sábado, 6 de agosto de 2011

Y el alma se me cae al suelo

ALLEMANDE.

Parece que me estoy durmiendo. Aunque no lo suficiente, ni lo profundo, como para no sentir el beso de mi madre. Mi madre. Aún le queda fuerza a estas horas de la madrugada como para levantarse de la cama. Hace frío. Llega, me besa, me hago el dormido, el mundo se me cae encima. Pienso que el amor que le tengo a mi hija lo aprendí de ella.
Dios, qué será de mi el día que no sienta su cariño.No me quedan dudas que el verdadero amor nace del sufrimiento.

¿Era realmente consciente Juan Sebastian Bach cuando creo esta plegaria para violonchelo que su música más que sanar curaba? ¿Cuánto cariño albergaba Bach en su contrito corazón para crear esta alabanza que trata de las pequeñas cosas del alma... ?



2 comentarios:

  1. Yo escribí algo sobre el tema aquí, y es algo en lo que pienso cada día, sobre todo conforme nos vamos haciendo mayores. Habrás reparado en que no quiero ni nombrarlo, ni hablar, ni pensar en ello.
    Un abrazo y otro para tu madre, también.

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  2. Ese recorrido para dar el beso de buenas noches por las distintas habitaciones, y al cabo de un tiempo, de los hijos al regresar de madrugada, a ella,... es difícil de explicar si no es con cuatro letras: amor.

    Recuerdos a tu madre.

    Y saludos a todos.

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