viernes, 23 de septiembre de 2011

Discurso del Papa Benedicto XVI en su visita al Parlamento Federal Alemán

  
Uno de los discursos más profundo y sabio que le he leído al Papa. Ahora entiendo porqué los izquierdistas, esa manada de bobos fosilizados en la estupidez, no querían estar presente en el discurso del Papa en el Parlamento, era para no tener que escuchar palabras sabias y profundas como estas:  "Quita el derecho y, entonces, ¿qué distingue el Estado de una gran banda de bandidos?" (¿Se encuentra en Alemania o se dirige especialmente a Rubalcaba, al juez Bermúdez y a los seis chuflas del TC que dieron su voto para que los bilduetarras estuviesen donde están?) o "Concede a tu siervo un corazón dócil -le pide el rey Salomón a Dios-, para que sepa juzgar a tu pueblo y distinguir entre el bien y mal" "El hombre tiene la capacidad de destruir el mundo. Se puede manipular a sí mismo. Puede, por decirlo así, hacer seres humanos y privar de su humanidad a otros seres humanos que sean hombres."


Es tan duro tener que oír un discurso en el que se llama a los políticos a diferenciar el bien del mal, a no dejarse vencer por el relativismo, por las modas pasajeras que convierten al hombre en poco menos que una mercancía, un número, una anécdota. No dejen de leerlo.



La libertad religiosa, clave para el desarrollo de los demás derechos
 
Discurso del Papa Benedicto XVI en su visita al Parlamento Federal Alemán

(Reichtag de Berlín, 22-9-2011)



Es para mi un honor y una alegría hablar ante está Cámara alta, ante el Parlamento de mi Patria alemana, que se reúne aquí como representación del pueblo, elegida democráticamente, para trabajar por el bien común de la República Federal de Alemania. Agradezco al Señor Presidente del Bundestag su invitación a tener este discurso, así como también sus gentiles palabras de bienvenida y aprecio con las que me ha acogido.

Me dirijo en este momento a ustedes, estimados señores y señoras, ciertamente también como un connacional que está vinculado de por vida, por sus orígenes, y sigue con particular atención los acontecimientos de la Patria alemana. Pero la invitación a tener este discurso se me ha hecho en cuanto Papa, en cuanto Obispo de Roma, que tiene la suprema responsabilidad sobre los cristianos católicos. De este modo, ustedes reconocen el papel que le corresponde a la Santa Sede como miembro dentro de la Comunidad de los Pueblos y de los Estados. Desde mi responsabilidad internacional, quisiera proponerles algunas consideraciones sobre los fundamentos del estado liberal de derecho. (Sigue...)





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