jueves, 1 de marzo de 2012

Desgarradora carta de Asia Bibi


Nacida entre 1964 y 1971, y casada con Ashiq Masih, Asia Bibi es una mujer católica pakistaní con cinco hijos. Fue condenada el día 8 de noviembre de 2010 a la horca por una corte del distrito de Nankana, por el delito de blasfemia contra el Profeta Mahoma, aunque el veredicto debe aún ser confirmado por un tribunal superior. Ha recibido la atención mundial, ya que es condenada por ser cristiana y no querer convertirse a la religión Musulmana. En Pakistán, como en otros paises islámicos, la ley sobre la blasfemia se utiliza "para resolver las propias cuestiones personales". El caso Bibi saltó a los medios en noviembre de 2009. En el mes de junio Bibi, quien es campesina, fue enviada a buscar agua mientras trabajaba en un campo, por lo que otras mujeres musulmanas protestaron ya que, al no no ser ella musulmana, contaminaría el recipiente y lo haría impuro. Le exigieron abandonar su fe cristiana y se convirtiera al Islam, a lo que ella se opuso.
En su defensa, respondió a sus compañeras que "Cristo murió en la cruz por los pecados de la humanidad" y preguntó a las mujeres qué había hecho Mahoma por ellas. Ellas, al oir tales palabras, acudieron al imán local, esposo de una de ellas, quien la denunció a la Policía por el delito de blasfemia. Y es que el artículo 295 del Código Penal de Pakistán pena con la muerte blasfemar contra el profeta del Islam.

"Mi querido Ashiq, mis queridos hijos:


Desde que he vuelto a mi celda y sé que voy a morir, todos mis pensamientos
se dirigen a ti, mi amado Ashiq, y a vosotros, mis adorados hijos. Nada siento
más que dejaros solos en plena tormenta.


Tú, Imran, mi hijo mayor de dieciocho años, te deseo que encuentres una
buena esposa, a la que tú harás feliz como tu padre me ha hecho a mí.


Tú, mi primogénita Nasima, de veintidós años, ya tienes tu marido, con una
familia que tan bien te ha acogido; da a tu padre pequeños nietecitos que
educarás en la caridad cristiana como te hemos educado nosotros a ti.


Tú, mi dulce Isha, tienes quince años, aunque seas medio loquilla. Tu papá y
yo te hemos considerado siempre como un regalo de Dios, eres tan buena y
generosa... No intentes entender por qué tu mamá ya no está a tu lado, pero
estás tan presente en mi corazón, tienes en él un lugarcito reservado nada más
que para ti.


Sidra, no tienes más que trece años, y bien sé que desde que estoy en prisión
eres tú la que se ocupa de las cosas de la casa, eres tú la que cuida de tu
hermana mayor, Isha, que tanto necesita de ayuda. Nada siento más que
haberte conducido a una vida de adulto, tú que eres tan jovencita y que
deberías estar todavía jugando a las muñecas.


Mi pequeña Isham, sólo tienes nueve años, y vas a perder ya a tu mamá. ¡Dios
mío, qué injusta puede ser la vida! Pero como continuarás yendo a la escuela,
quedarás bien armada para defenderte de la injusticia de los hombres.


Mis niños, no perdáis ni el valor ni la fe en Jesucristo. Os sonreirán días
mejores y allá arriba, cuando esté en los brazos del Señor, continuaré velando
por vosotros. Pero por favor, os pido a los cinco que seáis prudentes, os pido
no hacer nada que pueda ofender a los musulmanes o las reglas de este país.
Hijas mías, me gustaría que tuvierais la suerte de encontrar un marido como
vuestro padre.


Ashiq, a ti te he amado desde el primer día, y los veintidós años que hemos
pasado juntos lo prueban. No he dejado nunca de agradecer al cielo haberte
encontrado, haber tenido la suerte de un matrimonio por amor y no concertado,
como es costumbre en nuestra provincia.


Teníamos los dos un carácter que encajaba, pero el destino está ahí,
implacable… Individuos infames se han cruzado en nuestro camino. Hete ahí,
solo con los frutos de nuestro amor: guarda el coraje y el orgullo de nuestra
familia.


Hijos míos, (...) papá y yo hemos tenido siempre el deseo supremo de ser
felices y de haceros felices, aun cuando la vida no es fácil todos los días.
Somos cristianos y pobres, pero nuestra familia es un sol. Me habría gustado


tanto veros crecer, seguir educándoos y hacer de vosotros personas
honestas… ¡y lo seréis! (...)


No sé todavía cuándo me cuelgan, pero estad tranquilos, amores míos, iré con
la cabeza bien alta, sin miedo, porque estaré en compañía de Nuestro Señor y
con la Virgen María, que me acogerán en sus brazos.


Mi buen marido, continúa educando a nuestros niños como yo habría deseado
hacerlo contigo.


Ashiq, hijos míos amadísimos, os voy a dejar para siempre, pero os amaré por
toda una eternidad.


Mamá".



2 comentarios:

  1. Emocionantes y dulces palabras las de esta buena madre para con su familia. Desgarradora y tierna a la vez.
    No entiendo cómo puede pasar esto a día de hoy, La verdad es que cada vez entiendo menos la realidad. Ésta situación me parece absurda e inhumana. Las leyes de los hombres, por semejanza a las leyes de Dios, deberían estar imbuidas por la misericordia, la piedad y la compasión y no por un absurdo dogma anti-humano.
    Sólo puedo pensar que estas criaturas, me refiero a los musulmanes pakistaníes, y por ende todos las musulmanes que mal-interpretan un “código de conducta “como es el Corán, atraviesan por la su propia época inquisitorial. Espero que pasen ya a la Ilustración y su propio sigo de las luces. Aunque tal como se van desarrollando las cosas lo dudo.

    Un abrazo desde la sequía.

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  2. Como dice Locuaz, emocionantes y dulces las palabras de esta madre; desgarradoras, sabiendo las circunstancias en que las dice; e impresionante la absoluta falta, a pesar de la situación, de odio o rencor que muestran ellas, sólo explicable por el Espíritu que las infunde.

    Por cierto, este martes día 6 se presenta en Madrid un libro de conversaciones con ella, en la cárcel.

    Un saludo.

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