viernes, 2 de septiembre de 2011

Apología pro Vita Sua

En 1864, John Henry Newman, para defenderse de las acusaciones de insinceridad que el polemista Charles Kingley presentó contra él, decidió escribir el relato de su vida. De esta anecdótica controversia surgió una de las autobiografías más personales, íntimas e influyentes de la literatura occidental: Apologia pro vita sua. La temática es la conversión de Newman del anglicanismo a la Iglesia Católica; una historia que versa sobre el valor de nuestras propias elecciones.

Apologia pro vita sua es el testimonio de cómo una batalla personal librada en el terreno de la religión y del dogma teológico puede resultar tan apasionante como llena de significado. Newman, con intensidad y elocuencia únicas, va exponiendo los conflictos y cambios en los que forjó su existencia: sus comienzos como pensador liberal, su conversión a la iglesia de Inglaterra, su ordenación como clérigo anglicano, su gradual movimiento hacia el pensamiento católico, su liderazgo del Movimiento de Oxford, su llamamiento a la santidad y a la catolicidad de la iglesia de Inglaterra para concluir en su “vuelta al hogar de Roma”.

Pero, aparte de las poderosas razones espirituales, hay un motivo secular para leer, o re-leer, la Apologia: su maestría literaria. Newman fue un escritor excepcional. Su prosa es un ejemplo estelar de la mejor literatura victoriana.

Desde las Confesiones de San Agustín, publicadas 1600 años antes, pocas autobiografías han tenido la relevancia de esta obra de Newman. Apología pro vita sua servirá de inspiración para todas las personas de fe y de guía para todos los que vivan un peregrinaje espiritual.

4 comentarios:

  1. No conozco esa obra. Pero supongo que, por el asunto que toca -la evolución de un alma en el tiempo-, puede resultar tan apasionante como la aventura de un antiguo explorador de África.

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  2. Me ha gustado la similitud, estimado Tío chinto. La de un explorador del África salvaje que escudriña nuevas y peligrosas aventuras con la persona inquieta que explora su alma en busca de Dios.

    Un abrazo

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  3. Yo lo tengo ahí en un estante mirándome y esperándome, pero no me arranco.
    A ver si con este empujón...

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  4. Arráncate Posodo, aunque sea por sevillanas, ELE!!

    Arráncate y después nos cuenta que te ha parecido.

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