jueves, 1 de septiembre de 2011

Credo laicista

Tomado de “Las ideas de mi tío el cura" del sacerdote y escritor argentino Leonardo Castellani.



CREO en la Nada Todoproductora d'onde salió el Cielo y la Tierra.

Y en el Homo Sápiens su único Hijo Rey y Señor,

Que fue concebido por Evolución de la Mónera y el Mono.

Nació de Santa Materia

Bregó bajo el negror de la Edad Media.

Fue inquisionado, muerto achicharrado

Cayó en la Miseria,

Inventó la Ciencia

Ha llegado a la era de la Democracia y la Inteligencia.

Y desde allí va a instalar en el mundo el Paraíso Terrestre.

Creo en el libre pensante

La Civilización de la Máquina

La Confraternidad Humana

La Inexistencia del pecado,

El Progreso inevitable

La Rehabilitación de la Carne

Y la Vida Confortable. Amén.


7 comentarios:

  1. El cura ha descrito magistralmente todos los dogmas sagrados de los progres,como vacas sagradas que no se pueden tocar so pena de convertirte en un paria ultramontano.
    Saludos amigo

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  2. Y luego encima se mosquean, como niños traviesos y sin madurar que están, cuando se les recuerda que su estirpe brotó del mono.
    Algunos, incluso, la heredad simiesca la llevan grabada en el rostro.

    ¿Quieres mosquear a un progre ateo? Dile que no tiene alma. A ver qué te contesta.

    Un abrazo Carlos

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  3. Buenos días nos de Dios.
    A este credo le falta básicamente humildad.
    En principio me parece bien que estén diferenciados iglesia y estado (por lo del “estado laico”). Ni repúblicas Islámicas regidas por el código de la Shaira, ni el caudillo entrando en la catedral bajo palio.
    Creo que los problemas empiezan a surgir cuando, por tener una raíz común con la iglesia, nos ponemos laxos con el tema de los valores morales y las normas de conducta y humanidad; indispensables a mi modo de ver para cimentar una sociedad.

    Lo de la tomatina y demás atrocidades del ruedo ibérico, opino lo que dice mi padre: esto es lo que se ve de España en el extranjero. Barbarie. No le veo la gracia ni la diversión.

    Un abrazo pos vacacional.

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  4. "En principio me parece bien que estén diferenciados iglesia y estado"

    Es el propio Jesucristo -querido Locuaz- el que zanja el asunto: “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mt. 22, 21). Lo cual no implica una sumisión de la Iglesia, como es comprensible, a los postulados del Estado o del gobierno de turno. Lo de las repúblicas islámicas y su enrizamiento al Estado es otro cantar.

    Se te echaba de menos. Un abrazo.

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  5. OH, qué bueno.

    Falta, creo, una frase, que podría ser más o menos "Creo en la libertad de pensamiento / y en la de expresión / salvo que se piensen o se expresen / supersticiones cristianas".

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  6. Fernando, me guardo tú frase. Buenísima.

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  7. Sigo, Locuaz que antes tuve que salir:

    "Creo que los problemas empiezan a surgir cuando, por tener una raíz común con la iglesia, nos ponemos laxos con el tema de los valores morales y las normas de conducta y humanidad; indispensables a mi modo de ver para cimentar una sociedad.".

    Todavía no se ha inventado un código de conducta que supere la perfección moral del compendio de los Diez Mandamientos de la Iglesia católica. Occidente asienta su civilización sobre las tablas de Moises.

    Sobre la entrada de Franco a las catedrales bajo palio o baldoquino he reflexionado mucho. No me gusta la imagen, pero es la que hay. Tampoco quiero ser simple y no trasladar este hecho a la situación que se viví entonces.
    Hablamos de una Iglesia que antes de tomar Franco el poder había sido martirizada y que dejó un reguero de 4.184 sacerdotes, 2.365 frailes y 283 monjas asesinados. Y eso sin contar los laicos y personas que fueron violadas y masacradas por el simple hecho de acudir a misa o llevar bajo el brazo el ABC. En toda la historia de la universal Iglesia no hay un solo precedente, ni siquiera en las persecuciones romanas, del sacrificio sangriento, en poco más de un semestre, de doce obispos, cuatro mil sacerdotes y más de dos mil religiosos.

    Es cierto, vieron a Franco como un salvador, y en cierta medida lo fue. Si llegan a ganar la guerra los del frente popular (la República ya estaba descompuesta en esas horas, y lo que quedaba era unas hordas soviéticas que se mataban como perros entre ellos), el terrible genocidio religioso que comenzaron, lo hubieran llevado a su fin, de eso no me cabe la menor duda.

    Bajo esta fría perspectiva histórica, la imagen de Franco entrando en una Iglesia bajo palio no me resulta tan chocante, al menos, para mi.


    Otro saludo

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