sábado, 8 de octubre de 2011

Caamaño






El ministro de Justicia, Francisco Caamaño "Caamañoti", dijo ayer que «no hay fundamento» para que el titular de Fomento y portavoz del Gobierno, José Blanco, comparezca en el Congreso, como reclama el PP, y manifestó que «todas las filtraciones» de documentos que están bajo secreto de sumario deben «ser objeto de investigación» (Esto lo decía mientras pensaba: Siempre, claro está, que esa publicación sea realizada por otros medios que no sean los habituales en filtraciones, es decir, El País o la Ser. )
                                                                                                                                                        
Antes de participar en un acto, el ministro hizo hincapié en que «todos saben que las declaraciones» del empresario Jorge Dorribo, en las que implicó a José Blanco en el cobro de comisiones irregulares, están hechas por «quien está condenado por delitos de falsedad y fraude, es decir, por mentir y engañar».


Es decir, para defender al ministro Blanco, que un implicado en un juicio mienta, que estar por ver que miente, el señor ministro nos recuerda, y con razón, que eso de mentir está fatal,  y que poco menos, corrompe el sistema judicial de la nación. Pero para las vicisitudes en el caso de Marta del Castillo, este desecho de tientas (cómo me encantaría cruzarme con una basura de esta naturaleza...), mantuvo el derecho a mentir de los imputados en la muerte de la joven sevillana Marta del Castillo y apeló a la presunción de inocencia. En relación a la investigación por la muerte de la joven sevillana Marta del Castillo y concretamente por las declaraciones confusas de los principales sospechosos ante la Policía, el ministro recordó que "una persona que está imputada tiene derecho a mentir, quien no lo tienen son los testigos". "Y yo defiendo ese derecho porque hoy pasa en este caso, pero mañana me puede pasar a mí y tengo derecho a no colaborar", añadió. Asimismo, el ministro rechazó aplicar medidas que endurezcan los interrogatorios. "Por supuesto, un interrogatorio no puede llevar a la tortura. ¿Cuál sería el efecto contrario?, ¿permitir interrogatorios donde se pueda presionar hasta el límite?", se preguntó. Caamaño rechazó que el sistema español ampare más al verdugo que a la víctima e indicó que "hay un gran espacio para la defensa de la libertad individual". "Vivimos en un sistema donde presumimos que todo ciudadano es inocente y esa inocencia es el punto de partida", concluyó.


Habría que recordarle a este colosal hipócrita que por la gracia del leonés tocado nos correspondió de ministro, a este tiparraco, a este desecho de tientas que sí, que lleva razón, que mentir está muy mal ,que  no es bueno para el alma, y que en todo caso un imputado nunca tiene derecho a mentir, tiene derecho a no declarar en su contra y a guardar silencio. No puede mentir a un juez porque comete perjurio, y esto vale tanto para el que imputa a un ministro, como para los secuestradores, violadores y asesinos de una niña.  Pero claro, cómo va a ser lo mismo para el señor ministro de (in)justicia las mentiras de un empresario corrupto que implica en un caso de corrupción a un compañero del Partido que las mentiras de unos malnacidos asesinos. Hay que ser... eso.







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