sábado, 12 de noviembre de 2011

La sal de la tierra * (tres escenas y una canción.....)




I). Ahí va una deslumbrante, misteriosa y luminosa escena de la imprescindible película de Luc-Besson, Juana de Arco: La corte del delfín de Francia, el futuro Carlos VII (le put loc John Malkovich, nunca estuvo mejor) desconfía de la niña Juana. No tienen nada claro si la visionaria Juana, "la doncella de Orleans" ¡VIVAT!, es una mística o si realmente no está muy bien de la cabeza, si sus visiones o alucinaciones son productos de alguna enfermedad mental, de algún fanatismo extremo, unas setas en mal estado, o de algún enigmático contacto con lo Divino. Ante esta situación, sin ella saberlo, deciden ponerla a prueba. El Delfín que debe recibirla es un farsante, no es el real, lo han puesto ahí, adrede, con mala leche, una especie de siniestro RbCb del XIV, y el auténtico heredero galo (y algo gallina), presente entre lujosas bambalinas, descubre asombrado que la santa, entre cielos llorones de trompeterías y lágrimas, rápidamente percibe el engaño. Al poco -para ir terminando-, Juana, entre la asombrada y franchute multitud de la sala roco cocorocó, descubrirá al verdadero heredero de la corona de Francia. El príncipe, como no podía ser menos, cae rendido ante la gloriosa y bella Doncella. Esta, extasiada, le besa las manos esperanzadoramente. Lo ama, de la manera más dulce y virginalmente posible. Sin dudas, la pobre chiquilla, está tocada por la gracia de Dios.

__________



II) Yo debería haber muerto con 4 años de una meningitis, según los médicos de una clínica sita en la calle Luis Montoto
, antes, Oriente. (Al final, uno muere de lo que le dejan)+ (esto lo podría haber firmado San Alfonso María de Ligorio en su Preparación para la muerte). Toda mi vida ha transcurrido entre la enseñanza y el recordatorio de mi madre: "los médicos nos dijeron que tu no te podías salvar; me puse a rezar a Fray Leopoldo, dejé bajo tu almohada una estampa de Fray escoba,  y empezaste a mejorar". Por respeto a mi madre, y más tarde por propia convicción, siempre lo creí, supe que mejoré gracias a la intercesión de Ellos, y fijaros que es difícil creer en estas cosas, cuando lo más probable es que te tomen por un enfermo mental, un majara o algo parecido, por decir esto.

A mi, que se metan conmigo por gritar mi fe, me reconforta, aparte, de que a estas alturas de la película (de terror), me la refanfinfla. Si en este pobre..., país socialdemócrata, enfermo de zapaterismo, falso y lacayo de las modas, hubiera o hubiese un mínimo de dignidad, como mínimo, se respetarían las tradiciones. Lo más fácil es atacar lo que dicta la jauría que manda, los gurús de lo políticamente correcto, los comisarios de las buenas maneras, los dueños de la granja, los que no quieren para ellos, lo que tú recibirás. Pobres. Está todo tan raro...


_______




III) Mi preciosa hija (... 
Mira que es linda mi niña, y simpática, y buena) con poco más de un año: Una lejana habitación blanca de una casa, aún, más recóndita, a orillas de la vía de un viejo tren, repleta de peluches, muñecas, barriguitas, cocinitas, barbis, etc. Le dejo escondida entre la "juguetería" una figurilla tallada de San Martín de Porres. Ella no la había visto antes, nunca. La coge entre sus manitas, sonrie y la besa. De todas las figuras, de todos los peluches, todos los ositos y todas las fulanas y ridículas muñecas anoréxicas que se fabrican en los astilleros del horror actual -poeta-, sólo besa, la humilde figura del santo que un día me echó una mano. Y además, sabiendo lo que besa. ¿Qué les parece?. Mi hija, los niños en general, amigos y amigas, tienen absolutamente constancia de la santidad que les rodea. Están tocados, al igual que la Doncella, por la gracia de Dios. Somos nosotros, simples pecadores que dejaron un mal día de pescar en las fuentes de las aguas eternas que curan hasta los resfriados, los que les alejamos de los buenos (lo bueno) de esta vida. 
De todas maneras, calma. 
Sus ángeles de la guarda, a esta edad, no descansan.








“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, 
¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y 
hollada por los hombres”.  
(Mateo.5:13) 



8 comentarios:

  1. Bate, vivimos en medio de lo absurdo; adorando ídolos mezquinos y llenando los bolsillos de profetas y agoreros.

    Se supone que hay un orden para todo, que hay herramientas, guías y conocimientos para que las cosas puedan hacerse bien y mejorar en comunidad, pero lo que vemos a diario en nuestra vida es todo lo contrario, no solo no vemos que las cosas se hagan bien sino que nos amenazan: nos amenaza el desempleo, los impuestos, la pobreza, la delincuencia, el incivismo, la desconfianza. Creo que has clavado la frase que todos tenemos hoy en nuestros corazones: "es todo tan raro".

    Me alegro que vuelvas a publicar.

    ResponderEliminar
  2. Me alegra leerte de nuevo.
    Tú eres sal de esta tierra.
    Un abrazo
    Mar

    ResponderEliminar
  3. Bueno, bueno, cuanto bueno por aquí y entrando con ganas después de ¿un més? A mí se me ha hecho muy largo, oiga...
    Te voy a enlazar a una entrada, para que todo el que visita mi blog pueda pasarse por el tuyo a leer estas cositas que has escrito hoy.
    Ya hablaremos otro día del tema de la propiedad y bla, bla, bla... ;)
    Besos.

    ResponderEliminar
  4. Cuando he visto que me has dejado un comentario en Vericuetos, he ido corriendo a ver el "Diario del Naufragio" para ver si veía más signos de esperanza. Ya ves lo tonto que es uno.
    Y ciertamente me he encontrado con una entrada tuya de las que disfruto y agradezco.
    Me ha valido además para tener esa feliz impresión de que tu niña es una bendición, que trae buenos mimbres, y que va creciendo encandilándonos con toda su inocencia y bondad.

    ¡Si es que es el ojito derecho de su padre!

    ResponderEliminar
  5. La mano de Dios está por todas partes. Sólo hay que abrir los ojos para verla.

    ResponderEliminar
  6. Buena entrada. En forma, sí señor. La película de Besson tiene algo fascinante...

    ResponderEliminar
  7. ¿Ves? Algo (más) tenía que unirnos: mi hijo nació el día de San Martín de
    Porres.

    Y en línea con lo que dice S.Cid de que "sólo hay que abrir los
    ojos
    " para ver la mano de Dios, se demuestra una vez más que no hay
    peor ciego que el que no quiere ver.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  8. Bate,

    Muchas gracias por la cita (no la había visto y eso explica que la gente llegara a mi blog a través de frases relacionadas con setas).

    Me ha gustado esta entrada. Luis Montoto, ¡qué recuerdos!, al ladito del Sánchez Pizjuán y donde vive mi madrina.

    Me ha gustado mucho eso que dices de que los niños están tocados por Dios.

    Un saludo,

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.