miércoles, 30 de noviembre de 2011

Antinfranquistas -jijijiji-



Lo han conseguido, están, estamos,  hablando de ello: Escucho a un guía y gurú antifranquista del tebeo zapaterista “Público” decir en Interconomía TV que Franco no pinta allí nada.  Que si “se aspira a convertir”  el Valle de los Caídos en un lugar “justo”  e “igualitario”, y en un “espacio de la paz”, los huesos del General Francisco Franco no pueden permanecer  ni un minuto más enterrado  en ese “sagrado” sepulcro.  Sagrado para mí, ojo, que conste... Un lugar católico, sagrado.  Iré al grano, que diría un dermatólogo: estoy hasta la po** de estos pu** rencorosos y enfermos mentales. Cuando murió Franco, el que les escribe, tenía nada más y nada menos que dos años. Con el tiempo, los libros y el socialismo abusando de su ingeniería social hasta las nauseas, he llegado a la conclusión que el general Franco hizo lo que tuvo que hacer, ganar la guerra a unos pobres tipos que gritaban “VIVA RUSIA” en vez de gritar “VIVA ESPAÑA”.  Ganar la guerra a unos pobres tipos manejados por el comunismo que mataban a lo mejor del país, los mártires de España.  A unos pobres tipos que proclamaron a los cuatros vientos que “España había dejado de ser católica” (Azaña), el del busto en el Congreso.  Todo empieza a cuadrar. Menos mal, que el zapaterismo suicida ha acabado. ¿no?


La comisión pide también que se habilite en Cuelgamuros un espacio para la meditación zen -qué cursis son estos pollos- que sirva para crear "una atmósfera de recogimiento y solemnidad".  Estos expertos -¿en qué?- de la comisión calavera son tan borricos, palurdos y analfabestias que piensan y creen que a los católicos en nuestras misas nos da por escuchar a  AC/DC  y en ese plan. Jijijijiji...!!. De Miguel Rios y su himno de la alegría no pasamos. O sea.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Un pasado comunista


MUERE Javier Pradera y los obituarios recuerdan con admiración y con ternura su paso por el Partido Comunista. El País dice de él que fue el gran intelectual de la Transición. Me pregunto si se recordaría con tanta ternura y con tanta admiración su paso por el Partido Nazi, en caso de haberse producido. No logro entender por qué extraño motivo el comunismo nos parece mítico cuando ha sido el totalitarismo más sanguinario de la historia de la Humanidad.

No sé qué ternura nos puede provocar una ideología al amparo de la que se han asesinado a más de 60 millones de personas, y no entiendo por qué motivo si la propaganda nazi se considera acertadamente apología de genocidio y está penada con años de cárcel, puede uno tan guapamente reivindicar el comunismo con adoración y nostalgia sin que le pase absolutamente nada. Es inadmisible esta permisividad con los que se empecinan en ser entrañables con el crimen; es nauseabunda su propaganda y una terrible ofensa a las familias de los millones de personas que cayeron abatidas por el régimen más siniestro y mortífero que jamás haya puesto en práctica el hombre.

La izquierda tiene que desvincularse de su tenebroso pasado, tiene que condenarlo y tiene que disculparse por haber justificado, en tantas ocasiones y con tanta arrogancia, los atropellos y las matanzas que el comunismo ha perpetrado. La apología de esta ideología y de estos regímenes tendría que estar perseguida y los que la practicaran tendrían que ser ejemplarmente castigados.

Si la izquierda quiere vivir plenamente incorporada a la democracia y al sistema de libertades no puede enorgullecerse de ser la heredera ideológica de aquellos criminales. Hasta que no se desmarque de ellos, estará en falso y será sombría, no tendrá ninguna autoridad moral para hablar de libertad ni de nada que tenga que ver con el progreso de la Humanidad. No se puede ser indulgente con tanto odio y con tanta muerte. Hay que rebelarse contra los que con su frivolidad escarnecen el dolor de tantas víctimas y de sus familiares.

Llama también la atención que El País dijera de Javier Pradera que fue el gran intelectual de la Transición, cuando todo el mundo sabe que lo que fue es el gran intectual sectario. La intelectualidad se basa en pensar, no en un desfile militar. El éxito de la Transición fue posible precisamente gracias a que los pragmáticos y los posibilistas se supieron zafar de tanto sectario incapaz del riesgo cultural de intentar comprender las razones del adversario. Considerar que Pradera fue un intelectual es como celebrar su militancia comunista: se trata de la misma indecencia. De lo poco que la izquierda espera de la libertad, y de la inteligencia.

Salvador Sostres

domingo, 20 de noviembre de 2011

Salmo 23 (22)

Salmo de David. 


El señor es mi pastor, nada me puede faltar. 
El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas 
y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. 

Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. 
Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. 





Donde está la verdad siempre hay belleza:






miércoles, 16 de noviembre de 2011

Desolación


Quedan pocos días para la elecciones, las “generalísimas”.  Susum Corda!. Rubalcaba, RbCb, llega a comparar en su obscena fiebre mental a la PSOE con un roble centenario que “se mantiene firme y bien anclado a sus raíces”. Odiosa comparación., difícil igualación. Ridícula. Veremos el 21 de Noviembre si las raíces del venerado y frondoso árbol son profundas e insondables. Me da que no. De todas maneras, al listillo de Alfredone y a su macarra apostolado no le falta una pizca de gnosis ni le sobra razón para confirmar lo que ansiosamente desean: España, nuestro país, nuestra dolorosa desgracia amada, nunca ha dejado de ser una unidad en el destino que siempre vota y votará por la miseria. “Una alcachofa, decía Maeztu, es difícil de tragar entera y en bloque. Pero hojita a hojita ya es fácil”. El PSOE es a España los que las hojitas a la alcachofa.
El PSOE siempre ha creído que a España se la puede conquistar con la dieta de la alcachofa, como a una vulgar rociito.  Al país del Jabugo con limpiezas dietéticas........ Pues lo hacen y se la llevan al huerto cuando les sale de las gónadas.


Alguien preparado deberá explicar el día de mañana porqué este particular club de mafiosos, y mafiosas, no ha desaparecido ya del mapa.

martes, 15 de noviembre de 2011

Marcos el romano de Mika Waltari


Marcos el romano persigue y busca apasionadamente por toda la legendaria Judea al excepcional hombre que avistó entre agonías y sufrimientos morir martirizado en la cruz. Extraño como un extranjero crápula, y perdido en las agrestes costumbres judaizantes de un pueblo realmente temeroso de Dios, y de Roma, Marcos, persona culta y leída, como mandan los cánones de la Roma de entonces, sospecha con claridad -hay razones para ello-, que el que muere cruelmente en el madero acompañado por dos desventurados e infelices rufianes es más que un hombre, es más que un asequible dios de los suyos, dios romano y corrupto como Júpiter, dios idólatra, dioses sin atributos divinos, sin tiaras de vida. Sencillamente sucede que el hombre que tiene delante, el que boquea el último suspiro y va a expirar crucificado, varón de dolores, es nada más y nada menos que un Dios hecho hombre. El Mesías. Si supieran lo que he llorado con esta escena... De los pañales a la mortaja, Dios mío.


Nada ni nadie, que es como decir el todo, podrá detener a Marco desde ese extraordinario momento de su visión en el que pisa el monte Calvario en su delirante y apasionada búsqueda de la verdad. “¿Qué es la verdad, Poncio?”. Que pregunten a Claudia, esa pobre y socarrona mujer algo locuela de atar y amor por culpa del Divino Galileo. Sólo desde el amor más profundo que nace de la amargura se sondea a lo lejos, la verdad. Fredirich Nietche: “Dios ha muerto”, lo que tú digas, fiambre....

Aún suspira agriamente, entre vainas enlutadas de jadeos y crujieres de huesos, la Verdad, y Marcos el romano, filosofo, vividor y perseverante y antiguo putero, percibe, siente, afirma como un cuchillo afilado de punta de piedra que, el que tiene delante de sus narices, el que muere entre estertores de esperanzas, de sus paganas necesidades, le puede descifrar el Camino a la verdad, pues, el camino, es El. Alabado sea siempre Jesucristo Resucitado.



Tomás luís de victoria  -Pueris Hehraeroum



sábado, 12 de noviembre de 2011

La sal de la tierra * (tres escenas y una canción.....)




I). Ahí va una deslumbrante, misteriosa y luminosa escena de la imprescindible película de Luc-Besson, Juana de Arco: La corte del delfín de Francia, el futuro Carlos VII (le put loc John Malkovich, nunca estuvo mejor) desconfía de la niña Juana. No tienen nada claro si la visionaria Juana, "la doncella de Orleans" ¡VIVAT!, es una mística o si realmente no está muy bien de la cabeza, si sus visiones o alucinaciones son productos de alguna enfermedad mental, de algún fanatismo extremo, unas setas en mal estado, o de algún enigmático contacto con lo Divino. Ante esta situación, sin ella saberlo, deciden ponerla a prueba. El Delfín que debe recibirla es un farsante, no es el real, lo han puesto ahí, adrede, con mala leche, una especie de siniestro RbCb del XIV, y el auténtico heredero galo (y algo gallina), presente entre lujosas bambalinas, descubre asombrado que la santa, entre cielos llorones de trompeterías y lágrimas, rápidamente percibe el engaño. Al poco -para ir terminando-, Juana, entre la asombrada y franchute multitud de la sala roco cocorocó, descubrirá al verdadero heredero de la corona de Francia. El príncipe, como no podía ser menos, cae rendido ante la gloriosa y bella Doncella. Esta, extasiada, le besa las manos esperanzadoramente. Lo ama, de la manera más dulce y virginalmente posible. Sin dudas, la pobre chiquilla, está tocada por la gracia de Dios.

__________



II) Yo debería haber muerto con 4 años de una meningitis, según los médicos de una clínica sita en la calle Luis Montoto
, antes, Oriente. (Al final, uno muere de lo que le dejan)+ (esto lo podría haber firmado San Alfonso María de Ligorio en su Preparación para la muerte). Toda mi vida ha transcurrido entre la enseñanza y el recordatorio de mi madre: "los médicos nos dijeron que tu no te podías salvar; me puse a rezar a Fray Leopoldo, dejé bajo tu almohada una estampa de Fray escoba,  y empezaste a mejorar". Por respeto a mi madre, y más tarde por propia convicción, siempre lo creí, supe que mejoré gracias a la intercesión de Ellos, y fijaros que es difícil creer en estas cosas, cuando lo más probable es que te tomen por un enfermo mental, un majara o algo parecido, por decir esto.

A mi, que se metan conmigo por gritar mi fe, me reconforta, aparte, de que a estas alturas de la película (de terror), me la refanfinfla. Si en este pobre..., país socialdemócrata, enfermo de zapaterismo, falso y lacayo de las modas, hubiera o hubiese un mínimo de dignidad, como mínimo, se respetarían las tradiciones. Lo más fácil es atacar lo que dicta la jauría que manda, los gurús de lo políticamente correcto, los comisarios de las buenas maneras, los dueños de la granja, los que no quieren para ellos, lo que tú recibirás. Pobres. Está todo tan raro...


_______




III) Mi preciosa hija (... 
Mira que es linda mi niña, y simpática, y buena) con poco más de un año: Una lejana habitación blanca de una casa, aún, más recóndita, a orillas de la vía de un viejo tren, repleta de peluches, muñecas, barriguitas, cocinitas, barbis, etc. Le dejo escondida entre la "juguetería" una figurilla tallada de San Martín de Porres. Ella no la había visto antes, nunca. La coge entre sus manitas, sonrie y la besa. De todas las figuras, de todos los peluches, todos los ositos y todas las fulanas y ridículas muñecas anoréxicas que se fabrican en los astilleros del horror actual -poeta-, sólo besa, la humilde figura del santo que un día me echó una mano. Y además, sabiendo lo que besa. ¿Qué les parece?. Mi hija, los niños en general, amigos y amigas, tienen absolutamente constancia de la santidad que les rodea. Están tocados, al igual que la Doncella, por la gracia de Dios. Somos nosotros, simples pecadores que dejaron un mal día de pescar en las fuentes de las aguas eternas que curan hasta los resfriados, los que les alejamos de los buenos (lo bueno) de esta vida. 
De todas maneras, calma. 
Sus ángeles de la guarda, a esta edad, no descansan.








“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, 
¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y 
hollada por los hombres”.  
(Mateo.5:13)