tierno y socialdemócrata) de un único feto, han indicado a Efe fuentes de la consejería de Medio Ambiente. El cadáver del lince fue trasladado al Centro de Análisis y Diagnóstico de la Fauna Silvestre Amenazada.

En cambio, los cadáveres de de las crías humanas son arrojados a la basura sin contemplaciones, sin un  mínimo de dignidad, valor moral exclusivamente inherente al ser humano. Ya saben, ojo que no ve, corazón que no siente. Para esta gentuza y demás fauna desquiciada que ha perdido por el camino que conduce a la locura el contacto con la realidad y que en cierta manera, son incapaces de discernir y desentrañar el bien del mal, que el cadáver de un feto humano sea arrojado a un estercolero -que es a lo que se dedican en las clínicas abortistas- es de lo más normal del mundo. No vayamos a comparar la cría de un lince -¡hombre pordios!- con la de un ser humano. Son así de aseados y peligrosos con los de su propia especie. 


Ahora, que no le toquen a sus elefantes, ni a sus linces, ni a sus mascotas. Si la princesa del pueblo, Belén Esteban, es capaz de matar por Andreita (¡cómete el pollo!), estos perroflautas ni les cuento lo que serían capaces de perpetrar si a usted, querido lector, se le escapa una patá para defenderse de su chucho.





3 comentarios:

  1. Es patético. Es el rollo Disney. La relación del hombre moderno con los animales es una relación mascotizante. Un puro artificio. Un elefante es un bicho de una siete toneladas. Come unos 120 kilos de vegetales al día. Su convivencia con los humanos obliga a tenerlos acotados en reservas para que los fotografíen los pijos, y cuando hay demasiados elefantes, vienen otros más pijos y les pegan cuatro tiros. Y así se sostiene una reserva. Podríamos dejar que se reprodujeran librement y al pobre negro que le destrozan el sembrado darle unos golpecitos en la espalda, o decirle en plan guay: hombre blanco pagar impuestos, hombre negro ser negro bueno con elefante... Tal vez por eso, los europeos y americanos extinguieron de sus territorios todo probiscidio conocido hace ya la intemerata.

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  2. Creo que esperaré a que sea mayor, he decidido dejar de contarle a mi hija las fábulas de Esopo, estimado Sr. IA.
    No vaya a ser que el día de mañana me acompañe a la matanza de un cochino y se lleve un disgusto.

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  3. Dentro de poco, cuando llegue el verano, y con él los mosquitos, a ver qué dicen.
    Un saludo

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