martes, 15 de noviembre de 2011

Marcos el romano de Mika Waltari


Marcos el romano persigue y busca apasionadamente por toda la legendaria Judea al excepcional hombre que avistó entre agonías y sufrimientos morir martirizado en la cruz. Extraño como un extranjero crápula, y perdido en las agrestes costumbres judaizantes de un pueblo realmente temeroso de Dios, y de Roma, Marcos, persona culta y leída, como mandan los cánones de la Roma de entonces, sospecha con claridad -hay razones para ello-, que el que muere cruelmente en el madero acompañado por dos desventurados e infelices rufianes es más que un hombre, es más que un asequible dios de los suyos, dios romano y corrupto como Júpiter, dios idólatra, dioses sin atributos divinos, sin tiaras de vida. Sencillamente sucede que el hombre que tiene delante, el que boquea el último suspiro y va a expirar crucificado, varón de dolores, es nada más y nada menos que un Dios hecho hombre. El Mesías. Si supieran lo que he llorado con esta escena... De los pañales a la mortaja, Dios mío.


Nada ni nadie, que es como decir el todo, podrá detener a Marco desde ese extraordinario momento de su visión en el que pisa el monte Calvario en su delirante y apasionada búsqueda de la verdad. “¿Qué es la verdad, Poncio?”. Que pregunten a Claudia, esa pobre y socarrona mujer algo locuela de atar y amor por culpa del Divino Galileo. Sólo desde el amor más profundo que nace de la amargura se sondea a lo lejos, la verdad. Fredirich Nietche: “Dios ha muerto”, lo que tú digas, fiambre....

Aún suspira agriamente, entre vainas enlutadas de jadeos y crujieres de huesos, la Verdad, y Marcos el romano, filosofo, vividor y perseverante y antiguo putero, percibe, siente, afirma como un cuchillo afilado de punta de piedra que, el que tiene delante de sus narices, el que muere entre estertores de esperanzas, de sus paganas necesidades, le puede descifrar el Camino a la verdad, pues, el camino, es El. Alabado sea siempre Jesucristo Resucitado.



Tomás luís de victoria  -Pueris Hehraeroum



6 comentarios:

  1. Me encantó esa novela, pero de eso ya hablamos, ¿no?

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  2. Sí, hablamos, y recuerdo que me dijiste que la leíste. Necesitaba escribir más sobre ella.
    Me ha parecido un libro con una profunda carga teológica, más de la que al principio pudiera parecer.

    Un saludo

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  3. Lo leí hace muchos años y me pareció muy bueno. Creo recordar que tenía una continuación: Marco, senador de Roma

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  4. Gulliver, un placer verle por aquí. Creo que la obra a la que se refiere es "S. P. Q. R. El senador de Roma". También me he leído de Waltari "Sinuhe el egipcio".

    Un abrazo amigo

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