domingo, 26 de febrero de 2012

Revolución Francesa: "Soy el odio a todo orden que el hombre no haya establecido y en el que el hombre no sea rey y Dios a la vez""


Por fin el Papa lanzó aquel grito de alarma el 29 de junio de 1972 con motivo de la festividad de san Pedro y san Pablo: "El humo de Satanás entró por alguna hendidura en el templo de Dios: la duda, la incertidumbre, la problemática, la inquietud, la insatisfacción, el enfrentamiento se manifiestan. La duda ha entrado en nuestras conciencias". ¿Cuál es esa hendidura? Podemos situarla en el tiempo con certeza, podemos señalar el momento en que se produjo: 1789 y darle un nombre, la Revolución Francesa. Los principios masónicos y anticatólicos de la Revolución Francesa tardaron dos siglos en penetrar en las cabezas clericales y en las cabezas mitradas. Hoy ya es un hecho consumado; ésa es la realidad y la causa de las perplejidades de los católicos inquietos. Fue menester que los hechos estuvieran ante nuestros ojos para que lo creyéramos, pues a priori pensábamos que esa empresa era imposible, incompatible con la naturaleza misma de la Iglesia ayudada por el Espíritu de Dios: En una página famosa, escrita en 1877, monseñor Gaume hacía que la Revolución Francesa se definiera a sí misma del modo siguiente:

"Yo no soy lo que se cree. Muchos hablan de mí y bien pocos me conocen. No soy ni el carbonarismo ni la sublevación ni él cambio de la monarquía en república, NI la sustitución de una dinastía por otra, ni la perturbación momentánea del orden público. No soy ni los alaridos de los jacobinos, ni los furores de la Montaña, ni el combate de las barricadas, ni el pillaje, ni el incendio, ni la ley agraria, ni la guillotina... No soy ni Marat, ni Robespierre, ni Babeuf, ni Mazzini, ni Kossuth. Esos hombres son mis hijos, pero no son yo. Lo que hicieron son mis obras, pero no yo. Esos hombres y esas cosas son hechos pasajeros en tanto que yo soy un estado permanente... Soy el odio a todo orden que el hombre no haya establecido y en el que el hombre no sea rey y Dios a la vez"

4 comentarios:

  1. Y si alguien tiene dudas, que se lo pregunte a los vendeanos (a los pocos que quedaron vivos, claro).
    Si es que tanto Siglo de las Luces sólo podía traer deslumbrados y ciegos.
    Un saludo.

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  2. Posodo cojo el martillo buriel que utilizo para las chapuzas y me labro en el cerebelo tu frase: "Si es que tanto Siglo de las Luces sólo podía traer deslumbrados y ciegos".

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  3. Gracias, pero cuidado con hacerte daño ;-)
    Pero mira qué (¿casualmente?) leí anoche, y espero que te guste.
    Un saludo.

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