jueves, 8 de septiembre de 2011

Una portada del "Magazine" de El Mundo que me asquea.


La foto de la portada es lamentable, para empezar.
O yo soy muy perspicaz (que lo puedo llegar a ser, y cada día más... la vida), o estos diseñadores gráficos de EL Mundo se están tomándo a guasa gaditana el mayor ataque terrorista que ha sufrido occidente en toda su historia. ¿Alguien puede imaginar la gracia que le debe hacer a la madre de una de las miles de víctimas que murieron brutalmente en el atentado a las Torres gemelas de Nueva York esta portada? ¿Alguien a día de hoy es capaz de ponerse en la piel de esa madre o en la piel de las miles de victimas que siguen padeciendo los horrorosos efectos y las terribles consecuencias de esos ataques islamistas y no sentir un repugnante asco por esta foto?. Cuanta estúpida e intolerable banalidad, cuanta absurda relatividad nacida de esta delirante época, de estos delirantes días, esconde esta portada de "El Magazine". ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar algunos "artistas" -últimamente escucho la palabra artista y me entran ganas de coger la pistola- para darle rienda suelta a su contrastada vaciedad por vender sus obras? ¿Esta gente escorada hacía el lado frivolón de la vida han sentido alguna vez respeto o algo parecido por alguien o por algo? ¿Saben lo que es el dolor, lo han palpado, lo han abrazado, lo han sufrido, lo han intentado domar para que luego te venga un pringao con su porquería fresca en la cabeza y se ría de tú pena, de tu íntima desolación?. Si no asimilan ni entienden que su "obra" puede ofender lo más profundo que tiene el hombre, el dolor, es que son muy cortitos, tela de cortitos, y si conciben perfectamente que ofenden pero siguen hacia adelante para provocar más interés o más morbo es que son muy malos, tela de malvados, unos verdaderos hijos de putas.
Ustedes elijen, que diría Rubalcaba. Otro.




Pd: Vuelvo a mirar la portada de Magazine por si no he entendido bien el mensaje, que todo puede ser, y no cambio de opinión ni borro una coma de lo escrito; me sigue pareciendo que esta portada está diseñada por unos putos aberrados. Aberrados los diseñadores, y sinvergüenzas el director y los mandamases que permiten que esta bazofia se publique.
Iros a mamarla con vuestro amoral mundo de diseño.



7 comentarios:

  1. Más razón que un santo. En especial, si se cotejan los títulos. Es como un especial turístico de NY que toma como eje la tragedia. Imaginemos una imagen del 11M y, a continuación, dónde correrse una parrada, las mejores discos, lugares con encanto, guía de piscina. Vanalización en estado puro

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  2. El otro día ví por ahí una entrevista en la que se decía que lo de hablar tanto de las Torres Gemelas, y no de la gente que murió en ellas, había deshumanizado la tragedia. Lo que me temo que se ha deshumanizado es la profesión periodística, que son capaces de llegar a extremos como éste, de escaso gusto y una falta de empatía total
    Off topic, que ya he vuelto, lo explico en mi blog, eres el único que se ha acordado de echarme en falta, snifff :'(

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  3. Pues no pierda usted de vista los graciosillos Gallego & Rey y Ricardo. Ya podían coger el portante al estilo Forges. Y ¿qué me dice del tal Máximo?, recogido caritativamente en ABC.
    Un saludo.

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  4. Por cierto, Bate, hay que compararla con esta portada , la de las columnas de luz en el lugar de las torres...
    Un abrazo grande, que antes no te he dejado ninguno :)

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  5. Maldita la gracia, la verdad.

    Alawen: Saludos, besos, abrazos... Que sí, que sí, que yo también te eché de menos. :-)

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  6. No estoy de acuerdo, yo lo veo o lo quiero ver como un homenaje a Nueva York.
    .
    La foto me gusta, la taza blanca con el logotipo archiconocido de "I love NY" , dentro hay una entrevista con el autor del mismo, representa la esperanza y las ganas de vivir, de tirar "p'alante", la taza, ya digo blanca, está totalmente rodeada de negro, que representa el terror, la violencia, la muerte, concretado todo ello en los palitos de incienso ardiendo con el humo denso que representan el atentado en sí.
    El texto de la derecha sobra, le quita fuerza a la imagen y quizás tiene razón Sr. IA en que se banaliza el atentado, pero dentro hay sitio para todo, para el homenaje, el recuerdo y para ver cómo la ciudad y sus gentes sigue con más ganas de vivir.
    .
    Hala, y ahora Bate, castígame tú también.

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  7. Este tipo de entradas me deja un sabor amargo de boca, Caraguevo. Te diré porqué. Considero, y sé que tú lo haces también, que cuando alguien sufre, hay que ponerse a su lado, estar con ella, entender su dolor y no hacer nada, absolutamente nada, que pueda ofender su memoria. Nada de bromas, nada de dobles intenciones, en definitiva, nada de hacerse el sandunguero. Cuando el dolor aún no está cerrado debidamente, lo mejor no es moverlo ni agitarlo más de la cuenta, y allí, en Nueva York, hay todavía -y lo que queda- mucho dolor en carne viva por cicatrizar.

    Sé que puede haber gente que quiere echar las persianas del dolor, de esos días, y olvidarse de lo que allí pasó. Lo puedo llegar a entender. Aunque cada vez tengo un sentido más afianzado del duelo. Hay que llorar por nuestros muertos y hacer la mala digestión de su pérdida a su debido tiempo. Yo lo veo así. Estamos llegando a un punto en el que las mayores catástrofes comienzan a banalizarse. Nos queremos olvidar pronto de ellas para que no nos recuerden que somos mortales, que nos puede ocurrir lo mismo. Un claro ejemplo de ello –aparte de la carga política interesada- es la falta de tacto que se ha tenido con las víctimas del 11M. El ignominioso olvido interesado de ese día.

    Si entiendes por donde va el (magnífico) comentario del señor Sr.IA, seguiremos por ahí. Imagínate que el dominical del TIME dentro de tres años, recuerda el décimo aniversario de la matanza de Atochas regalándonos una portada donde dos trenes eléctricos reventados por dos bombas esparcen cadáveres por todos los sitios. Y al lado una taza con la leyenda AMO MADRID, y un poco más al lado los horarios de los museos y los restaurantes donde se pueden probar los famosos huevos estrellados.

    De qué me vale que dentro del semanario se respete la memoria de los caídos y el dolor de las víctimas –faltaría más- si sólo con ver la portada ya sé que se han cagado en mis muertos.

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