martes, 27 de septiembre de 2011

Antes que Mozart muriera...

... ,en esa lúgubre habitación, fría y lejana, en la que supuestamente un excitado y malvado Salieri -excelente músico que cargaría injustamente con un crimen que no le pertenece- intenta sacar a la luz el secreto que nunca podrá heredar..."Llamadme entre los elegidos"... la profunda belleza a la que sólo Amadeus tenía acceso, el "amado de Dios". ..Y apareciera Constanze, su amor, su mujer... Se marcha sin hacer ruido cansado, agotado, pero antes,  deja unas melodías maravillosas para que podamos brevemente hacernos una idea de lo que nos espera en el cielo...


Alguien dijo una vez que, mientras el buen Dios escucha la música de Bach para deleitarse, los ángeles, en el patio trasero del cielo hacen lo mismo pero con Mozart.






El 5 de diciembre de 1791, aproximadamente a las doce de la madrugada, llegó el doctor Closset de la ópera y ordenó que se pusiesen compresas frías sobre la frente para bajarle la fiebre (a pesar de que Sophie se mostró reacia a hacerlo, puesto que pensaba que no sería bueno para el enfermo el cambio tan brusco de temperatura), lo que hizo tanto efecto en él que perdió el conocimiento, que no volvió a recuperar hasta su muerte. Según Sophie, los últimos suspiros de Mozart fueron "como si hubiera querido, con la boca, imitar los timbales de su Réquiem".

Alrededor de la una de la madrugada, Mozart falleció en Viena a la edad de 35 años y su funeral tuvo lugar en la Catedral de San Esteban (donde también se casó con Constanze), el día 6 de diciembre.
El entierro de Mozart fue de tercera, con un costo de ocho florines con cincuenta y seis kreutzer, lo usual para miembros de laburguesía media. Fue enterrado al anochecer, siendo trasladado el féretro en coche de caballos hasta el cementerio de St. Marx enViena, en el que recibió sepultura en una tumba comunitaria simple (no en una fosa común). El tiempo que hacía aquella noche era suave y tranquila, no tormentosa como se ha pensado erróneamente. Según el biógrafo Otto Jahn afirmó en 1856, al entierro asistieron Antonio Salieri, Süssmayr, Gottfried Van Swieten y otros dos músicos.


La escasa afluencia de público al entierro de Mozart no reflejó su categoría como compositor, ya que los funerales y conciertos en Viena y Praga contaban con mucha afluencia. Ciertamente, en el período inmediatamente posterior a su muerte la reputación de Mozart se incrementó considerablemente: Solomon lo describe como "una ola de entusiasmo sin precedentes" por sus obras. Varios escritores redactaron biografías sobre el compositor, como Friedrich Schlichtegroll, Franz Xaver Niemetschek y Georg Nikolaus von Nissen, entre otros; y los editores compitieron para producir las ediciones completas de sus obras.








4 comentarios:

  1. Que música más maravillosa.
    Siempre creí que le habían enterrado en una fosa común lo que me entristecia mucho.
    Que tengas buen día.

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  2. Que buena frase la de Dios y los ángeles. Describe muy bien las diferencias entre estos dos grandísimos músicos y a la vez los iguala con justicia.

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  3. Gracias Mar, es verdad que Mozart llevaba una vida en algunas época algo licenciosa, pero tampoco fue el desmadre ni el "vivalavida" que nos enseña esa película. Su padre, un hombre profundamente religiosos, católico, lo supo llevar bien.

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  4. Saturnino José, esa frase que señalas, esas pocas palabras bastan para enseñarnos la diferencia conceptual de los dos grandísmos compositores. Uno, Bach, la serena austeridad adulta llevada al pentagrama y otro, Mozart, la gracia inocente que se hace arte. Uno compone para Dios en la tierra, y otro para Dios en el cielo.

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